Un determinante clave de la salud de la población es el perfil de los estilos de vida. Las enfermedades crónicas no transmisibles son las responsables del mayor número de defunciones a nivel mundial, y factores de riesgo conductuales y dietéticos están implicados en todas ellas (un índice de masa corporal -IMC- elevado, ingesta reducida de frutas y verduras, falta de actividad física, consumo de tabaco y consumo de alcohol). La importancia de seguir hábitos y una alimentación saludables para mejorar la longevidad y la calidad de vida son los pilares fundamentales.

Foto: Unsplash/@kikekikis.
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La obesidad, el bajo peso y determinados estilos de vida no saludables como una alimentación insana, el sedentarismo y/o tener hábitos tóxicos como el consumo habitual de tabaco y alcohol se asocian a formas graves de covid-19. La insuficiencia respiratoria y la lesión pulmonar aguda constituyen las complicaciones más frecuentes en la fase crítica de esta nueva enfermedad.

La necesidad de vitaminas

La alimentación, por sí misma, no evita o cura la infección por el nuevo coronavirus SARS-CoV-2. Sin embargo, seguir un patrón de alimentación saludable, equilibrado y variado junto con las características de un estilo de vida sana es altamente recomendable para disminuir el riesgo de la enfermedad. La comunidad científica ha emitido nuevos estudios y revisiones acerca de la crisis sanitaria provocada por el covid-19, donde el papel de estos factores y, en particular, la vitamina D tienen una relevante importancia para la prevención, mejora y calidad vital.

Las vitaminas son sustancias esenciales que nuestro cuerpo necesita para crecer y funcionar de forma correcta. De forma particular, la D se puede obtener naturalmente a través de la piel después de la exposición solar, de la dieta y de la suplementación. Durante el confinamiento, al estar encerrados, hemos tenido poco contacto solar. La reciente desescalada y llegada del verano obliga recordar los riesgos derivados de una exposición solar inadecuada, donde el incremento del riesgo de cáncer de piel es peligroso, por lo que el uso de protectores solares en las zonas más expuestas es recomendable.

En los huesos

Esta vitamina ayuda al cuerpo a absorber el calcio, uno de los principales elementos que constituyen los huesos. Además, juega un papel clave en los sistemas nervioso, muscular e inmunitario. Estudios han asociado niveles séricos elevados de vitamina D con una disminución del riesgo cardiovascular en pacientes de edad adulta y avanzada. Otros ensayos clínicos han propuesto que la deficiencia de esta vitamina aumenta el riesgo de desarrollar diversos tipos de neoplasias, como el cáncer de mama. También se ha descrito que la vitamina D mejora la tolerancia a la glucemia y la secreción de la insulina reduciendo el riesgo de diabetes mellitus tipo 2 y el síndrome metabólico, mejorando el perfil lípido del paciente. En Neolife, el equipo médico valora el empleo de una suplementación personalizada de vitamina D, obteniendo una mejora en los niveles séricos y de salud.

Foto: Unsplash/@harista.
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Cabe destacar que son múltiples los beneficios del sol sobre la salud global: mejora el descanso, el rendimiento cognitivo, el estado de ánimo, supone un menor riesgo de enfermedades coronarias y autoinmunes, entre otros, así como el aumento de los niveles de vitamina D y las ventajas para la salud que ello conlleva. Recientemente se ha publicado un estudio en la revista 'Clinical Infectious Diseases' donde se asocia la mayor luminosidad solar con un menor número de infecciones por covid-19. La radiación ultravioleta podría ser un importante apoyo para frenar la actual pandemia, siempre con una exposición al sol responsable.

Otras evidencias

Otro nuevo estudio constata que pacientes con deficiencia severa de vitamina D tienen el doble de probabilidades de experimentar complicaciones graves, incluida la muerte, por covid-19. Los autores señalan que la vitamina D no evitará que un paciente contraiga el virus, pero puede reducir significativamente las complicaciones y prevenir la muerte de las personas infectadas.

Adicionalmente, un nuevo estudio realizado por investigadores del Queen Elizabeth Hospital Foundation Trust y la Universidad de East Anglia vinculó la deficiencia en vitamina D con las muertes en Europa por coronavirus. Se trata de resultados preliminares que arrojan nuevos datos para terminar de entender el nuevo virus. Los autores sostienen que aquellos países con mejores niveles de vitamina D registraron la menor cantidad de muertes por el virus. Por ello, niveles saludables de vitamina D pueden colaborar para reducir el riesgo de infecciones respiratorias.

Nosotros tenemos muy presente el papel de la vitamina D en la regulación del organismo y los grandes beneficios que aporta. En la clínica observamos diariamente una frecuente deficiencia de esta vitamina en sangre en nuestros pacientes, un déficit muy común en España a pesar de la gran incidencia solar que tiene nuestro país. Debido a la reciente literatura científica, es importante recordar que la deficiencia en vitamina D generalizada puede deberse a diferentes razones, desde una ingesta insuficiente en la dieta, un problema de malabsorción de los alimentos, insuficiente exposición solar, incluso hasta una disfunción del hígado o los riñones al convertir la vitamina D en su forma activa en el cuerpo.

Monitorización

Las fuentes alimentarias de vitamina D están presentes en los pescados azules, como el salmón, el atún y la caballa, en el hígado de res, quesos, hongos, setas y en la yema de huevo.

Foto: iStock.
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Además, se puede obtener de alimentos fortificados, acudiendo siempre al etiquetado nutricional para saber si tiene esta vitamina, como la leche, los cereales, lácteos como el yogur y bebidas vegetales como de soja. Sin embargo, a pesar de llevar una correcta alimentación, en la gran mayoría de los casos no se alcanza la ingesta diaria recomendada de esta vitamina, por lo que la suplementación nutricional en la dosis adecuada puede ayudar a alcanzar los niveles óptimos. Para ello, es importante monitorizar periódicamente los niveles de vitamina D en sangre.