Hoy vamos a desmontar dos grandes mitos sobre los hongos. Dos mitos que, además de darnos una información sesgada, pueden inducirnos al error. El primero de ellos es el de pensar que las setas y hongos son vegetales. No, no lo son. Cuánta gente, incluso de mi profesión, ha confundido y sigue confundiendo este singular producto sin saber que, en realidad, pertenece a un reino propio. Para entenderlo mejor, hagamos un repaso a aquello que aprendimos en la asignatura de Ciencias Naturales.

Tenemos, por una parte, el reino animal. Eso está claro, ¿verdad?

Después viene el reino vegetal, o reino de las plantas. Tampoco hay dudas, y entendemos por vegetales todos aquellos seres vivos que se reproducen por semillas, realizan la fotosíntesis ...

Bueno, pues hay un reino más. Es verdad que no es muy reciente: durante mucho tiempo, los hongos se englobaron dentro del reino vegetal. Parecía lo más lógico: nacían de la tierra. Pero, más adelante, los científicos se dieron cuenta de que tenían determinadas características que hacían imposible seguir manteniéndolos en el mundo vegetal. Porque los hongos no se reproducen por semillas.... y, lo más importante, no hacen la fotosíntesis. No necesitan del sol para vivir.

Pertenecen al reino fungi. (iStock)
Pertenecen al reino fungi. (iStock)

Así que mientras antes los hongos y setas eran un pegote en la última página del reino vegetal, ya ha dejado de ser así. Ya tienen su propio reino, el reino fungi. Por eso, cuando alguien nos diga que estamos comiendo vegetales..., ya podemos decirle que está equivocado. ¡Que viva el reino de los hongos!

El segundo es otro mito con relación a las setas: todo el mundo cree que la mejor época del año para verlas es el otoño. Y todos esperamos encontrarlas solo en esa temporada. Pues otro mito que se nos cae: hay setas todo el año. Sí, todo el año. Está claro que en invierno, con el frío, es cuando menos damos con ellas, pero tenemos que tener en cuenta que, con la riqueza climática de España, podemos disponer de este manjar durante todas las estaciones. Un manjar, todo hay que decirlo, que destaca desde el punto de vista gastronómico, porque a nivel nutricional... son realmente muy pobres.

Y ahora, que estamos a punto de estrenar la primavera, ya huele el bosque a colmenillas, setas de chopo, amanitas, perrechicos y un sinfín de hongos para hacer felices a todos lo que aman este producto.

Aquí os dejo una receta muy sencilla para disfrutarla como más me gusta hacerlas en casa.

Salteado de setas con crema de patata al ajillo

Una sartén de lo más apetecible.
Una sartén de lo más apetecible.

Ingredientes para una buena ración para compartir

  • 300 g de hongos variados
  • 2 dientes de ajo
  • 1 chile rojo pequeño
  • 40 g de aove
  • 1 patata mediana
  • 20 g de mantequilla
  • sal
  • pimienta
  • trufa (opcional)

Elaboración

  1. Lavar bien la patata y, con la piel, ponerla a cocer en agua con abundante sal (siempre cocemos las patatas con la piel para que conserven sus nutrientes).
  2. La pelamos y la batimos en un cuenco con la mantequilla y un poco del agua de cocción. Debemos conseguir una crema ligera, cremosa. Si es necesario, podemos añadir algo más de caldo.
  3. En una sartén bien caliente poner el aove, el ajo muy picado o rallado y el chile en láminas. Una vez dorado el ajo, añadir las setas troceadas o enteras y saltear hasta que tenga un un tono tostado.

Presentación

Ponemos en el plato o cazuelita un poco de la crema de patata y, encima, las setas recién salteadas. Muy importante: hay que comerlo recién hecho

Truco

Le podéis añadir un par de huevos fritos o pasados por agua, unas láminas de jamón o algún embutido o fiambre de calidad. A mí, como más me gustan, es con un buen montón de trufa picada o en láminas.