Medir lo que rejuvenecemos ya es posible
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Ángel Durántez

Más años, más vida

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Medir lo que rejuvenecemos ya es posible

La ciencia del envejecimiento centra su atención en los relojes epigenéticos, que nos permiten predecir el riesgo de enfermedad y también medir la edad biológica real de un individuo

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Foto: Unsplash/@ shoaibsr.

La epigenética está centrando la atención en la medicina antienvejecimiento, y también en este espacio donde hemos dedicado recientemente varias entradas al tema de los relojes epigenéticos. Esta metodología permite analizar los cambios acumulados con el tiempo en los patrones de metilación del ADN, que son las huellas que deja la interacción con el entorno en nuestro código genético, en forma de unos interruptores que encienden o apagan algunos genes.

Uno de los más avanzados relojes epigenéticos es el GrimAge de Horvath, el cual ha demostrado ser una herramienta útil para poder predecir el riesgo de enfermedades asociado al envejecimiento en función de la edad biológica real. Poder medir esta edad epigenética es de gran relevancia, puesto que si queremos llevar a cabo intervenciones antienvejecimiento debemos tener alguna forma de medir su resultado.

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La necesidad de medir

En ensayos con animales como los ratones, cuyo ciclo vital es corto, es posible observar los efectos de diferentes intervenciones en la longevidad y la salud. Esto no es posible en nosotros dada nuestra larga vida. Y no podemos trasladar directamente los resultados en otros animales, aun cuando los mecanismos que actúan en ellos y nosotros puedan ser similares.

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Foto: iStock.

Los programas de medicina preventiva para el envejecimiento saludable interfieren en los estilos de vida; la nutrición, el ejercicio, el cese de hábitos tóxicos, la mejora del sueño, el control del estrés, la suplementación nutricional correctamente prescrita, la optimización metabólica y hormonal, y el control de numerosos biomarcadores que pretendemos ubicar en sus valores de excelencia.

La experiencia acumulada nos demuestra que estos programas mejoran la calidad de vida, la funcionalidad, los biomarcadores metabólicos e inflamatorios, pero ¿realmente se está frenando el proceso de envejecimiento? Como no podemos esperar a ver qué pasa con nuestros pacientes dentro de 30 o 40 años, el poder medir los 'relojes biológicos' es de gran utilidad.

Sin embargo, hoy por hoy son difíciles y costosos de medir. Además no todos ellos miden lo mismo, de ahí el interés de tener 'relojes biológicos', marcadores del envejecimiento como la metilación del ADN.

Regreso al pasado

¿Es posible revertir el envejecimiento? La respuesta, al menos atendiendo a la edad epigenética, es afirmativa. Se ha publicado un trabajo pionero que utiliza un reloj biológico, la metilación del ADN, para valorar una intervención 'antienvejecimiento'.

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En el experimento se incluyeron 43 adultos de 50 a 72 años en un programa de 8 semanas de duración con un tratamiento dietético, de actividad física, descanso y relajación, y suplementación con probióticos y fitonutrientes. El grupo de control, para poder comparar, no siguió esa intervención.

Entrando en detalle de la intervención, la dieta estuvo basada en plantas y en ser rica en nutrientes que participan en las rutas de metilación (folato, betaína), además de sustancias moduladoras de sus enzimas, como alfa-ketoglutarato, vitaminas C o A, u otras como la curcumina, el té verde o la quercetina. También se incluyeron proteínas de origen animal tales como huevo o hígado.

Se trató de una dieta moderada en carbohidratos y con un ayuno intermitente suave. Como suplementación se incluyó un preparado en polvo de fruta y verdura, así como un probiótico de la cepa Lactobacillus plantarum.

Dos sesiones de 20 minutos al día de ejercicios de relajación son capaces de reducir la edad epigenética

La actividad física recomendada fue de un mínimo de 30 minutos al día al menos 5 días a la semana a un 60-80 por ciento de esfuerzo percibido. Se sabe por estudios preliminares que la actividad física mejora el perfil de metilación. Además, el ejercicio regular reduce los niveles de homocisteína, que cuando está elevada es un indicador de una insuficiente capacidad de metilación.

El bienestar mental vino de la mano de ejercicios de respiración dos veces al día. Hay estudios preliminares que demuestran que dos sesiones de 20 minutos al día de ejercicios de relajación son capaces de reducir la edad epigenética. Y la relación entre estrés crónico, cortisol y envejecimiento acelerado es real, ya que, aproximadamente, un cuarto de los sitios de metilación tienen relación con la respuesta a hormonas del estrés.

En cuanto al sueño se recomendó dormir al menos siete horas al día, a la vista de estudios preliminares que también relacionan peor calidad del descanso con aceleración del envejecimiento epigenético.

Tras medir la edad epigenética con el método de Horvath, se encontró que la intervención redujo esta en 3,23 años frente al grupo de control que no siguió el programa. Entre los biomarcadores convencionales que también se vieron alterados, se encontró un aumento del folato en suero de un 15% y una reducción de los triglicéridos de un 25%.

Más no es siempre mejor

En este estudio no se quiso utilizar suplementos en dosis altas relacionados con la metilación del ADN tales como el folato, la vitamina B12, colina o betaína. En su lugar, se buscó una dieta con un aporte elevado de folato a través de verduras, hígado y la suplementación con L. Plantarum, y además una regulación de las enzimas implicadas en el proceso de metilación con varios fitoquímicos. Se trata no tanto de favorecer un exceso de metilación con suplementación como de que exista una regulación adecuada. De hecho, en el grupo de intervención se observó una reducción de la edad epigenética sin un aumento o reducción del grado global de metilación. Esto es, se trata de metilar o demetilar (apagar o encender) los lugares adecuados del genoma.

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Una de las razones por las que los autores decidieron no usar suplementación con dadores de metilo fue los riesgos que se han observado en ensayos clínicos en relación con el aumento del riesgo de algunos tipos de cáncer, especialmente de colon. Incluso un estudio de intervención -si bien con una muestra pequeña- encontró que la suplementación con ácido fólico, vitamina B6 y B12, junto con vitamina D y calcio, aumentó la edad biológica en 5,26 años frente a la intervención con vitamina D y calcio exclusivamente.

La aplicación de estas técnicas a la medicina de precisión es clara: no sabemos qué dieta es la óptima, pero con este tipo de intervenciones podríamos afinar la nutrición o suplementación con el objetivo de maximizar las mejoras en el epigenoma del individuo.

En conclusión, cada vez estamos más cerca de poder demostrar cómo las intervenciones de los programas de medicina preventiva para el envejecimiento saludable no solo tienen un impacto sobre la calidad de vida y la prevención de las enfermedades relacionadas con el proceso de envejecimiento, sino que además frenan, e incluso revierten, el mismo.

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