Sopa de piedras: un sabroso manjar con ingredientes sencillos
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Samuel Moreno

Un chef con alma de panadero

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Sopa de piedras: un sabroso manjar con ingredientes sencillos

El cuento homónimo de Marcia Brown es el punto de partida para ensalzar el sabor de la cocina castellanomanchega, fruto de las duras condiciones de la región y la escasez. Y, sin embargo, tan exquisita como otras

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Estoy convencido de que a más de uno este título le traerá recuerdos de su más tierna infancia. 'Sopa de piedras' es el título de un libro infantil escrito en 1947 por Marcia Brown. Este cuento ya forma parte de los imprescindibles que todo niño debería conocer, un libro donde se mezclan la picaresca, la curiosidad y la generosidad para contar una pequeña gran historia que siempre recordaré como uno de mis primeros aprendizajes culinarios.

El autor nos cuenta la historia de un viajero que llega a un pueblo con un gran apetito y al no conseguir nada que comer decide hacer una sopa en la plaza del pueblo con una piedra y agua. El asombro de los vecinos es utilizado por el viajero para conseguir que uno a uno le traigan distintos aderezos para su sopa de piedras: uno trajo patatas, otro un poco de pollo, otro unas coles y zanahorias y otro unos huesos, consiguiendo así que su sopa se convirtiera en un sabroso manjar. A partir de una humilde piedra consigue alimentar a todo un pueblo.

Foto: Compra de alimentos para Navidad. (EFE) Opinión

Os cuento esta historia para ilustraros sobre cuál es la base de mi cocina.

Defensa de gastronomía castellanomanchega

Recientemente, tuve la oportunidad de asistir a uno de esos congresos de cocineros que últimamente trufan toda la geografía de nuestro país de pequeños puntos de interés culinario para profesionales y 'foodies', Culinaria Cuenca, y tuve la gran responsabilidad de defender la gastronomía de Castilla-La Mancha sobre un escenario repleto de estudiantes de cocina y colegas de profesión.

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Foto: iStock.

La verdad es que yo no suelo asistir a este tipo de foros, pero en mi época de estudiante sí lo hacía y allí encontraba a los más grandes cocineros hablando de cocina fresca, de productos de temporada y técnicas vanguardistas. La auténtica magia de la cocina convertida en un espectáculo de color, olores e innovación capaz de dejar a cualquiera con la boca abierta.

Mientras preparaba mi ponencia, yo pensaba: "Mi cocina no tiene nada de eso". Realmente sí, aunque no son las características que más destacan de mi forma de cocinar.

Para los que no me conocéis, me presento. Mi nombre es Samuel Moreno y podéis encontrarme como @Samuelmolino. Soy chef en un antiguo molino harinero situado sobre las aguas del río Henares en Sigüenza (Guadalajara). Molino de Alcuneza Relais & Châteux es mi humilde morada y una estrella Michelin y un sol Repsol adornan la entrada de mi restaurante.

Ahora que ya me habréis situado. Os cuento como veo yo la gastronomía de mi tierra.

Una cocina humilde

La cocina castellanomanchega, bajo mi punto de vista, no es ni fresca, ni de temporada ni vanguardista. Todo lo contrario; de hecho, creo que se parece mucho más a esa sopa de piedras de la que habla el cuento que a esos espectaculares templos de la gastronomía moderna.

En Castilla-La Mancha, la variedad de productos es más corta, y eso nos limita, pero de ningún modo nuestra gastronomía es peor que otra

En Castilla-La Mancha, salvando las excepciones, tenemos un clima duro, un terreno yermo y una variedad de productos más limitada que en otras latitudes. Nos guste o no, es así. Y eso nos limita en cierto modo, pero de ningún modo hace que nuestra gastronomía sea peor que cualquier otra, de hecho no lo es. Lo que sí es, es distinta.

La cocina castellana siempre fue una cocina humilde y de labradores. Donde los productos de temporada se tenían que conservar para mantener las despensas llenas en tiempos de escasez de alimentos, de tal modo que nos convertimos en expertos de la conservación. Adobos, escabeches, embutidos, salazones, encurtidos… nos permitieron disponer de alimentos durante más tiempo. Así como esas legumbres, verduras y tubérculos que son la base de nuestros platos de cuchara.

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Foto: iStock.

La magia de la cocina manchega se gesta en los pucheros. Donde todos esos humildes ingredientes como huesos, verduras, chacinas, legumbres y verduras con fuego lento y paciencia se terminan convirtiendo en la fuente del sabor de los guisos y platos que conforman una gastronomía humilde en ingredientes, pero sublime en SABOR.

La cocina de Castilla-La Mancha está libre de complejos y viviendo uno de sus mejores momentos. Os animo a descubrir una gastronomía de raíz, de territorio, donde vais a encontrar una cocina tradicional, pero tan sofisticada, sutil y sabrosa como las mejores.

Nuestra sopa de piedras está condimentada con magníficos ingredientes, increíbles profesionales y la sabiduría de siglos de cultura gastronómica.

Os animo a mojar pan y sumergir vuestras cucharas en la cocina del sabor, en la cocina de Castilla-La Mancha.

Bon appétit!

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