La obesidad está alcanzando cotas epidémicas en el siglo XXI, según se desprende de los datos aportados por el Imperial College de Londres en un trabajo publicado en la prestigiosa revista científica 'The Lancet'. Los autores del estudio, que analiza el índice de masa corporal de casi 20 millones de hombres y mujeres de 186 países entre los años 1975 y 2014, encontraron que, en estos últimos 40 años, la obesidad se ha triplicado en hombres y duplicado en mujeres. Y esto no es lo peor que podemos leer, sino que los expertos alertan de una tendencia creciente de obesidad en los próximos años.

Además, conviene remarcar que un elevado peso corporal no solo es una cuestión estética, sino que es un auténtico problema de salud, asociándose a complicaciones cardiometabólicas como hipertensión arterial, diabetes o hiperlipidemia.

Los obesos tienen un 96% más de riesgo de insuficiencia cardiaca y un 45% más de patología coronaria que los delgados

Sin embargo, existen personas con sobrepeso u obesidad que aparentemente presentarían un perfil metabólico sano, libre de las complicaciones mencionadas. Es lo que se ha definido como fofisanos o (mal) llamados 'obesos metabólicamente sanos'. Y es que, a pesar de que ciertos estudios, principalmente de los años 90, promulgaron esta idea, el obeso sano no existe. Así, un estudio publicado en el 'International Journal of Obesity' obtuvo datos de 18.070 adultos, entre los que se contabilizaron 1.805 obesos metabólicamente sanos y 3.047 sujetos sanos en normopeso. Tras un seguimiento durante una media de 16 años, se observó que los primeros tenían mayores probabilidades de desarrollar al menos un factor de riesgo cardiovascular que los segundos (80 y 68%, respectivamente).

Derrumbe del mito

Otro interesante trabajo publicado en la revista del Colegio Americano de Cardiología cuestionó el concepto de obesidad metabólicamente saludable. En él los investigadores de la Universidad de Birmingham analizaron la evolución del peso y el estado metabólico con el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares en 3,5 millones de personas, entre 1995 y 2015. De ellos, el 15% fueron clasificados como obesos metabólicamente sanos (es decir, un IMC ≥ 30, pero sin anomalías metabólicas como hipertensión arterial, dislipidemia o diabetes) y el 38% como sujetos con normopeso (IMC entre 18,50-24,99) y sanos.

Foto: Unsplash/@siora18.
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El estudio reflejó una cruda realidad: la obesidad saludable es poco menos que un mito o una quimera. Así, los resultados mostraron que las personas con obesidad, aunque estén sanas, tienen mayor probabilidad de sufrir enfermedades cardiovasculares que las que tienen un peso normal, concretamente un 49% más de riesgo de enfermedad coronaria, un 7% más de enfermedad cerebrovascular y un 96% más de insuficiencia cardiaca. Quedando reflejado, por tanto, que el tener exceso de peso no puede ser bueno para la salud.

El mito de la obesidad saludable también ha sido desmontado a nivel molecular. En 2016, la revista 'Cell Reports' publicó un estudio liderado por investigadores del Instituto Karolinska de Suecia en el que se compararon muestras de tejido graso abdominal de sujetos con normopeso y sanos con el de personas obesas y que habían sido clasificadas de acuerdo con su perfil metabólico como insanas (insulinorresistentes) o sanas (insulinosensibles).

Sorprendentemente, el tejido graso de ambos grupos de individuos obesos mostró patrones casi idénticos en su expresión génica y diferente al de las personas con normopeso. Estos resultados no estuvieron influenciados por factores de riesgo metabólicos o cardiovasculares como el índice cintura-cadera, el perfil lipídico, la frecuencia cardiaca o la presión arterial, lo que viene a revelar que la obesidad, y no otros factores de riesgo cardiometabólicos, es probablemente el principal determinante de la salud metabólica.

La 'tripita' no es saludable

Por tanto, queda evidenciado que las personas con obesidad no pueden considerarse sanas, pero cabe plantearse si todas aquellas con un peso normal (IMC entre 18,50-24,99) son metabólicamente saludables. La respuesta es no y quizá pueda sorprender que aproximadamente el 20% de la población adulta con normopeso es metabólicamente no saludable. Además, los individuos con peso normal y metabólicamente no saludables tienen un riesgo de mortalidad 3 veces superior que los normopeso metabólicamente sanos.

Foto: iStock.
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En definitiva, tener la glucemia, el colesterol o la tensión arterial dentro de los rangos normales no lleva implícito que gocemos de buena salud si por otro lado tenemos kilos de más y, por lo tanto, debemos evitar un elevado peso corporal pese a que no vaya acompañado de otros factores de riesgo y aparentemente se nos pudiera considerar metabólicamente sanos. Es por ello por lo que, más allá de que desde ciertos sectores quieran hacernos ver que la tripita 'estilo Leonardo DiCaprio' está de moda, esta población tendrá una mayor tendencia a desarrollar factores de riesgo relacionados con una mayor morbimortalidad.

No obstante, una limitación importante de estos estudios es que la única medida para clasificar a la población por fenotipos de tamaño corporal fue el IMC, que no evalúa el porcentaje y distribución de la grasa corporal, la cantidad de masa muscular o el porcentaje de agua.