¿Qué hace un biólogo como responsable global en el Santander?
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Mar Cabra

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¿Qué hace un biólogo como responsable global en el Santander?

Pablo Marina está a cargo de la salud y el bienestar de los 192.000 empleados del banco. Lleva cinco meses en su puesto. Alimente y Salud es el primer medio en entrevistarle

placeholder Foto: Pablo Marina, responsable global de salud y bienestar del Banco Santander.
Pablo Marina, responsable global de salud y bienestar del Banco Santander.

Tiene en sus manos la salud y el bienestar de 192.000 personas, una población similar a la de la provincia de Cuenca. Los seres humanos de los que cuida viven en 15 países distintos, desde China hasta Argentina, y desde luego España. Lo que les une: todos forman parte de la misma empresa, el Banco Santander.

El sevillano Pablo Marina, doctorado en biología de 46 años, dejó hace más de una década las probetas de los laboratorios de Harvard para dar el salto al mundo de la consultoría estratégica. Desde hace cinco meses, dirige en el Santander la nueva área global de salud y bienestar, dependiente de recursos humanos. Se encarga de promover procesos, prácticas y herramientas para que los empleados sean más felices y, por tanto, trabajen mejor.

"El éxito de una organización no es más que la suma del éxito de sus empleados", cuenta a Alimente y Salud en su primera entrevista a un medio de comunicación. "Está demostrado: un grupo de personas que trabaja de manera conjunta en algo, si es un grupo saludable y feliz, funcionará muchísimo mejor que un grupo que esté en mala salud y no esté contento con lo que está haciendo".

placeholder Empleados del Santander en el gimnasio de la Ciudad Financiera.
Empleados del Santander en el gimnasio de la Ciudad Financiera.

Estar bien para poder hacer más

La importancia de la salud y el bienestar en el mundo laboral ha crecido exponencialmente durante este último año, por el covid y el aumento del teletrabajo. Su rol es especialmente relevante ahora, a medida que la vacunación avanza.

"No parece que cuando volvamos al ‘business as usual’ la forma de trabajo será la misma", explica Marina. "Creo que [el coronavirus] ha ofrecido una ventana de oportunidad muy importante para estrechar la relación que compañías y empleados tienen".

El Santander cuenta con unas 50 personas trabajando en salud y bienestar, casi todos distribuidos en equipos locales de cada país. Marina se encarga de alinearlos y crear una visión estratégica. Uno de sus mayores retos es el cambio cultural, pero él dice que le está siendo muy fácil encontrar soporte de los líderes del banco, en parte, porque el apoyo viene directo desde la presidenta, Ana Botín.

En redes sociales, Botín comparte de manera regular cuestiones relacionadas con el bienestar. En su biografía de Instagram tiene el lema: "Estar bien para poder hacer más". Hace un mes posteaba una foto en una postura de yoga boca abajo y compartía sus rutinas saludables: hacer ejercicio, acostarse siempre a la misma hora, evitar las pantallas antes de dormir y utilizar tapones y antifaz cuando viaja.

El foco de 2021: la salud mental

La misión de Marina es que los empleados del banco tengan estilos de vida y hábitos saludables, lo cual pasa por temas desde el covid, la salud física, la obesidad o la gestión del estrés. De hecho, ha marcado la salud mental como prioridad para sus equipos este año.

Ahí cada país encuentra su fórmula: desde Argentina, donde hay un servicio psicológico anónimo y gratuito para empleados y sus familiares, hasta Reino Unido, donde usan una aplicación móvil especializada, Thrive, que apoya con campañas y concienciación sobre temas como ansiedad, estrés o depresión.

Para conseguir un impacto duradero, es clave la formación a los cargos directivos

La formación llega también a los niveles directivos. Marina menciona una reciente reunión de alto nivel en donde se les puso a meditar. Anécdotas aparte, los líderes del Santander –sean altos cargos o intermedios– son la clave para conseguir un verdadero impacto.

"Tenemos reflexiones periódicas por parte de los líderes para asegurarse de que se trabaja con los tiempos adecuados, que hay tiempos de desconexión, que hay pausas", aclara.

Apoyados por tecnología

Comprobar hasta qué punto están aplicándose en el día a día las acciones de salud y bienestar es complicado. Usan datos para ir observando tendencias, pero con cuidado de no caer en la fiscalización innecesaria.

"Si el ordenador registrara cuánto he trabajado, cuándo hago pausas, etc, desde el punto de vista del empleado podría generar más problemas que soluciones", explica. "Que esa voluntad [de mejorar la salud y el bienestar] no se acabe interpretando como un intrusismo excesivo en un área tan personal como es la salud".

Miden bienestar, salud y desconexión digital en encuestas a empleados y mánager

Así, la solución por la que han abogado en el banco es la de evaluar a los mánager periódicamente en cuestiones de bienestar, salud y desconexión digital, aspectos que también miden a nivel empleado con encuestas de sentimiento regulares.

Más allá del apoyo en herramientas externas de bienestar, como Betterfly (en Chile) o Headspace (meditación), para conseguir un efecto duradero también van impactando poco a poco en las políticas y procesos de la empresa. Por ejemplo, las reuniones son por defecto de 45 minutos, lo cual minimiza el agotamiento, y el correo electrónico está programado para preguntar si fuera del horario laboral quieren enviar el email o agendarlo.

No hay futuro sin flexibilidad

Flexibilidad es una de las palabras que más repite Marina en la entrevista. Su equipo está desarrollando modelos híbridos de semipresencialidad o que incorporen prioridades personales en las rutinas, sin alterar mucho los procesos laborales. Él mismo se beneficia de ello: trabaja a caballo entre Madrid y Sevilla, donde vive con su mujer y dos hijos adolescentes, y desde donde teletrabaja al menos un día a la semana. Su jefa hace algo parecido desde Lisboa.

Esta estrategia también es una cuestión de supervivencia: incorporar cuestiones como salud, bienestar o sostenibilidad es clave para incorporar y retener al talento de las nuevas generaciones (millennials y zetas).

Foto: Foto: iStock. Opinión

Marina tiene una actitud muy optimista sobre el futuro del trabajo y cree que estamos en un momento clave de la historia, replanteándonos las fórmulas laborales establecidas tras la Segunda Guerra Mundial. Su aspiración de cambio va más allá del banco, y su esperanza es que algunas de las buenas prácticas que están implementando lleguen a la población en general.

"Si uno mira hacia atrás, muchas de las políticas de uso común en los países empezaron en las compañías", expone.

Lo cierto es que, a día de hoy, un cargo y una función como la suya son bastante inusuales entre las empresas del Ibex 35. Quizás la supervivencia (y la competencia) les empuje a ir avanzando en este terreno.

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