Covid-19: el camino largo y tortuoso que hemos elegido
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Ángel Pizarro

A través de mi dermatoscopio

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Covid-19: el camino largo y tortuoso que hemos elegido

Alentar un optimismo infantil en torno al impacto de la vacunación en la evolución actual de la pandemia y hacer un uso inadecuado de las medidas de protección no auguran un verano tranquilo

Foto: Estudiantes durante el brote de Palma de Mallorca. (Reuters/Enrique Calvo)
Estudiantes durante el brote de Palma de Mallorca. (Reuters/Enrique Calvo)

'The long and winding road…'. A muchos les evocará la melancólica canción de los Beatles… A mí ahora mismo me evoca nuestra actitud frente al covid-19, poco racional, bastante absurda. Frente a la estrategia de supresión del virus, adoptada en muchos países del sudeste asiático así como en Australia y Nueva Zelanda, nosotros hemos optado por una estrategia de contención/mitigación del virus, que nos lleva a pretender 'convivir' con él, confiando en que las vacunas nos ayuden finalmente a controlar la pandemia (lo que sin duda acabará ocurriendo, pero llevará más tiempo del que nos gustaría).

"Nos estamos enfrentando al virus en gran medida liderados por expertos en marketing, no por expertos en virus"


En España y en los países de nuestro entorno europeo la estrategia de supresión del virus hace tiempo que dejó de ser una opción realista. Sin embargo, una estrategia de mitigación del virus mal implementada y que nos mantenga de manera prolongada en cifras relativamente altas de contagios es objetivamente una estrategia peligrosa, como revela el episodio reciente de macrobrote en Mallorca. Lo es desde el punto de vista sanitario, pero aún lo es más desde el punto de vista social y económico. ¿Alguien cree en el poder mágico de estos episodios para relanzar nuestra economía?

placeholder Foto: Unsplash.
Foto: Unsplash.

Desde abril de 2020 he escrito múltiples posts acerca del covid 19 tanto en mi blog de la Clínica Dermatológica Internacional como más recientemente aquí, en Alimente. En mi opinión hay tres claves para comprender lo que nos está pasando que he reiterado de una u otra forma en muchos de esos posts:

  • La solución de esta crisis exige inteligencia, solidaridad y responsabilidad, tanto individual como colectiva. De las 3 cosas hemos estado, en algunos momentos, claramente escasos.
  • Estamos confundiendo, desde el principio y de forma reiterada, nuestros deseos con la realidad.
  • Nos estamos enfrentando al virus en gran medida liderados por expertos en marketing, no por expertos en virus. Consecuentemente, de momento gana el virus (cuando escribo estas líneas, 30 de junio, se declaran en España más de 9.000 contagios y 46 muertos en un solo día, con una incidencia acumulada 10 veces superior a la que tuvimos hace un año… ¿Quién les parece que gana?). El camino de nuestra lucha frente al coronavirus ha sido, es y probablemente seguirá siendo largo y tortuoso. Con todo, hay margen para acortarlo y hacerlo más llevadero. Por ejemplo, con estas 5 iniciativas:

1. Nuestras autoridades deberían abandonar definitivamente los mensajes infantilmente optimistas y la falsa sonrisa con la que los emiten (y prefiero pensar que es falsa porque tras cerca de 100.000 muertos reales por covid-19 en nuestro país, junto a varios meses en los que de forma continuada apenas logramos bajar de 4.000 contagios diarios y de 30-40 muertos diarios, me parece pronto para sonreír, con vacunas o sin ellas). Nunca hemos vencido al virus y aún estamos lejos de hacerlo.

"Somos sistemáticamente reactivos, no proactivos. Y fallamos con demasiada frecuencia en las medidas básicas de protección"


2. Mientras nuestras autoridades no logren entender bien y transmitir a la población con claridad cuáles son 'los tiempos' de este virus, con elevadas tasas de contagio silente por ser asintomático, seguiremos actuando sistemáticamente tarde y sobreactuando después, con medidas tan inútiles en lo sanitario como dañinas en lo económico. Somos sistemáticamente reactivos, no proactivos. Y fallamos con demasiada frecuencia en las medidas básicas de protección (mascarilla, limpieza, distancia, ventilación), debiendo recurrir después a medidas mucho más drásticas, más incómodas para todos y más dañinas en lo económico.

3. Vacunas: son nuestra principal línea de defensa actual. Por supuesto que invitan a ver la situación con mucha mayor tranquilidad y esperanza que lo que podíamos hacer hace ahora un año. Pero las actuales vacunas, que han sido desarrolladas de forma brillantemente rápida y han mostrado un perfil de eficacia y seguridad extraordinario, tienen sin embargo algunas limitaciones que sería muy peligroso ignorar u ocultar:

  • Reducen los contagios, pero no los suprimen, lo que cuestiona el concepto tan extendido de 'inmunidad de rebaño', sin negar el obvio beneficio de la vacunación masiva en cualquier caso.
  • Ignoramos durante cuánto tiempo durará su protección en niveles altos, capaces de reducir drásticamente los casos graves y la mortalidad, y esto es especialmente relevante en personas de edad avanzada o con el sistema inmunitario debilitado por cualquier causa.
  • Ignoramos durante cuánto tiempo seguirán ofreciendo una protección suficiente frente a las nuevas variantes del virus. Lo que sí sabemos es que esas nuevas variantes del virus no paran de surgir, algunas con mayor contagiosidad, mayor poder patógeno y/o cierta resistencia a las vacunas, aun afortunadamente limitada.
  • Aunque estamos en el camino correcto de la vacunación masiva a nivel local, en el mundo económicamente 'avanzado', estamos aún muy lejos de la vacunación masiva en los países menos desarrollados. Debería de importarnos antes de nada por una cuestión estrictamente humanitaria. Pero por un momento seamos simplemente egoístas: mucho virus circulando en poblaciones sanitaria y económicamente deprimidas y no vacunadas es garantía de que surjan y se extiendan nuevas variantes problemáticas. Esta pandemia es global y no habrá solución definitiva para la misma que no sea verdaderamente global.

4. Mascarillas: no puedo sino reafirmarme en lo que publiqué en mi anterior post en este mismo foro y confesar mi estupefacción por lo que estoy viendo y oyendo al respecto. O nos lo explican muy mal y no entendemos nada, o no queremos entenderlo. Aparte, por supuesto, de las conductas tan obviamente descuidadas e irresponsables como las que están detrás del macrobrote de Mallorca y de otros muchos que salpican nuestra geografía. No caigamos en la tentación de culpar de ello a que nos dejen andar solos por la calle, el campo o la playa sin mascarilla, porque el problema no está ahí ni lo solucionaremos volviendo a usar ahí la mascarilla.

5. Todos deseamos medidas más laxas y recuperar lo antes posible lo que entendíamos como una vida más o menos normal. Esas medidas, favorecidas por supuesto por un creciente porcentaje de población vacunada, deben tomarse exclusivamente en función de parámetros epidemiológicos claros y transparentes, y deben vincularse exclusivamente a la evolución de esos parámetros. Cualquier otra opción está destinada al fracaso, y a menudo suena a mero oportunismo político. Lo ocurrido en estos días en Mallorca, con consecuencias que se extienden mucho más allá de Mallorca y de la esfera estrictamente sanitaria, debería abrirnos a todos los ojos y debería borrar alguna que otra sonrisa extemporánea cuando los acontecimientos y los datos disponibles aún invitan exclusivamente al rigor y a la responsabilidad, individual y colectiva.

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