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La pasta te ayuda a adelgazar... según los fabricantes de pasta

Titulares como que la pasta te ayuda a adelgazar o controlar tu peso podrían parecer el sueño de toda persona amante de la pasta o, por qué no decirlo, enganchada a los placeres culinarios de los hidratos de carbono. Pero, sin ir más lejos esta primavera, dicho sueño fue una realidad con la publicación en múltiples medios de la prensa internacional (1, 2) que claramente decía que la pasta formaba parte de una dieta para controlar tu peso.

A nadie escapa que en los últimos largos años la impopularidad de los alimentos ricos en hidratos de carbono (especialmente refinados) ha sido creciente, al tiempo que se ha producido una paulatina restitución de la imagen de las grasas en general en la ya larga guerra de los macronutrientes (típicamente de las grasas vs carbohidratos).

Los autores del estudio recibieron fondos del gigante de la pasta Barilla

Volviendo al estudio mencionado, este se publicó en el 'British Medical Journal'. Pero ¿fue realmente un estudio independiente? Lo cierto es que tres de los autores del estudio, concretamente Cyril Kendall, John Sievenpiper y David Jenkins, del Hospital St Michael en Toronto, han recibido múltiples fondos y donaciones de grupos alimentarios como, por ejemplo, el gigante de la pasta italiana Barilla.

En este estudio, se recopilaron los datos de 32 ensayos con dietas de bajo índice glucémico (principalmente con carbohidratos como frutas, verduras y cereales/harinas integrales) que incluían pasta. La conclusión final del estudio es que las personas con este tipo de dietas presentaban un menor peso corporal que quienes consumían dietas glucémicas. Pero el estudio en sí presenta importantes limitaciones. Tan solo 11 de los 32 ensayos totales recopilados informan acerca de qué cantidad de pasta se consumía (un promedio de 3 raciones semanales) y el supuesto menor peso que las personas bajo dietas glucémicas era muy pequeño (apenas llegaba a medio kilogramo).

Foto: iStock.

Incluso considerando que la pasta puede o podría tener efectos negativos sobre el peso corporal, cualquiera admitirá que 3 raciones semanales de pasta dentro de una dieta poco glucémica difícilmente iban a conseguir un aumento de peso. Es como intentar evaluar, por ejemplo, la margarina a partir de 3 tostadas por semana de margarina en una dieta que, por lo demás, no contiene ninguna grasa semejante a la margarina. Esto es, para evitar conclusiones negativas sobre un alimento, un clásico método de sesgar el estudio es controlar mucho todo el resto de la dieta para que el alimento inicialmente sospechoso no perturbe excesivamente el resultado. O dicho de otro modo: los titulares hablan de la pasta, pero esta fue en realidad un alimento bastante accesorio y secundario en esas dietas.

Con ayuda de la fibra

Otro modo de reducir el impacto negativo de un alimento es, sencillamente, modificarlo o alterarlo. Es lo que por ejemplo también ha probado la industria de la pasta añadiéndole compuestos de fibra soluble determinados. Cualquier estudio con esta pasta será más favorable, pero sin duda esto ya no es solamente pasta natural.

Los titulares hablan de la pasta, pero esta fue en realidad un alimento accesorio y secundario en esas dietas

Un anterior estudio de 2007 financiado por Barilla empleó otros ingeniosos métodos para presentar conclusiones al gusto del patrocinador. Dicho estudio pretendía evaluar si existía conexión entre el consumo de pasta y la diabetes tipo II. Como el estudio mostraba que sí existía, el modo de no decirlo sin tener que mentir fue cambiar la presentación de los hechos, recurrir a cierto malabarismo lingüístico: el titular final fue que la pasta produce menor alteración del azúcar en sangre que las patatas o el pan. Así pues, la pasta ya no se veía ‘mala’, porque encontraron alimentos ‘peores’.

Las asociaciones de pasta también se cuidan de presentar estudios favorables a sus intereses en congresos tan importantes como los de la Sociedad de la Obesidad en EEUU. Estudios presentados que frecuentemente nunca son publicados en ninguna revista donde poder escrutarse, verificarse y analizarse públicamente.

Foto: iStock.

La peligrosa asociación entre la ciencia y la industria alimentaria no es algo nuevo ni desde luego confinado a un solo sector alimentario. Sin ir más lejos, uno de los estudios sobre nutrición y salud más comentados todo el año pasado fue una publicación del 'Journal of American Medical Association' que sacaba a relucir la financiación de múltiples estudios desde los años 60 de la industria del azúcar para culpar a las grasas como responsables principales de la obesidad.

Este año por ejemplo el Gobierno de EEUU está estudiando un estudio sobre los efectos del consumo moderado de alcohol. Y ha elegido un peculiar patrocinador: la industria del alcohol. Ni que decir tiene que en un tiempo presenciaremos la presentación ‘oficial’ de los beneficios del consumo de alcohol ‘moderado’.

Para este destino ya sabido no habría hecho falta este viaje y desembolso. Pero por desgracia la mayoría de consumidores comprarán el titular acríticamente. Para que luego nos extrañemos de la desinformación y supuestas verdades cambiantes y contradictorias en el mundo de la nutrición.

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