En este nuevo paso, vamos a profundizar desde una perspectiva neurobiológica en lo que te comentaba en el paso II, 'Sobre cómo se relacionan tu alimentación, los gases de efecto invernadero y tu econciencia', y en el paso XII, 'Toma de la naturaleza solo lo que necesites', ambos relacionados con el mindfulness de la gratitud.

Según nos muestra la neurociencia y te apuntaba en los pasos II y XII, los sentimientos de gratitud están correlacionados con la activación directa de regiones cerebrales asociadas a la dopamina. Este neurotransmisor está involucrado tanto en la motivación como en la sensación de placer y felicidad en los centros de recompensa del cerebro.

"Las fresas, los plátanos, el kiwi, el pomelo, el aguacate o la zanahoria ayudan a mejorar los niveles dopaminérgicos"

Para entender el comportamiento de los neurotransmisores en toda esta nueva parte de tu entrenamiento, en este artículo te voy a explicar en detalle las funcionalidades de la dopamina y sus procesos de creación y transporte, a título de ejemplo, para que entiendas el comportamiento de todos los demás neurotransmisores de los que te hablaré en los demás artículos ahondando en la perspectiva neurobiológica del mindful eating.

¿Cuáles son las funciones de la dopamina?

La dopamina tiene diversas funciones en el cerebro, como la cognición, el aprendizaje, la actividad motora, la regulación de la producción de leche, el sueño, el humor, la atención y la motivación. En todos los casos, la liberación de dopamina nos produce una sensación de placer y es lo que determina que el homo sapiens busque siempre esta recompensa en las acciones que acomete.

Esta sensación de placer que se produce al liberar dopamina es la que está detrás de que, de forma consciente o inconsciente, repitamos un acto a cambio de una dosis de dopamina y es la causalidad de muchas adicciones, como te comentaba en el paso XIX, sobre la tiranía de las adicciones.

Es la liberación de dopamina, presente como premio en los procesos de motivación, la que retroalimenta el mindfulness de la gratitud, ya que nuestro cerebro está preparado para aprender en la naturaleza y, en aras a la evolución de la especie, a repetir comportamientos que conducen a maximizar recompensas, ya que la dopamina proporciona una señal instructiva a las zonas del cerebro responsables de hacer posible el nuevo comportamiento. Al practicar mindfulness de la gratitud, nuestro cerebro recibe su recompensa vía la activación de neuronas dopaminérgicas.

¿Dónde se crea?

La dopamina es una sustancia endógena del cerebro y, como tal, es producida de forma natural por el organismo en diferentes zonas. La síntesis de este neurotransmisor tiene lugar en las terminales nerviosas dopaminérgicas, donde se encuentran en alta concentración diferentes sustancias, como las enzimas y péptidos capaces de sintetizar dopamina.

¿Cómo se transporta?

La dopamina se empaqueta en vesículas dentro de las neuronas y se liberan vía la sinapsis en respuesta a un impulso eléctrico o químico presináptico. Cuando la dopamina es liberada por una neurona, permanece en el espacio intersináptico (el espacio entre neuronas) hasta que un receptor dopaminérgico la recoge y la introduce en otra neurona de naturaleza similar, ya que las neuronas están especializadas en procesar diferentes sustancias.

Para comprender esto, debemos ahondar en lo que se conoce por sinapsis. Las hendiduras entre nuestras neuronas se denominan espacios sinápticos y solo se pueden comunicar a través de mensajes químicos por medio de neurotransmisores que recorren ese pequeño espacio llevando un mensaje de una neurona a otra.

Recreación de una sinapsis activa. (iStock)
Recreación de una sinapsis activa. (iStock)

¿Te acuerdas de la metáfora sobre las neuronas, los neurotransmisores y la sinapsis que recogía en el artículo anterior?: “Imagina que tu sistema nervioso fuera el mar y que las neuronas son las olas y que en el contacto de una ola con otra se produjera un impulso eléctrico, y que estas olas (neuronas) pueden transportar elementos positivos como las sales marinas, iones negativos, ozono…(dopamina, serotonina, endorfinas, oxitocina….), o elementos negativos, como envases de plástico, aluminio o caucho (cortisol, adrenalina, noradrenalina…). E imagina que el viento y las corrientes que mueven las olas son el sistema sanguíneo y el sistema nervioso de nuestro cuerpo que desplazan esas neuronas (olas) por todo nuestro organismo”.

¿Cómo puedes aumentar tus niveles?

La meditación y la alimentación (mindful eating), además del ejercicio, dormir 8 horas y reducir tu estrés, son una buena vía para aumentar la liberación de este neurotransmisor.

Las fresas, los plátanos, el kiwi, el pomelo, el aguacate, la zanahoria, el brócoli, las almendras y los frutos secos ayudan a mejorar los niveles dopaminérgicos, mientras que los alimentos precocinados, las grasas saturadas, los azúcares y la cafeína contribuyen a disminuir dichos niveles.

Y las drogas, como el tabaco, el alcohol, la cocaína, las anfetaminas o el opio, también contribuyen a aumentar los niveles de dopamina en el organismo, aunque si practicas mindful eating, integrado por ecoalimentación y mindfulness, ya tienes suficientes dosis dopaminérgicas como para no necesitar ningún tipo de droga.

¿Qué relación tiene con la personalidad?

No todos venimos al mundo con los mismos niveles de dopamina. Diversos estudios han demostrado que, en personas con tendencia al estrés y miedosas, las concentraciones son altas, mientras que en personas confiadas en sí mismas y tranquilas, las concentraciones son bajas. Otros experimentos han demostrado que las personas más creativas tienen menor cantidad de receptores dopaminérgicos en el tálamo o que los adolescentes tienen aumentos puntuales de dopamina que les hacen sobrestimar la posibilidad de resultados positivos. Niveles bajos de dopamina se asocian con problemas de socialización, por ejemplo, ansiedad social o apatía. Niveles altos, con hiperactivación, hipersexualidad e hipersocialización.

En el caso de las personas con sobrepeso, se ha demostrado que a las personas con menor concentración de dopamina les hace falta comer más para obtener el mismo placer. Una razón más para que con la práctica del mindfulness de la gratitud aumentes tus reservas dopaminérgicas para que acudas a la mesa con tus dosis de placer satisfechas.

Todas estas frutas tienen mucha dopamina. (iStock)
Todas estas frutas tienen mucha dopamina. (iStock)

Si te acostumbras a regular la liberación de dopamina, impulsarás tu cerebro a focalizar la atención en un 'círculo virtuoso de observaciones positivas' a lo largo del día. Puesto que tus sistemas cognitivos no pueden fácilmente centrarse al mismo tiempo en estímulos positivos y negativos, ya que nuestro cerebro no es capaz de sentir a la vez gratitud y angustia, tu cerebro intentará demostrar lo que ya considera como real, ese circuito positivo.

La práctica de la gratitud, por lo tanto, puede ser una forma natural para crear los mismos efectos de determinados medicamentos y crear sentimientos de bienestar.

Así que, como te comentaba en el paso XII, una vez que empiezas a mostrar gratitud por los regalos de la naturaleza y las demás cosas de tu vida, tu cerebro empieza a buscar más cosas que agradecer. Agradece. Escribe. Medita. Repite. Así es como se crea un círculo virtuoso que hace que la gratitud se convierta en adictiva, en el buen sentido de la palabra. Ya que los actos de agradecimiento liberan grandes cantidades de dopamina, que funciona como estimulante para seguir motivados a cultivar el propio agradecimiento.

Feliz liberación de dopamina, kimwani

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