¿Sabías que las células de la piel derivan de las mismas células embrionarias que las neuronas cerebrales? Por ello no es extraño comprobar cómo los estados de ánimo influyen en nuestra piel. Y lo contrario: las alteraciones de la piel influyen en cómo nos sentimos. Existe una relación fascinante entre la piel y la mente de la que os voy a hablar hoy.

"Nuestra piel, que nos comunica con los demás, puede llegar a aislarnos si nos avergonzamos de ella"

Cuando estamos estresados se nos cae más el pelo o empeora nuestra dermatitis. Cuando nos enfadamos, la cara se nos pone roja. Por otro lado, cuando tenemos una enfermedad de la piel, como un acné o una psoriasis, muchos pacientes se sienten rechazados y tienen una disminución de la autoestima. Nuestra piel, que nos comunica con los demás, puede llegar a aislarnos si nos avergonzamos de ella.

Una historia real

María, de 16 años, vivía en un pueblo de Andalucía y acudió a mi consulta hace 5 años. Tenía un acné en la cara que le estaba dejando cicatrices. Cuando la conocí no salía de casa, había dejado los estudios y tenía una gran depresión. Sus padres sufrían mucho. Tratamos su acné con fármacos, mejoramos sus cicatrices con láser y, lo más importante, la animamos a hacer deporte y a mirarse menos al espejo.

CDI.
CDI.

María se curó, empezó a estudiar y curiosamente años después la contratamos en nuestra clínica. Desde hace 2 años, María vive en Madrid y está en la recepción de CDI dando la bienvenida con una sonrisa maravillosa a todos los pacientes que acuden diariamente. María me ha dado permiso para contar su caso. Cuando se lo comenté, me dijo: “Ojalá mi experiencia pueda ayudar a otras personas”. Es un ejemplo de cómo la dermatología puede ayudar a mejorar la calidad de vida de las personas a través de la piel.

¿Dermatólogo o psiquiatra?

Cuando hace años trabajaba de dermatólogo en la Universidad de California San Francisco (UCSF), tenía que pasar consulta con el Dr. Koo, dermatólogo que además era psiquiatra y que dirigía la unidad de Psicodermatología. En esta consulta aprendí que más de un tercio de los pacientes que acuden a consulta del dermatólogo presentan alteraciones psicológicas derivadas de su enfermedad de la piel.

Con los años he aprendido la importancia de que el médico sea un poco psicólogo. Me gusta la frase de Narosky “El médico que no entiende de almas no entiende de cuerpos”. Y es cierto. En nuestra clínica, por ejemplo, no tenemos mesas que separan al médico del paciente (aunque en los tiempos Covid tenemos que mantener la distancia social…), sino que el paciente se sienta en un sofá mientras que el médico lo hace al lado en un taburete. De esa forma hay más cercanía, el paciente puede ver lo que escribe el médico en el ordenador y el médico puede mirar a los ojos al paciente durante todo el acto médico.

Qué puede hacer el estrés en tu piel

El estrés puede convertir unas uñas sanas en quebradizas, provocar una caída masiva del cabello o generar sudoración excesiva. Otras patologías cutáneas que se manifiestan o empeoran en presencia del estrés son la psoriasis, la rosácea, el acné, las dermatitis o eccemas y las úlceras bucales.

Además, los pacientes con estrés, por lo general, carecen de la energía y motivación necesarias para llevar a cabo rutinas adecuadas de cuidado de la piel. A menudo manifiestan conductas dañinas (rascarse compulsivamente, frotarse, explotarse granos…) que pueden empeorar los problemas cutáneos sobrevenidos.

La piel durante el confinamiento

Durante el confinamiento en nuestra clínica creamos una plataforma de teledermatología gratuita y pudimos responder miles de consultas dermatológicas online. Curiosamente vimos cómo el estrés, la ansiedad, la tristeza y la incertidumbre hacían que muchas enfermedades de la piel empeoraran. La mayor parte de los pacientes fueron mujeres entre los 20 y 40 años, y las enfermedades más frecuentemente consultadas fueron el acné, la rosácea y la pérdida de pelo, existiendo en la mayoría de los casos un enorme componente emocional. Por este proyecto recibimos el Premio Voluntades 2020 del FENIM (Federación Española de Empresas de Tecnología Sanitaria).

Las enfermedades de la piel influyen en la mente

Las emociones influyen en nuestra piel, pero también el estado de nuestra piel influye en nuestras emociones. Un ejemplo muy claro es el acné, que afecta principalmente a adolescentes. Hay estudios que demuestran que el paciente con acné no lo vive simplemente como una alteración estética, sino que puede producir tanto nivel de sufrimiento mental como una persona que padece cáncer. Y todos los años se describen chavales con acné que acaban suicidándose.

Otras enfermedades como el vitíligo (manchas blancas en la piel), las alopecias, la psoriasis, los angiomas (manchas rojas en la piel) o cicatrices deformantes también pueden afectar psicológicamente al paciente disminuyendo su autoestima y causando ansiedad y depresión.

Foto: iStock.
Foto: iStock.

Recuerdo que recientemente una chica joven llegó a nuestra consulta con una cicatriz enorme en la cara secundaria a una cirugía, motivo por el cual estaba muy acomplejada. Lo primero que hicimos fue enseñarla a maquillarse. Cuando la acercamos un espejo y se vió la cara maquillada con su cicatriz correctamente 'camuflada' rompió a llorar de emoción. Algo tan simple como aprender a maquillarse puede mejorar mucho la autoestima en estos pacientes.

El poder del deporte

El deporte, desde el yoga a simplemente dar un buen paseo, puede ayudar a mejorar muchos cuadros cutáneos solo por la liberación de endorfinas que bloquean las 'hormonas del estrés' que se liberan en estas situaciones. Y todas las actividades que nos ayuden a relajarnos, como la meditación o escuchar nuestra música favorita paseando por un parque, pueden favorecer a nuestra piel.

¿El bótox puede curar una depresión?

Cuando la gente se siente más atractiva y segura con su físico tiende a actuar mejor en todas las áreas de sus vidas como su trabajo, vida familiar, vida social, matrimonio o relaciones interpersonales. Recuerdo una paciente que me mandó un correo después de ver los resultados de un lifting líquido en el cual me decía que su autoestima había mejorado, que se sentía mejor en el trabajo y en su relación de pareja, y lo más importante: se veía en el espejo de la edad con la que sentía.

Hay estudios que demuestran que el bótox puede ser más efectivo que los fármacos antidepresivos para tratar una depresión. El otro día un paciente me comentaba que desde que se ponía bótox en el entrecejo había mejor ambiente en el consejo, ya que antes los demás creían que estaba enfadado constantemente.

En resumen, la piel y la mente están asombrosamente relacionadas. Tener una piel sana influye en cómo nos podemos sentir y cómo se sienten los demás. Evidentemente tenemos que huir de la búsqueda de la perfección, tarea que es una fuente enorme de infelicidad. Como decía Picasso, hay que buscar “la belleza de lo imperfecto”.

Haz que la calidad de tu piel sea una prioridad. Somos nuestra piel. Por eso es muy importante que estés al día de toda la información actualizada. Aquí la encuentras; Instagram o en Clínica Dermatológica Internacional.