Realidad aumentada: la relación imprescindible entre cirugía y tecnología
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Dr. Emilio Vicente / Dra. Yolanda Quijano

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Realidad aumentada: la relación imprescindible entre cirugía y tecnología

En los últimos años, el concepto de los sistemas virtuales se ha ido modificando, en un intento de mejorar las limitaciones de la cirugía mínimamente invasiva. Así, se está consiguiendo el desarrollo de esta nueva y prometedora técnica

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Foto: iStock.

Desde hace más de treinta años, la denominada cirugía mínimamente invasiva (CMI), cuyos máximos exponentes son la cirugía laparoscópica y robótica, ocupan un lugar de privilegio en el arsenal de la cirugía moderna. Su introducción provocó una auténtica revolución en el mundo quirúrgico. Desde un punto de vista técnico, ambas son realizadas a través de mínimas incisiones, la mayor de 15 mm, por las que se introduce la cámara endoscópica y los instrumentos con los que se va a realizar el procedimiento.

Menos cuidados postoperatorios

La cirugia oncologica no ha quedado al margen de este avance. Su realización está asociada a la disminución del tiempo requerido para los cuidados postoperatorios, a una reducción del riesgo de complicaciones quirúrgicas, especialmente de las derivadas de la incisión, y a una mayor rapidez en la recuperación del enfermo. Todo ello facilita y agiliza el inicio del tratamiento quimioterápico postoperatorio, siempre que esté fuera necesario y una precoz reintegración del enfermo a sus habituales actividades personales y laborales.

"La RA permite delimitar con precisión las lesiones tumorales y la proximidad de las mismas con estructuras anatómicas importantes"

Las ventajas de la CMI, especialmente las de la cirugía robótica son evidentes, así como también sus limitaciones. La mayor desventaja de las técnicas mínimamente invasivas es la asociada a las propias características de la técnica; la imposibilidad de poseer una percepción táctil, que impide usar la que siempre se ha considerado como la única y principal herramienta del cirujano: la mano. En la cirugía convencional, entendiendo por ella la cirugía abierta, la visualización y la palpación del tejido permite diferenciar su posible anomalía. Es la 'señal de alarma'. Obviamente, su definitiva caracterización la tiene que dar el estudio anatomopatológico de la misma, efectuado siempre que es necesario en el propio acto quirúrgico.

La formación adecuada

La formación del cirujano se ha establecido siempre a través de un sistema que, además de ser considerado como 'natural', está rigurosamente organizado. La transmisión de formación teórica, experiencia clínica y destreza quirúrgica del cirujano formado al alumno de medicina o al médico residente es su fundamento. La CMI ha permitido incorporar simuladores apoyados en la realidad virtual.

A través de escenarios quirúrgicos creados en la citada realidad virtual, de mayor o menor complejidad, se puede efectuar un entrenamiento adecuado y adquirir destreza quirúrgica. Su límite lo marca la dificultad para la representación de los órganos y de los diferentes escenarios. A pesar de ello, son de gran utilidad y no es preciso insistir en la gran importancia que tiene adquirir experiencia quirúrgica en un simulador.

Realidad aumentada

En los últimos años, el concepto de los sistemas virtuales se ha ido modificando, en un intento de mejorar las limitaciones previamente mencionada de la CMI. Así, se está consiguiendo el desarrollo de una nueva y prometedora técnica; la denominada realidad aumentada (RA). Su objetivo no es solo adquirir el mencionado entrenamiento quirúrgico y conseguir una adecuada destreza, sino fundamentalmente facilitar la propia técnica quirúrgica.

La RA permite poder mezclar escenarios reales con objetos virtuales, es decir, superponer imágenes tridimensionales sobre el órgano afecto en el propio campo quirúrgico y en tiempo real. De esta forma se incrementan las señales visuales percibidas por el cirujano en la CMI. La RA es capaz de proyectar sobre el paciente sus propias pruebas radiológicas, con reconstrucción de su patología e incluso la planificación quirúrgica realizada previamente.

Máxima precisión

Permite delimitar con la máxima precisión las lesiones tumorales y la proximidad de las mismas con estructuras anatómicas importantes; arterias, venas, conductos biliares, conducto pancreático, etc. Estructuras que en ocasiones se deben resecar y en otras preservar. La decisión para ello dependerá de la adecuada información que posea el cirujano. Información que debe de ser obtenida preoperatoriamente y confirmada intraoperatoriamente. En la actualidad y en ausencia de esta innovadora técnica que va a poder ser una realidad en pocos meses en nuestro hospital, la ecografía intraoperatoria, es decir la efectuada durante la propia cirugía, está supliendo solo parcialmente la mencionada necesidad en determinadas cirugías efectuadas por procesos tumorales en hígado y páncreas.

"La ampliación de la realidad mejora la respuesta 'cerebro-ojo-mano' del cirujano, compensando la pérdida de la percepción táctil de la CMI"

Para integrar un sistema de CMI con RA se necesita identificar y captar el campo quirúrgico (escena real), mezclar esta realidad con la información virtual realizada previamente y finalmente poder visualizarla. Todo ello permite realizar una 'cirugía guiada por la imagen' y representa la mezcla del mundo real con el virtual, dado que la tecnología facilita añadir el componente virtual a la realidad existente

La ampliación de la realidad mejora la respuesta 'cerebro-ojo-mano' del cirujano, compensando la pérdida de la percepción táctil de la CMI. El beneficio para el enfermo es evidente, al incrementarse la precisión y la seguridad de la cirugía. Una vez más, se demuestra que la innovación tecnológica suele ir asociada la mayoría de las veces a un incremento de la mencionada precisión, minimizando el riesgo de la intervención, sin perder, por otra parte, seguridad y eficacia. El futuro de la RA es difícil de imaginar, pero muy posiblemente la mejora de la percepción visual pueda asociarse a la obtención de otras percepciones como la fuerza, la rigidez de los tejidos e incluso la temperatura. Es decir, tener las mismas opciones que un cirujano posee en cirugía abierta donde la mano, como decíamos previamente, desempeña un papel trascendental.

Operaciones abdominales

Una de las grandes limitaciones de los sistemas de RA en operaciones abdominales son las deformaciones que se producen constantemente durante el acto quirúrgico por la respiración del paciente y las constantes movilizaciones del órgano afecto sobre el que se está actuando. Mínimas modificaciones posicionales, producidas por estos dos aspectos, modifican constantemente el campo quirúrgico, campo que a veces tiene una dimensiones mínimas. Es obvio que, con estos cambios, la precisión quirúrgica se ve muy limitada. Para evitar este importante problema, es necesario desarrollar un sistema de seguimiento dinámico del movimiento de los órganos abdominales.

placeholder Quirófano de San Chinarro
Quirófano de San Chinarro

La combinación de la realidad aumentada en tiempo real y los dispositivos portátiles como Google Glass es una tendencia a desarrollar en el campo de la cirugía. Este será uno de los aspectos de desarrollo futuro, ya que el despliegue en los sistemas de realidad aumentada sigue siendo un factor limitante. En la actualidad, las tecnologías propuestas para el citado despliegue, además de que siguen siendo costosas, presentan muchas limitaciones. Sin embargo, el ritmo alcanzado en los avances tecnológicos, hace que ya cualquier smartphone o tableta con soporte de realidad aumentada permita visualizar las reconstrucciones 3D realizadas y en un futuro próximo podamos superponerlas a través de ellos en el campo quirúrgico. Por ello, no resulta exagerado poder hablar en un futuro próximo de una posible universalización en el uso de la RA.

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