Probablemente en este punto de tu entrenamiento estés pensando que todo lo que te cuento sobre 'mindfulness' medioambiental y 'mindful eating' está muy bien, pero tu defensa frente al cambio es que no tienes tiempo. Cómo vas a cocinarte tú la comida o dedicar un minuto a degustar un bocado si no tienes nunca un rato para ti. Te propongo una posible solución. Dale una vuelta a cambiar tus ritmos circadianos, viviendo al ritmo de la luz solar, como los habitantes del archipiélago de las Quirimbas.

Los kimwani se levantan con el sol sobre las 5 a.m. y se retiran con su puesta, a las 5 p.m. Horario solar que, al estar las Islas Quirimbas muy próximas al Ecuador, permanece constante a lo largo del año, a diferencia de España.

Su seguimiento del sol en sus hábitos y costumbres está motivado porque han vivido sin luz eléctrica hasta el año 2010 y en algunas islas siguen igual a día de hoy. Viven al ritmo del sol y los que tienen electricidad no han variado un ápice sus costumbres en términos de levantarse o retirarse. Quizás también incide el hecho de que, además de la luz solar, sus vidas están sometidas a los mandatos de las mareas, que cada 12,40 horas cambian en este lugar del planeta, por lo que son plenamente conscientes de la influencia del sol y de la luna en sus vidas. Por ejemplo, muchos kimwani hacen sus necesidades en la playa con las mareas bajas, por lo que su horario para defecar varía todos los días. O si se tienen que desplazar entre islas, debe ser en diferentes horas cada día, en función de la marea, cuyos movimientos y horarios en las islas conoce todo el mundo.

El ritmo de las mareas. (iStock)
El ritmo de las mareas. (iStock)

'Vivir con la luz', lo podríamos definir como tu triunfo frente al no tiempo, que (crees) ahora no tienes. Victoria que te permitirá no solo entrenarte en 'mindful eating', sino empezar a disfrutar de las cosas pequeñas y simples, en ese espacio ganado al reloj de tu vida, a la vez que comienzas a vivir más para el 'ser' y el 'estar', que para el 'hacer' y el 'tener', que son los dos modus vivendi que normalmente ocupan tu día a día laborable.

Pero ¿cómo podemos en nuestro meridiano vivir al ritmo de la luz solar? Si quisiéramos vivir con la luz como los kimwani, lo tenemos complicado si nos tenemos que atener a horarios-responsabilidades. Nosotros tenemos, incluso, cambios de hora durante el año para adaptarnos al sol y sobre todo al ahorro de energía que ello implica, por lo que es complicado mantener una constancia a lo largo del año debido a nuestros horarios-obligaciones. Pero siempre hay alternativas.

"Nuestra naturaleza de mamíferos está diseñada para que con la luz se active la liberación de serotonina"

Por ejemplo, si entras a trabajar a las 8 a.m. y el sol sale a las 6 a.m. en esa época del año, y solo necesitas una hora para vestirte, desayunar y transportarte, quizás puedas madrugar y dedicar esa hora libre que te queda a practicar 'mindful eating' mientras desayunas o, simplemente, a hacer algo que te motive. Es una hora que te regalas por la mañana para hacer algo que va a provocar la liberación de más serotonina, con todo lo que ello implica.

Vivir con la luz implica liberar más serotonina que si vives de noche. Más horas de sol suponen más serotonina, ya que tu organismo pasa a un estado de relajación en cuanto se pone el sol. Bajan tus niveles de serotonina y aumentan los de melatonina. Si te dejas llevar por el ritmo del sol, tu ciclo circadiano mejorará.

Demasiado tiempo ante la pantalla. (iStock)
Demasiado tiempo ante la pantalla. (iStock)

Nuestra naturaleza de mamíferos está diseñada para que con la luz se active este neurotransmisor en tu cerebro, lo cual es fundamental para que logres funciones básicas de supervivencia. Y, sobre todo, para que estén equilibrados tu estado de ánimo, tu apetito, tu capacidad de sentirte satisfecho con lo que comes, tu temperatura y diversas funciones cognitivas. El rasgo más característico de la serotonina es que es clave en nuestros estados de ánimo, ya que unos niveles bajos de este neurotransmisor pueden provocar depresión, fatiga, ira, negatividad, dolor de cabeza, insomnio o ansiedad.

Pero, claro, si tienes que levantarte a las 6 y necesitas 8 horas para dormir, tendrías que haberte retirado a las 22.00 h. ¿Por qué no lo haces?

¿Qué haces por la noche a esas horas? ¿Tienes que trabajar o, simplemente, le regalas tu tiempo a la televisión o a canales de cine en internet? Piensa que el cordón umbilical que te une a nuestra potente sociedad de consumo es la televisión y/o la tele por internet. Piensa que nuestros modelos y pautas de vida son definidos por marcas interesadas en que consumas bienes que ellas comercializan en todo el planeta, vía medios de comunicación y hábitos de consumo, y que nos trasladan a través de la publicidad y las películas. Bienes para cuya consecución se te requiere 'hacer' cosas que, a cambio de un estipendio, te permitan 'tener' esas cosas a las que el imperio catódico te impele a poseer.

"La sociedad de consumo no te habla de disfrutar de las cosas pequeñas y sencillas de la vida, entre otras cosas porque son gratis"

Bienes que, si lo piensas, normalmente no te valen para nada más que para darte la satisfacción de poseer ese bien. Tener. Tener más. Pero, y a cambio, te robas tiempo a ti mismo conectado a la sociedad de consumo, la que nunca te habla de disfrutar de las cosas pequeñas y simples de la vida, entre otras cosas, ¡porque son gratis!

Como ves, lo tienes fácil. Si quieres, puedes. Vivir con el sol, además de serotonina, te proporcionará tiempo para dedicarte a ti y a las cosas que realmente importan. Prueba hoy. No conectes tu ordenador ni la tele esta noche, coge un papel y escribe las cosas que harías si no tuvieras energía eléctrica. Te sorprenderás a ti mismo con la enorme lista de cosas que te gustan y que no haces hoy en día.

A la luz de las velas. (iStock)
A la luz de las velas. (iStock)

Mañana, proponte no encender la luz en casa, propón a los tuyos algunas de las actividades que has recogido en tu papel y comenta con ellos cómo se sienten, además de raros. Disfruta de esos momentos e intenta que se repitan periódicamente hasta que tú y los tuyos seáis conscientes de que el planeta de las cosas pequeñas es parte de vuestras vidas, a la vez que mucho más enriquecedor para tu felicidad que el planeta cátodos. Pero, tranquilo, no es necesario que te castigues sin ordenador y sin televisión para que puedas practicar 'mindful eating'. En el tiempo en que te deje libre la tele, internet, tu trabajo y las horas de sueño, hay muchos momentos que puedes convertir en momentos 'mindful' especiales.

Por ejemplo, y en relación con el sol, tienes todos los días a tu disposición una entrada reservada gratis para ver el gran espectáculo del orto y el ocaso. Durante cada espectáculo aprenderás un poco más sobre ti mismo. Y si le añades una sesión de 'mindful eating', desayunando o cenando, mejor que mejor.