Descansar mientras trabajas: ten 'vacaciones' sin pedirte días libres
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Mar Cabra

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Descansar mientras trabajas: ten 'vacaciones' sin pedirte días libres

Si ya te sientes agotado mentalmente, a pesar de tu pausa veraniega, no eres el único. Aprende cómo recargar energía en tu tiempo de trabajo y ser más productivo

Foto: Foto: Unsplash / Alessandro Bianchi @ale_s_bianchi.
Foto: Unsplash / Alessandro Bianchi @ale_s_bianchi.

Acabo de volver de vacaciones y tengo que reconocer que estar delante de una pantalla ocho horas al día se me hace bastante cuesta arriba. Y eso que adoro mi trabajo.

Este no es un septiembre más. Es la segunda vuelta de vacaciones 'raras', la segunda vuelta al cole de la era pandémica. Y la fatiga mental que muchos sentíamos antes del verano no se soluciona con unos días en la playa.

Pasamos la mayor parte de nuestra vida en el trabajo y, sin embargo, dejamos el bienestar para nuestro tiempo de ocio. Es el momento de replantearse de manera radical cómo trabajamos. Es fundamental empezar a dar 'vacaciones a la mente' en nuestra jornada laboral. Darse pausas, en contra del sentido común de algunos, no es un acto de vaguería, sino que ayuda a ser más efectivo y creativo.

Recarga la batería interna

Tendemos a cuidar más de la batería de nuestro móvil que de nuestra batería interna. Si el teléfono nos dice que está a un 10%, sabemos que tenemos que ponerlo a cargar. En cambio, aunque estemos cansados, la mayoría de las veces tiramos para adelante sin parar. La ilustradora Liz Fosslien describe perfectamente este sentir en su viñeta de esta semana:

(A la izquierda dice: “Cuando deberíamos hacer una pausa”; a la derecha: “Cuando realmente hacemos una pausa”)

Una manera sencilla para evitar llegar al rojo es hacer pausas de manera regular. El rendimiento no tiene tanto que ver con el esfuerzo continuado, sino con la capacidad de descansar y recargar energía. Es algo que los deportistas conocen muy bien y cada vez hay más investigación sobre los beneficios de parar a nivel laboral, sobre todo cuando pasamos tanto tiempo delante de la pantalla.

El pasado marzo, Microsoft hizo un experimento. Midió la actividad mental de 14 personas que tenían cuatro reuniones de media hora. Una semana las tenían pegadas, una tras otra. A la semana siguiente, con paradas de 10 minutos entre ellas, que aprovechaban para meditar. La diferencia era abismal: con pausas reducían sus niveles de estrés, ganaban foco y tenían mayores niveles de interacción.

placeholder Ilustración: Microsoft / Brown Bird Design.
Ilustración: Microsoft / Brown Bird Design.

Pausas que desestresan

La clave está en hacer pausas en las que descanse la mente, pero no tiene por qué ser a través de la meditación, como en el estudio. Lo que hay que evitar sí o sí es hacer multitarea y eso suele tener asociado dejar el teléfono móvil a un lado (¿quién no ha revisado el móvil mientras estaba en el WC?).

Lo importante es encontrar qué actividades le recargan energía a cada uno. Está demostrado que conectar con los sentidos ayuda a reducir los niveles de estrés. Las posibilidades son múltiples: desde acariciar a tu mascota, mirar un rato al horizonte, salir a la naturaleza, escuchar música… Yo a veces, si estoy trabajando desde casa, entre reunión y reunión, friego platos. El tacto con el agua y poner la concentración en la limpieza me desatasca mentalmente una barbaridad.

Otra oportunidad en donde encontrar espacio mental es al inicio y al final de nuestro día. Esos momentos en el metro o en el coche de camino al trabajo son muy buenos no solo para separar vida laboral de la personal, sino para descomprimir. Es algo que se puede imitar teletrabajando y dar 'paseos al trabajo' (virtual commute). Es decir, salir a caminar un rato antes de sentarse delante de la pantalla y al final de la jornada.

Foto: Foto: Unsplash/@glenncarstenspeters. Opinión

Facilitar el parar

Para obligarse a hacer pausas, la tecnología puede ayudar. A nivel sencillo, una mera alarma cada 60 o 90 minutos puede servir como recordatorio. En el mundo del desarrollo usan mucho la técnica Pomodoro, con 25 minutos de concentración y 5 de pausa. A nivel más sofisticado, puedes hacer que tu móvil o reloj inteligente te de 'empujones' cada cierto tiempo para recordarte que te tomes un respiro. También lo pueden hacer las plataformas de trabajo colaborativo como Teams.

A veces, se nos presentan huecos entre una cosa y otra en los que podemos parar, pero por ser improvisados, los acabamos desaprovechando. Bien nos ponemos a pensar qué hacer y se nos va el tiempo o bien los usamos haciendo tareas, como revisar el correo, que no ayudan a recargar. El Digital Wellness Institute (Instituto de Bienestar Digital) propone como solución tener una lista de las posibles actividades a hacer en función de la pausa, de si es corta (5-15 minutos), media (15-30 minutos) o larga (más de 60 minutos). Así, cuando se presenta la oportunidad, solo hay que elegir una y lanzarse a ella. Este es un ejemplo:

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Ilustración: Digital Wellness Institute.

¿Más tiempo o mejor entorno?

En los últimos meses se ha hablado mucho de si la solución para mejorar la productividad, el descanso y la conciliación de los trabajadores, así como la tasa de rotación, es implementar la semana laboral de cuatro días. En octubre dos grandes empresas españolas lo ponen a prueba: el día 1, Telefónica empieza un programa piloto, y el día 7, los empleados de Desigual votarán si quieren pasar de 39,5 a 34,5 horas, con una reducción de sueldo.

Tener un día libre más a la semana es una práctica bastante común en el mundo del software, pero a día de hoy, la implantación masiva en España parece bastante improbable. Lo cierto es que las empresas con buenos departamentos de recursos humanos se están dando cuenta de que, si no dan flexibilidad a sus empleados, la competencia les come el terreno. Es en esa dirección que se están dando pasos promoviendo el que haya algunos días a la semana habilitados para el teletrabajo.

Puestos a tomar distancia de la oficina, una manera de recargar que a mí me ha servido muchísimo es teletrabajar fuera de la ciudad, con la naturaleza de fondo. Cada vez hay más iniciativas que ayudan a teletrabajar desde casas rurales o pueblos. La que yo he probado, y recomiendo, es Rooral.

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Foto: Juan Barbed / Rooral.

El pasado marzo teletrabajé desde Artieda, un pueblo de unos 80 habitantes cerca del Pirineo. El tiempo que pasaba delante de la pantalla me pesaba mucho menos que en mi casa. En parte me sentía como si estuviera de vacaciones, a pesar de estar trabajando. La tradición que tienen los vecinos de reunirse todas las tardes a la ‘hora del vermut’ es mágica. Al poder cargador de la calidez humana hay que añadir el del entorno natural.

En esa redefinición radical de cómo trabajamos también cabe replantearse desde dónde lo hacemos. Estar cerca de la naturaleza tiene efectos directos sobre el bienestar y la productividad. ¿Por qué dejarlo para el tiempo libre y no incorporarlo al espacio laboral, como una posibilidad un par de veces al año? No le veo más que ventajas.

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