¿Agotado de las noticias? Haz una dieta informativa sin perderte nada
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Mar Cabra

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¿Agotado de las noticias? Haz una dieta informativa sin perderte nada

El exceso de información sobre temas concretos como la pandemia o elecciones causa fatiga y sobrecarga. Protégete cuidando mucho qué consumes, cuántas veces y qué cantidad

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Foto: Unplash/@mathewgay.

Estos días me ha llegado un meme por WhatsApp que venía de Instagram y que resumía perfectamente el agotamiento que siento al consumir noticias.

“Vacuna, vacuna, vacuna. Vacuna sí. ¡Ah! Vacuna no ahora. Vacuna sí. Vacuna no. Trombo. Trombo. Trombo. Vacuna, vacuna. Covid, covid, covid. Rociito, Rociito”, decían unos ojos humanos y una boca sobre una televisión negra. Abajo, había un rótulo: “Resumen televisivo actual”. Para que fuera perfecto le faltó añadir: elecciones a la Comunidad de Madrid y Ayuso.

A veces me dan ganas de pasar de los medios de comunicación

Tengo que confesarlo: soy periodista, pero a veces me dan ganas de pasar totalmente de los medios de comunicación. Y más ahora, que vivo en Almería y la gran mayoría de ellos no parecen entender que hay vida más allá de Madrid.

Pero desconectar totalmente de los medios es peligroso: favorece que te informes solo por tus círculos cercanos, que suelen tener puntos de vista similares al tuyo (lo que se conoce como cámaras de eco) y, además, te convierte en una víctima fácil de la desinformación.

Estar escuchando constantemente sobre la pandemia agota. Una mejor solución para luchar contra la fatiga pandémica es ponerse a dieta. Una dieta informativa, claro está. Es la manera de estar informado sin angustiarse o deprimirse en tiempos pandémicos.

La información es comida para el cerebro

Con la alimentación nos planteamos cada cuánto comemos, el qué y qué cantidad. Con el consumo de noticias deberíamos hacer lo mismo, de cara a impactar positivamente en nuestro bienestar y salud mental.

La incertidumbre fomenta que busquemos información constantemente

La incertidumbre dispara en nuestro cerebro todo tipo de mecanismos que hacen que necesitemos buscar información para encontrar respuestas y sentirnos seguros. Por eso, hay que ir activamente en contra de esos impulsos, porque estar recibiendo estímulos informativos todo el rato dispara el estrés.

Lo recomendable es ver, escuchar o leer noticias una o dos veces al día, intentando evitar que ese momento sea por la noche para no afectar al sueño. Tan solo un número limitado de profesionales tienen que estar informados del último minuto, por lo que quitar las notificaciones push de los medios también ayudará. Estas técnicas, por cierto, se pueden aplicar a su vez a la revisión del correo electrónico o las redes.

También es una buena solución suscribirse a newsletters que hagan la labor del filtrado de la información más importante. Por ejemplo, Espresso, de El Confidencial, resume las siete noticias del día cada mañana o Kloshletter es otra opción independiente.

Foto: Foto: EC Diseño.

Qué noticias ‘comer’

El qué consumir depende de cada uno. Pero al igual que no nos pasamos todo el día comiendo patatas fritas, también hay que tomar nutrientes informativos que no te gusten tanto, pero aun así te aporten a tu dieta.

La psicóloga Ingebor Porcar, directora técnica de la Unidad de Crisis de Barcelona de la Universidad Autónoma de Barcelona, recomienda elegir dos o tres medios, intentando que uno al menos aporte un punto de vista diferente al tuyo.

“La elección tiene que ser con base en si me merece confianza o no”, explica. Ella, en Cataluña, sigue a un medio con una postura más estatalista y a otro más independentista.

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Foto: Unsplash/@filipthedesigner.

¿Tienes que verlo?

Una de las técnicas que usan en el equipo de Porcar para protegerse es reducir la exposición a imágenes para minimizar el agotamiento. Así, suelen quitar la imagen a la televisión y solo escucharla.

En todo caso, esto sobre todo funciona cuando se está expuesto de manera constante a imágenes traumáticas. En el caso del covid, Porcar denuncia que la falta de imágenes que muestran los efectos de la enfermedad está haciendo que se cree un halo de irrealidad alrededor de lo que ocurre.

Lo normal es que los niños malinterpreten las noticias. Hay que enseñarles

Que los niños no consuman medios, no quiere decir que las imágenes no les lleguen, y lo más normal es que las interpreten mal, especialmente los menores de 8 años. Porcar se encontró con niños que vivían con miedo a que un barco les cayera en su casa, tras ver una imagen similar ocurrida tras el desastre nuclear de Fukushima.

“Hay que acostumbrarse a sentarse a ver las noticias con ellos, enseñarles a leer e interpretar correctamente una información visual y auditiva”, aconseja Porcar, que sugiere ser especialmente proactivos en momentos como el actual, donde reina la sobreinformación.

Conciencia al consumir y al compartir

“La cuestión es pensar qué hacemos, además de quejarnos y culpar a los medios”, dice el periodista Alfredo Casares. “Comprométete con hacer un consumo consciente de medios al igual que podemos comprometernos a hacer un consumo consciente de alimentos, ocio o de productos textiles”.

Casares ha fundado el Instituto de Periodismo Constructivo para promover en España la generación de contenidos enfocados en soluciones, en vez de en la negatividad. También ha publicado un libro sobre el tema. Argumenta que lo positivo no solo es necesario, sino que vende. Recuerda que, al inicio de la pandemia, el artículo 'Diez buenas noticias sobre el coronavirus', de 'The Conversation', tuvo más de 30 millones de visitas.

Además de buscar activamente noticias positivas, hay que compartirlas

Además, hace hincapié en que no solo se trata de buscar noticias que nos interesen, sino también de compartirlas con nuestros círculos cercanos. “Podríamos recordar tres buenas noticias o informaciones que nos han hecho sentir bien cada día”, dice. “Así empezaremos a tener otro tipo de conversaciones (...) más interesantes”.

Por lo tanto, para hacer bien esta dieta informativa, no hay que olvidarse del efecto sobre el entorno. Cuando uno se pone a dieta, el problema de obesidad de la sociedad no se soluciona si se va regalando azúcar a otros. De nada sirve consumir bien información si luego uno se va a redes sociales a despotricar o promover el odio.

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