¿Recuerdas lo que comentábamos en el paso V de este entrenamiento en ecomindfulness sobre el consejo kimwani que reza 'simplifica tu vida' desde la perspectiva del mindful eating? En este artículo, vamos a profundizar sobre la simplificación de la vida y su relación con el mindfulness.

Dice el Dr. Kabat-Zinn en su libro 'Mindfulness para principiantes': “A menudo estamos tan activos que pasamos apresuradamente de una cosa a la siguiente con la idea de que en algún momento posterior estaremos mejor. Vivimos para eliminar cosas de nuestra lista de situaciones pendientes y al finalizar el día caemos exhaustos en la cama, para levantarnos a la mañana siguiente y poner en marcha la misma noria”. Vivimos para el hacer y el tener. Vivimos una vida que probablemente podemos simplificar y mucho.

"Con la práctica del mindfulness aprenderemos a vivir de acuerdo al 'ser' en nuestros momentos de alimentación"

“Esta forma de vida -si es que merece tal nombre, añade Kabat-Zinn-, se ve impulsada por las mil diferentes expectativas que nos imponemos a nosotros mismos y a los demás, generadas en gran medida por nuestra creciente dependencia de una tecnología omnipresente que cada vez acelera más nuestro ritmo de vida”.

La importancia de dejar de hacer

Resulta muy fácil, si no estás atento, olvidar quién está haciendo todo eso y por qué, y dejando de lado tu cualidad de ser humano, convertirte en un hacedor humano. Ahí es, precisamente, donde entra en juego el mindfulness, recordándonos la posibilidad de pasar, gracias a la atención y la conciencia, de la modalidad 'hacer' a la modalidad 'ser'.

Entonces dejamos también de agotarnos y aprendemos a encarar nuestro cuerpo y a habitar en el único momento en que vivimos, es decir, este.”

Foto: iStock.
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Tenemos una mente errante que consiente que nos perdamos en los recuerdos del pasado y en las expectativas del futuro. “La mente humana es errante y una mente errante no es una mente feliz”, afirman los psicólogos Matthew A. Killingsworth y Daniel T. Gilbert de la Universidad de Harvard en la revista 'Science', tras un experimento sobre la mente errante con 2.500 sujetos. Y añaden: “La habilidad de pensar sobre lo que no está sucediendo es un logro cognitivo que tiene un costo emocional”.

La práctica de mindfulness nos ayuda a centrarnos en un momento determinado del presente liberándonos de los pilotos automáticos que hacen que no percibamos el aquí y el ahora. Reconocernos observadores de un proceso y no identificarnos con él es el estado que convierte la experiencia de vida en una experiencia de armonía. Pero para percibir en toda su grandiosidad el aquí y el ahora, sería bueno que empezaras a saborear la simplicidad. La simplicidad no supone pobreza, privación o escasez; implica eliminar los excesos en tu vida.

Estamos ensimismados con la idea de que hacer o tener más equivale a más raciones de felicidad. Más dinero, mejor carrera, más eventos, más emociones, más logros, más vida social… Todas ellas cosas o actividades innecesarias. Mientras tanto, la ansiedad, la obesidad, las adicciones y la depresión están alcanzando niveles epidémicos en todos los países con índices de nivel de vida más altos.

Llenar tu vida con muchas cosas y actividades te mantiene en modo 'hacer' todo el tiempo (tanto mental como físicamente). En otras palabras, puede obstaculizar en gran medida tu capacidad de ser consciente del presente. En definitiva, la simplicidad significa abrirse y hacer espacio en nuestras vidas para simplemente ser y estar, y reducir la velocidad y saborear todos los momentos como si realmente importasen.

Cualquier médico te dirá que llevar peso extra puede tener efectos adversos sobre tu salud y bienestar. Pero ¿alguna vez te has parado a pensar cómo todas esas cosas innecesarias en tu vida pueden afectar a esta?, ¿y que te podrían hacer daño? En cambio, si optas por dar la bienvenida a la simplicidad a tu vida, serás capaz de arrojar el exceso de 'peso'. Y este estado a menudo induce a un estado de atención plena por defecto, un estado 'mindful' sin esfuerzo por tu parte.

