Lo peor que puedes hacer de vacaciones: seguir conectado
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Mar Cabra

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Lo peor que puedes hacer de vacaciones: seguir conectado

Mirar un ratito el correo electrónico desde la playa o seguir respondiendo a los wasaps del trabajo cuando descansas tiene más coste del que crees para tu salud y tu felicidad

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Foto: Unsplash/Anton Shuvalov @a8ka.

Lo he hecho muchas de veces: estar en la playa y, entre baño y baño, abrir el correo electrónico para ver si había algo urgente. “Son solo unos minutos”, me decía. Creía que tenía esa capacidad de hacer varias cosas a la vez y de volver a desconectar cuando cerraba el correo. Pero era un engaño: la multitarea desgasta al cerebro.

Si te pasa parecido, y no dejas de revisar los mensajes del trabajo cuando estás de vacaciones, este artículo es para ti. No te dejes caer en la trampa de la flexibilidad que da la tecnología. Y menos, en estos momentos. Tras un año y medio de pandemia, si no desconectas de verdad en estas vacaciones, el otoño puede resultar extenuante.

Irse con estilo

El británico-irlandés Chris Flack es emprendedor y dirige su propia empresa. Podría ser la fórmula perfecta para estar conectado todo el verano, pero su decisión ha sido otra.

Me desconecto del correo electrónico de trabajo y de las redes sociales desde hoy hasta el 30 de agosto”, escribía el 21 de julio en LinkedIn. “2020-21 ha mostrado cómo de crítica la tecnología es como facilitadora del trabajo y la conexión con los seres queridos. A su vez, es también importante que tengamos tiempo para recargarnos”.

Para recargar pilas hay que desconectar del trabajo, eso incluye emails y mensajes

Flack es experto en bienestar digital y se dedica a mostrar el camino a empresas e individuos hacia una relación más saludable con la tecnología desde su consultora Unplug (Desconecta), con lo que es lógico que lidere mediante el ejemplo.

Su salida, aunque podría parecer abrupta, lleva planificada semanas. En sus correos, anuncia desde hace tiempo las vacaciones suyas y de su empresa en rojo, en la firma final. Otros deciden comunicarlo estableciendo una auto-respuesta, explicando las fechas en las que no se estará disponible y dando otra persona de contacto alternativa.

Desconexión gradual

Cambiar hábitos es difícil. Muchas veces no sentimos que empezamos a verdaderamente desconectar en vacaciones hasta pasada una semana de descanso. Por eso, Flack recomienda ir haciendo pequeños pasitos hacia la desconexión la semana antes de irte, por ejemplo, revisando el correo cada cierto tiempo en vez de todo el rato.

“Así estás cambiando el cableado de tu cerebro para que sea más fácil desconectar”, nos cuenta antes de cerrar por vacaciones.

Foto: Foto: Unsplash/@solenfeyissa Opinión

Dejar lentamente de hacer multitarea es el principal reto y el que más te puede ayudar a disfrutar de tu descanso. Está demostrado que el cambio de tarea constante nos agota, y cada vez lo hacemos más a menudo.

La profesora Gloria Mark, de la Universidad de California Irvine, estudió que en el 2004 cambiábamos de tarea cada 3 minutos y 5 segundos. En 2016, era cada 40 segundos. Seguro que si midiéramos qué hemos hecho durante la pandemia, la cifra sería aún menor.

Por cierto, de cara a minimizar la cantidad de cambios de tareas, algo a reducir también es la cantidad de fotos a compartir en redes. Flack anota: un estudio de 2019 de la Universidad de Florida descubrió que cuando las personas estaban realizando actividades, disfrutaban más si no tomaban fotos.

Solo temas urgentes

Últimamente se habla mucho del derecho a la desconexión digital, sobre todo porque está tipificado en la normativa española desde 2018. Sin embargo, pocos saben cómo aplicarlo en la práctica. Un estudio de Comisiones Obreras determinó que, un año después de la entrada en vigor del derecho, solo un 11% de los convenios laborales lo mencionaban.

Pocas empresas aplican el derecho a la desconexión digital

Desconectar no tiene que significar cerrar a cal y canto, como algunos directivos miedosos piensan. La mejor manera de hacerlo es dejando una línea abierta para lo urgente, y no esperando que el empleado esté disponible por ninguno de los demás canales habituales de comunicación.

Así que antes de irte, te recomiendo que establezcas con tu equipo o jefe cuál es el método por el que contactarte si hay algo urgente. Lo ideal es que sea un canal que ya revises sin hacer mucho esfuerzo, pero que no te vaya a contaminar excesivamente. Por ejemplo, una llamada o un (anticuado pero útil) SMS. Y si quieres, este mismo canal lo puedes comunicar en tu auto-respuesta.

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Foto: Unsplash/Victor Larracuente @victorbrd.

Apagar para recargar

Que las vacaciones nos ayudan a descansar, no tiene discusión. Lo que parece más debatible es por qué puede ser dañino revisar un correíto por aquí o por allí. Más allá del agotamiento demostrado de los cambios de tareas y de que no te ayuda a desconectar mentalmente, hay un argumento adicional: te ayudará a recargar pilas mejor.

Las personas que toman pausas sin móvil se sienten más vigorosas y menos exhaustas emocionalmente que aquellos que se lo llevan consigo, incluso si no lo usan”, nos comparte Amy Blankson, autora del libro 'El futuro de la felicidad' y cofundadora del Digital Wellness Insitute (Instituto de Bienestar Digital).

Blankson recomienda sustituir el móvil en las pausas por otras tareas que está demostrado que recargan energía y hacen aumentar la felicidad, como escribir, anotar las cosas por las que se siente gratitud, meditar, actos aleatorios de bondad, moverse o conectar con amigos.

Empieza con una pequeña prueba

Para los que pensar en tener el móvil apagado o el correo cerrado un tiempo suena a misión imposible, tranquilos: se puede empezar con pequeñas pruebas. Por ejemplo, revisando el email por tiempo limitado o cada varios días, como hacen estos CEO, dejando el teléfono fuera de la vista o probando a estar sin él durante unos días.

placeholder La periodista Ana Pastor, en la III Jornada de Periodismo Móvil MoJoMAD. (EFE)
La periodista Ana Pastor, en la III Jornada de Periodismo Móvil MoJoMAD. (EFE)

El verano pasado decidí retar a una de las personas más conectadas que conozco, la periodista Ana Pastor, a estar 24 horas sin móvil. En agosto, se animó a apagarlo tres días y comprobó que era más fácil de lo que creía.

“Si pasaba algo, había gente conmigo a la que podían avisar por teléfono”, contaba en un podcast debatiendo sobre el documental “'El dilema de las redes sociales'. “Estaba acompañada de la gente que más necesito y no me costó”.

Pastor es una persona que incluso en las pausas de publicidad de su programa revisa el móvil constantemente. Si ella ha podido, cualquiera puede. ¿Te animas verdaderamente a desconectar este verano?

PD- Este es el último post de ‘Tecnosaludables’ hasta septiembre. Yo también me voy a tomar una (merecida) pausa.

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