La tradición nos dice que las zanahorias son buenas para la visión, pero esta afirmación debemos matizarla y hablar desde el punto de vista científico.

Las zanahorias son ricas en betacarotenos, un precursor de la vitamina A. La vitamina A es fundamental para el ciclo visual, para mantener íntegras las estructuras oculares, en concreto la retina. La vitamina A está implicada en la formación de la rodopsina, un pigmento fundamental en la retina, en concreto en unas neuronas denominadas bastones.

"Los estudios han demostrado que una dieta con betacaroteno reduce el riesgo de cáncer de colon"

El déficit de vitamina A se da en países en vías de desarrollo, y es una de las causas de ceguera evitable en el mundo. Es más frecuente en niños y en mujeres embarazadas, asociándose a un mayor riesgo de infecciones, alteraciones tiroideas y enfermedades de la piel. El síntoma más precoz de la deficiencia de vitamina A es la alteración de la adaptación a la oscuridad conocida como ceguera nocturna o nictalopía. Su déficit prolongado produce xeroftalmia (ojo seco severo) que termina causando úlceras corneales, cicatrices y ceguera. La Organización Mundial de la Salud (OMS) promueve la suplementación con vitamina A como una intervención de salud pública para reducir la mortalidad infantil en áreas y poblaciones donde la deficiencia de vitamina A es prevalente.

En nuestro país es extremadamente infrecuente el déficit de vitamina A, ya que además no solo la encontramos en los vegetales y frutas como provitamina (sobre todo, los de color naranja y rojo), sino también se encuentra en animales, huevos y leche, siendo la leche materna también una fuente extremadamente rica en retinol.

Las zanahorias proporcionan 835 µg por cada 100 gramos, y aunque no hay una recomendación de ingesta de componente bioactivos para la salud ocular (solo para evitar enfermedad), sabemos que la ingesta de carotenoides a partir de alimentos vegetales es necesaria para una correcta función visual. Es importante conocer que la ingesta sea superior a la necesaria porque su absorción se produce en el intestino grueso, pero tiene una eficiencia limitada a un 20% aproximadamente. Un estudio publicado en enero de 2019 de la Universidad de Columbia advierte que los carotenoides se transportan con lipoproteínas, especialmente LDL y HDL, por lo que determinadas dietas restrictivas que limiten el consumo de grasas o aceites vegetales puede disminuir la absorción de los carotenoides. Ya en 2012, un estudio de Irlanda del Norte confirmaba que las características genéticas de cada individuo de digestión y absorción son factores a tener en cuenta en cualquier intervención o suplementación dietética.

Se están estudiando las formas de suplementar la dieta con vitamina A. Un estudio randomizado en Canadá publicado este año confirma que la suplementación con carotenoides dietéticos en dosis altas (polvo de zanahoria rico en carotenoides) desempeña un papel beneficioso en la función de la retina de la rata, pero puede ejercer un efecto perjudicial en aquellos con diabetes, lo que implica la necesidad de seguir perfilando los objetivos de la suplementación.

Foto: Unsplash/@jonathanpielmayer.
Foto: Unsplash/@jonathanpielmayer.

Un estudio reciente, en el que ha participado la Facultad de Química de Vigo y que ha sido publicado en septiembre de 2019, confirma que se siguen estudiando los carotenoides y su capacidad para mediar en la expresión génica, encontrando un nuevo apocarotenoide importante por su relevancia fisiológica y nutricional en mamíferos y, especialmente, en seres humanos

Pero la vitamina A y, por tanto, el consumo de zanahoria y de frutas y verduras en general no es solo beneficioso para la visión. Numerosos estudios han demostrado que una dieta rica en betacaroteno está asociada a una menor probabilidad de padecer cáncer de colon. Otra investigación demostró que no tomar zanahorias y ser fumador aumenta en tres veces el riesgo de cáncer de pulmón. Además, el consumo de extracto de zumo de zanahoria parece estar relacionado, según un estudio de la Universidad de Sheffield, en el Reino Unido, con la inhibición de la progresión de las células de la leucemia.

Como conclusión, podemos afirmar que el consumo de zanahoria y de alimentos que contengan el grupo de vitamina A es saludable para mantener las estructuras de nuestro sistema visual.