La enfermedad cardiovascular es la primera causa de muerte a nivel mundial, si bien ha sido superada por el cáncer en los países más desarrollados desde el 2015. Este hecho se debe al aumento de la esperanza de vida y por tanto a una mayor probabilidad de sufrir un cáncer antes de morir, a las políticas de prevención de la enfermedad cardiovascular (campañas antitabaco, proejercicio y alimentación saludable) y a los grandes avances en la prevención y tratamiento de la arteriosclerosis y sus consecuencias. La prevención del cáncer, sin embargo, no ha avanzado tan rápidamente en los últimos años.

Pues bien, cuando hablamos de la enfermedad cardiovascular, la arteriosclerosis es la principal causa, con el colesterol como principal condicionante, aunque no sea el único culpable. No es el objeto de este escrito hablar de los distintos tipos de colesterol y de otros causantes de la arteriosclerosis, sino de la posibilidad de controlar sus niveles y revertir la placa de arteriosclerosis sin fármacos evitando sus indeseables efectos secundarios.

"Cambios en los estilos de vida durante un año pueden lograr una regresión de arteriosclerosis severa sin usar fármacos”

Como ocurre en todas las 'enfermedades crónicas no transmisibles', aquellas que se asocian al proceso de envejecimiento, el cáncer, la enfermedad cardiovascular, la diabetes, la enfermedad neurodegenerativa y las del aparato locomotor (osteoporosis, artrosis, sarcopenia), los estilos de vida saludable son la clave de la prevención. Pero ¿pueden ser en sí mismos un tratamiento? La respuesta es sí.

Lo que sabíamos hasta ahora

El ejercicio, la dieta, la deshabituación tabáquica o el control de estrés pueden disminuir los niveles de colesterol y, lo que es más importante, revertir la placa de arteriosclerosis o al menos estabilizarla. Cuando hablamos de revertir la placa, nos referimos a hacerla más pequeña y que por tanto obstruya menos el paso de la sangre por la arteria. Cuando hablamos de estabilizar la placa, nos referimos a conseguir que se quede bien pegada a la pared de la arteria y así evitar que se desprenda y produzca finalmente una obstrucción, con la consecuente isquemia o infarto.

Los rigores impuestos por la Segunda Guerra Mundial en la población noruega hicieron sospechar por primera vez, a finales de los años cuarenta, que una dieta baja en grasas se asociaba a una disminución de los infartos de miocardio (1). Pero no fue hasta principios de los noventa cuando el Dr. Dean Ornish, un referente en prevención cardiovascular, publicó en la prestigiosa revista 'Lancet' la evidencia de la regresión de la placa de ateroma en 28 humanos vivos con una dieta vegetariana baja en grasas, ejercicio físico moderado, deshabituación tabáquica y técnicas de control del estrés (2).

Foto: iStock.
Foto: iStock.

Más recientemente, en 2015, se ha publicado un metaanálisis (3) en el que se recogen los resultados de 14 ensayos clínicos que aúnan a más de 1.200 pacientes con lesiones ateromatosas que se sometieron a cambios en sus estilos de vida. Los resultados no pueden ser más alentadores, una reducción de un 34% de la obstrucción de las arterias coronarias y una disminución de 0,21 mm del grosor de las paredes de las arterias carótidas.

Perspectivas de futuro

Pero ¿existe alguna otra estrategia no farmacológica para al menos controlar el colesterol? Entre los muchos estudios y ponencias presentadas del Congreso anual de la Sociedad Europea de Arteriosclerosis de 2017 celebrado en Praga, me llamó la atención el trabajo del Dr. Paolo Magni y de sus colaboradores en la Universidad de Milán (4). Se trata de un estudio aleatorio, doble ciego sobre los efectos de una suplementación con probióticos y extracto de levadura roja de arroz en pacientes con una hipercolesterolemia moderada. El probiótico utilizado fue el Bifidobacterium longum BB536 asociado al extracto de levadura roja de arroz y otros componentes como la vitamina B3 o vitamina PP (niacina) y la coenzima Q10.

32 pacientes de entre 18 y 70 años, la mitad hombres y la mitad mujeres, tomaron el suplemento durante 12 semanas, observándose una bajada del 17% de los niveles de colesterol frente a un mantenimiento de estos niveles en el grupo placebo. En particular, el LDL-colesterol (malo) bajó un 26%, desde un valor medio de 183 mg/dL a 136 mg/dL, mientras que en el grupo placebo no bajó nada. En realidad, estos cambios ya se observaron a las 6 semanas.

"La suplementación con probióticos y levadura roja de arroz consiguió que un grupo de pacientes rebajara el colesterol en un 17%"

La bajada del 26% del LDL-colesterol es similar a la observada en algunos estudios con 40 mg de pravastatina, lo cual coloca a estos suplementos nutricionales en pura competencia con las estatinas para la bajada del colesterol en algunos, aunque no todos los pacientes.

Los bifidobacterium longum tienen una actividad hidrolasa sobre las sales biliares y pueden inhibir la absorción del colesterol en el intestino delgado, mientras que el extracto de levadura roja de arroz inhibe la síntesis del colesterol en el hígado a través de uno de sus componentes, la monacolina K, y su capacidad de inhibir la enzima HMG-CoA reductasa necesaria para la síntesis del colesterol. La monacolina K tiene la misma estructura química que la lovastatina, primera estatina en el mercado para bajar el colesterol. Por tanto, la combinación del probiótico con la levadura roja de arroz actúa tanto en la inhibición de la absorción intestinal como la inhibición de la síntesis del colesterol en el hígado, las dos principales causas por las que se tiene el colesterol alto; ingerir mucho y producir mucho.

Levadura roja de arroz. (iStock)
Levadura roja de arroz. (iStock)

Si bien queda demostrado que los estilos de vida saludables y algunos suplementos nutricionales pueden prevenir, frenar e incluso revertir la enfermedad cardiovascular, en mi experiencia observo que es muy difícil lograrlo, no porque no sea posible, sino porque requiere de una gran motivación y compromiso. Por tanto, mis recomendaciones serían:

  • Conoce tus biomarcadores de riesgo cardiovascular, no solo la tensión arterial y el colesterol, también la presencia y/o magnitud de la placa de ateroma.
  • Adopta estilos saludables de vida en cuanto a ejercicio, dieta, hábitos tóxicos y estrés, independientemente de tu nivel de riesgo cardiovascular.
  • Implementa estrategias no farmacológicas precoces si fuera preciso.
  • Tratamiento farmacológico si con las acciones anteriores no se obtiene el resultado pretendido.

Referencias bibliográficas

  1. Strom, A., Jensen, Ra. 'Mortality from circulatory diseases in Norway 1940-1945'. Lancet, 1951 Jan 20;1(6647):126-9.

  2. Ornish D. et al. 'Can lifestyle changes reverse coronary heart disease? The Lifestyle Heart Trial'. Lancet. 1990 Jul 21;336(8708):129-33.

  3. Jhamnani S. el al 'Meta-analysis of the effects of lifestyle modifications on coronary and carotid atherosclerotic burden'. Am J Cardiol. 2015 Jan 15;115(2):268-75. doi: 10.1016/j.amjcard.2014.10.035. Epub 2014 Oct

  4. Macchi C. et al. 'Efficacy and safety of a nutraceutical with probiotic and red yeast rice extract in patients with moderate hypercholesterolemia: a randomized, doubled-blind, placebo-controlled study. European Atherosclerosis Society Annual Congress'; April 25, 2017; Prague, Czech Republic. Abstract 78448.