A la hora de comer nos gustan las etiquetas. No tanto las de los productos, que con su letra pequeña y a veces confusa nomenclatura nos resultan difíciles de comprender. La alimentación está indefectiblemente unida a la cultura. Nada más hay que comprobar la diversidad y variedad de las cocinas regionales a lo largo y ancho de todo el país. De la fritura de pescado andaluza al marisco gallego, pasando por los guisos o asados castellanos, el calçot o la escalibada catalanes, el frito mallorquín o las papas arrugás del archipiélago canario. Cada región tiene sus platos estrella.

Con las dietas pasa igual, y podemos encontrar patrones alimentarios tradicionales y nuevas tendencias gastronómicas y de salud, no tan ligadas a la cultura de un pueblo sino a nuevos descubrimientos científicos. Más de 40 dietas han sido valoradas y evaluadas por el portal 'U.S. News World Report' y con el aval de la Universidad de Harvard para elaborar su clasificación anual. Repasemos el resultado en este Día Mundial de la Nutrición.

Las dietas más saludables

Pocas sorpresas en este apartado salvo que este año, tras el empate en 2018, la dieta mediterránea ha sido valorada como la más saludable, desbancado a la dieta DASH (Dietary Approach to Stop Hypertension) o aproximación nutricional para frenar la hipertensión. En definitiva, ambas dietas comparten características como ser muy ricas en verduras, frutas y cereales integrales.

"La dieta Dukan ha sido la peor valorada en las categorías de mejor dieta global y de mejor dieta cardiosaludable"

La mediterránea incluye, cómo no, el aceite de oliva extra virgen y los frutos secos como componentes adicionales, además de legumbres y pescado, mientras que la DASH comparte esos elementos pero incide además en mayor presencia de lácteos desnatados y menor consumo de sal. La dieta mediterránea ha encabezado además otras clasificaciones como ser la mejor para la diabetes, el corazón o la más sencilla de seguir.

Como tercera clasificada, aparece la dieta flexitariana, basada en vegetales pero con un consumo moderado y no continuado de alimentos de origen animal.

Además de valorar las mejores dietas desde un punto de vista global, también se incluyen otras clasificaciones. Una de ellas es la de mejores dietas para perder peso. En este caso, las agraciadas con la mayor puntuación han sido Weight Watchers, una aproximación comercial que incide en un sistema de puntos para calibrar la dieta cada día, seguida de la dieta volumétrica, que se basa en alimentos bajos en calorías pero muy saciantes, como frutas, verduras y cereales integrales, muy ricos en fibra. Dietas como la vegana o de nuevo la flexitariana empatan en tercer lugar.

Foto: iStock.
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Para la pérdida rápida de peso, la dieta cetogénica que reduce casi por completo la ingesta de carbohidratos, tiene la medalla de plata. Tras polémicas alrededor de esta aproximación, usada desde hace décadas para el tratamiento de la epilepsia refractaria, los últimos avances científicos han demostrado que es una buena dieta para una pérdida rápida de peso.

Una entrada fuerte en este top 40 de las mejores dietas ha sido la denominada dieta nórdica, que basada en la tradición de los países escandinavos, incide en pescado, verduras, legumbres y cereales integrales, sustituyendo el aceite de oliva por aceite de canola, con un perfil de ácidos grasos similar. Ha sido clasificada como la segunda mejor dieta basada en vegetales, tras la mediterránea.

La peor dieta es…

Si nos fijamos en la cola de la clasificación, nos encontramos con una vieja conocida: la dieta Dukan, que ha sido vagón de cola tanto en la categoría de mejor dieta global como en la de mejor dieta cardiosaludable. Otra mala puntuación fue para la llamada Body Reset Diet o dieta para resetear el cuerpo, basada en batidos y apoyada por una figura famosa del fitness, y que quedó en la última fila para pérdida de peso y para diabetes.

Foto: iStock.
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Pero hay una dieta que desde luego es la peor de todas y que incluye a las 40 valoradas: la que no se sigue. Por muy elaborado que esté un plan dietético, por muy complejo y pensado que esté, de nada nos sirve si no nos gusta, nos resulta difícil de seguir por nuestro estilo de vida o nuestro trabajo, es cara o no se adapta a nuestro entorno cultural o familiar.

Por este motivo, si bien estas clasificaciones pueden darnos una idea general, es muy importante la personalización. Incluso dentro de un patrón reconocido como saludable como la dieta mediterránea, existen muchas opciones para satisfacer nuestros gustos personales. Por ello probablemente, y por ser fácil de seguir, este patrón alimentario puede ser una buena opción de base para la mayoría de las personas y recibe merecidamente el galardón a mejor dieta.