Aquí tienes 10 consejos prácticos para ayudarte a alcanzar la simplicidad:

1.- Repiensa tus metas. Tómate tu tiempo y reflexiona sobre lo que realmente es importante para ti. No disperses tu energía. Cuantos menos objetivos tengas, más energía podrás invertir en cada uno.

2.- Redefine tus espacios. Te sorprenderá ver cuán liviana es tu carga cuando te deshaces de cosas que simplemente no necesitas. Consigue algunas cajas y revisa tu casa, habitación por habitación, armario por armario, cajón por cajón. Tira a la basura lo que es inútil y dona lo que todavía está bien. Investiga sobre el minimalismo.

3.- Reduce el tamaño de tus espacios. A veces, cuanto más espacio nos damos, más caemos en la trampa de llenarlo con cosas inútiles y sin sentido. Te sorprendería lo pequeño que puede ser el espacio que realmente necesitas. En una casa pequeña, tienes que pensar más deliberadamente sobre las cosas que traes a tu vida. Y aprende a estar cómodo con los espacios vacíos.

En la decoración, la fotografía y otras artes, existe la 'regla de los tercios', que indica que aproximadamente 1/3 del elemento objeto de análisis debe ser un espacio vacío. El propósito de este espacio visual es que le conceda al ojo humano un lugar para descansar cuando lo miras, para que puedas apreciar mejor el resto de elementos. Lo mismo con tu vida: disecciónala y deja algo de espacio para ti. Deja espacio en tu agenda, deja espacio entre tus cosas, deja espacio en tus cajones, en tus bolsillos y deja espacio en tu presupuesto de gastos.

4.- Simplifica con lo que queda. Una vez que hayas quitado todos los elementos innecesarios en tu hogar, armario, escritorio, cocina, etc., reorganiza lo que le queda. Debe quedar todo más fácil de cuidar y de encontrar.

5.- Disminuye tu presupuesto mensual de gastos. Tendemos a gastar más cuando ganamos un poco más de dinero, incluso también en cosas que no necesitamos. Más cosas, más eventos, ¡más complejidad! Simplifica tus gastos y trabaja en reducir tus necesidades. Ahorrarás dinero y en su lugar encontrarás paz mental. Incluso, descubrirás que si haces menos cosas, puedes tener más tiempo libre.

6. Regálate tiempo. Estamos tan ocupados con nuestros dispositivos electrónicos, el trabajo, la familia y nuestras relaciones sociales que nos hemos olvidado de la paz que emana de la soledad. ¿Recuerdas lo que comentábamos en el paso VI sobre 'cómo regalarte tiempo (que pensabas no tenías), para poner en solfa tu entrenamiento de mindfulness medioambiental'? Intenta pararte todos los días varias veces y encontrar en soledad tu momento 'mindful'.

7. Vive el momento. Donde sea ​​que estés, sea lo que sea lo que estés haciendo, intenta estar presente en el momento. Gran parte de nuestro ruido mental tiene que ver con el ayer (lo que él o ella hizo o dijo, lo que sucedió o debió pasar, etc.) o con el día de mañana (deseos, metas, planes, preocupaciones y temores). Ese desorden mental distrae de tu experiencia sensorial inmediata (donde la vida realmente sucede). Cuando estás absorto en el momento presente, tu mente se ralentiza

8.- Abraza la rutina. Las rutinas hacen la vida más fácil: consumen menos energía y dan una sensación de consistencia y simplicidad. Adquirir el hábito de un ritual matutino y vespertino crea una sensación de paz y calma a tu alrededor.

9. Reduce la velocidad. Reduce la velocidad físicamente. Haz las cosas más despacio de forma deliberada. Reducir la velocidad física te ayudará a reducir tu velocidad mental. Presta más atención a lo que estás haciendo; no importa si es comer, lavar los platos o cualquier otra tarea, conducir, caminar, hacer el amor o incluso respirar. No te olvides de que en las cosas pequeñas de la vida es donde se produce la magia

10. Programa tiempo para no hacer nada. Es correcto, nada. Nada de nada. Al igual que simplificas tu vida vaciando espacios físicos, vacía tu vida de cosas por hacer y planifica momentos para no hacer nada. Encuentra la paz en la nada y si necesitas un apoyo, búscalo en la contemplación de la naturaleza.

Feliz práctica de la simplicidad, kimwani.