Microscopios quirúrgicos: imprescindibles para la neurocirugía del cerebro
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Pablo Clavel

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Microscopios quirúrgicos: imprescindibles para la neurocirugía del cerebro

Las herramientas tecnológicas que utilizan los especialistas para las neurocirugías craneales ayudan a realizar estas operaciones que tanto preocupan al paciente con mayor seguridad y precisión

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Dr. Clavel.

Las operaciones de la cabeza, es decir, la neurocirugía craneal, son probablemente las que más preocupan al paciente cuando le comunicamos que necesitamos practicar una cirugía. Además de la confianza en el neurocirujano, es importante que conozca la técnica que vamos a emplear y las tecnologías en las que vamos a apoyarnos. En Instituto Clavel empleamos los tratamientos más avanzados para tratar diferentes patologías, sobre todo tumores cerebrales y de la base del cráneo, las operaciones que realizamos con más frecuencia.

Las herramientas tecnológicas que utilizamos nos ayudan a realizar las cirugías con mayor seguridad y precisión. Por un lado, empleamos la neuronavegación, que nos permite, basándonos en la anatomía y las pruebas de imagen del paciente, localizar las lesiones de forma precisa, ajustando al máximo su tamaño y localización. Con estos datos planificamos la cirugía antes de llevarla a cabo. También empleamos de forma habitual los microscopios quirúrgicos de visualización, imprescindibles para la cirugía craneal porque, además de sus múltiples funcionalidades, proporcionan una visión tridimensional en tiempo real de la patología a tratar, y esto facilita llevar a cabo cirugías mínimamente invasivas y optimizar el tiempo de intervención.

Dentro de estos microscopios quirúrgicos merece la pena destacar el microscopio KINEVO 900, un innovador sistema robótico de visualización de alto rendimiento. Combina asistencia de movimiento de última generación, capacidades de visualización digital 4K y QEVO, una herramienta integrada de microinspección. Entre las numerosas innovaciones que incorpora cabe destacar tres: los movimientos robóticos controlados, la visualización híbrida digital y la nueva herramienta de microinspección.

Foto: Foto: iStock. Opinión

Los movimientos robóticos controlados permiten al cirujano alcanzar mayor precisión y control. Todos los ejes del sistema se amortiguan para minimizar la vibración y, además, permiten almacenar la posición y la vista, y de este modo poder regresar en cualquier momento a una ubicación previamente guardada.

La visualización híbrida digital mejora la ergonomía y minimiza la fatiga durante los procedimientos largos. Con la plena integración de las capacidades de visualización digital 4K y 3D en un solo sistema mejora la participación del personal del quirófano, que pueden ver en una pantalla aumentada la zona que se está interviniendo.

La nueva herramienta de microinspección extiende la vista microscópica de una manera perfecta. Proporciona al cirujano la capacidad de visualizar estructuras que antes no eran visibles y una vista alrededor y detrás de las estructuras anatómicas que podría resultar también muy beneficiosa en casos como el aneurisma, por ejemplo.

KINEVO 900 también tiene la capacidad de albergar varios módulos de fluorescencia indicados tanto para visualización de tumores como para visualización vascular. Esto permite en caso de tumores malignos diferenciar las zonas afectadas del cerebro de las que no lo están. El equipo también dispone del software FLOW 800, una herramienta que permite un análisis visual de las dinámicas del flujo sanguíneo.

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KINEVO 900.

A la hora de formar a nuevos neurocirujanos en Instituto Clavel, este aparato les facilita la práctica quirúrgica porque pueden visualizar la cirugía virtualmente, tanto en tiempo real como para su posterior revisión.

En ocasiones también se usan otras técnicas adicionales como la ecografía cerebral intraoperatoria para la localización de tumoraciones en tiempo real, o la endoscopia para acceder a localizaciones profundas y de otro modo poco accesibles.

Además, de manera rutinaria, se hace monitorización neurofisiológica intraoperatoria que permite controla en tiempo real la actividad cerebral de las estructuras en posible riesgo. Esto permite al cirujano y al anestesista detectar durante la cirugía posibles anomalías a corregir, lo que ha reducido de manera significativa las complicaciones de este tipo de intervenciones.

A día de hoy, el número de operaciones de tumores que realizamos al año en Instituto Clavel se aproxima al que realizan los hospitales públicos. Esto unido a las tecnologías que utilizamos nos permitirá seguir avanzando para obtener el mejor resultado y los mayores grados de resección tumoral.

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