Se trata de #ConCorazón o #DesayunosYmeriendasConCorazón, iniciativa impulsada por diferentes entidades que pretende recoger alimentos para las familias con menos recursos. Está especialmente centrada en las ingestas del desayuno y la merienda, y entre las propuestas a llevar de sus materiales gráficos encontramos casi una totalidad de productos malsanos y ultraprocesados.

Imagen de la campaña.
Imagen de la campaña.

¿Por qué productos malsanos?

La donación de alimentos siempre ha estado relacionada con productos de una baja calidad nutricional. El motivo es sencillo: al solicitar alimentos no perecederos muchas veces se acaba recurriendo a las opciones 'fáciles' que conoce todo el mundo: azúcar, harina, galletas, dulces, bollería, zumos, quesos de baja calidad…

Pero que algo sea recurrente no lo convierte en pertinente para esa acción concreta.

"Este tipo de alimentos son factor de riesgo de las enfermedades más extendidas en el ámbito socioeconómico más humilde"

No es la primera vez que Alcampo erra a la hora de señalar alimentos convenientes para la salud de la gente, recientemente su campaña de 'La vida azul' tuvo críticas muy airadas por recomendar como saludables alimentos no saludables

Tampoco es la primera vez que Cruz Roja, dentro de sus loables acciones, patina en el ámbito dietético recomendando alimentos malsanos. Y parece además que las donaciones son un punto en común: tenemos por un lado las campañas en las que se está centrando el mensaje en alimentos ultraprocesados, mientras que también se han dado casos de campañas de donación de sangre patrocinadas por empresas de refrescos. Algo bastante disonante. Y por supuesto la casi norma mantenida del reparto de alimentos después de las donaciones de sangre en las que es muy frecuente encontrarse con refrescos y dulces.

El argumento de 'mejor eso que nada'

La población de destino es la que precisamente menos necesita estos productos, justo porque son a los que ya tiene acceso, y además porque nutricionalmente son superfluos y son factor de riesgo de las enfermedades más extendidas en el ámbito socioeconómico más humilde.

Por si todavía hay alguien perdido en la epidemiología del sobrepeso y la obesidad, refrescamos: donde es más prevalente es en las familias con pocos recursos, también las que consumen más harinas refinadas, galletas, refrescos y productos azucarados.

No tiene justificación centrar el mensaje sobre el desayuno y la merienda, ingestas que son particularmente pobres

Por supuesto, lo que tampoco tiene ninguna justificación es centrar el mensaje sobre el desayuno y la merienda, ingestas que son particularmente pobres nutricionalmente y que en este estrato socioeconómico precisamente son nefastas.

El argumento de 'mejor dar eso que nada' es insuficiente. No es necesario perpetuar el modelo de llenar la barriga pero no nutrir. Y por supuesto, lo que no tiene justificación ninguna es impulsar y promover la recogida de precisamente esos alimentos.

¿Qué se debería aconsejar?

Lo lógico y aconsejable desde un punto de vista general sería hacer una selección que cumpliera todos los requisitos: alimentos no perecederos, que complementen la dieta de la población de destino y que nutricionalmente sea interesantes y saludables.

Comunicativamente no tiene sentido reforzar las galletas ni los zumos, porque la gente ya suele llevarlos por sí mismos.

La tentación. (iStock)
La tentación. (iStock)

Lo que tiene sentido y una repercusión real sería el dar recursos nuevos para que la gente lleve a donar alimentos que nos permitan suplir las carencias reales de la campaña.

Con este sentido, hace unos meses y de cara a la campaña navideña, Lucía Martínez y un servidor elaboramos una selección de comida saludable para los bancos de alimentos.

Recogida de alimentos saludables.
Recogida de alimentos saludables.

La próxima vez que donéis alimentos, elegid antes unas legumbres en bote o conservas al natural, y no os decantéis tan precipitadamente por una crema de chocolate o galletas.