Estos son los tres valores que actualmente están en alza
  1. Tener perspectiva
Dr. Enrique Rojas

Tener perspectiva

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Estos son los tres valores que actualmente están en alza

Alegría, amistad e integridad son los más representativos para lograr crecer como persona y que nos conducen a una mejoría individual que de algún modo nos perfecciona

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Vivimos en un mundo de cambios trepidantes. Lo que hoy vale y sirve, en un tiempo breve se diluye y pierde consistencia. En este artículo quiero esclarecer qué son los valores, en qué consisten y cuáles son hoy los que tienen mejor venta en cualquier mercado. Apostar por aquello que no pasa, que no tiene fugacidad y que es un terreno sólido, que se adscribe a aquella sentencia latina: 'fundata enim erat supra petram'. Significa: el edificio que no se derrumbó porque estaba edificado sobre piedra era fuerte, rocoso, consistente.

Lo que ayuda a crecer como persona

Se llama valor a todo bien que ayuda a crecer como persona, como ser humano y que conduce a una mejoría individual que de algún modo nos perfecciona. Es aquello que es capaz de saciar la más profunda sed del hombre. Preparando estas líneas he hecho una lista de cuáles son los tres valores más representativos hoy en día, aquellos que llevan la voz cantante: alegría, amistad, integridad.

"La alegría es contagiosa cuando es verdadera. Y moverse en ese estado anímico produce una atmósfera positiva"

La alegría es un estado de ánimo positivo, de contento, de buen tono vital, que tiene dos notas en su interior: una permanente, que es la manifestación habitual de cómo se encuentra uno mismo por dentro psicológicamente y que responde a un estilo de vida, a una elección, a una forma de entenderse interiormente y de comprender la realidad. La meta de una correcta educación es la alegría. Es el lucero del alma. El sentimiento de estar contento con uno mismo porque el proyecto personal va saliendo adelante a pesar de los mil y un avatares que le han sucedido. También saber perdonarse uno sus fallos, carencias, cosas mal enfocadas. La otra nota, que es transitoria, es la consecuencia de haber conseguido algún objetivo por el que uno ha luchado y que finalmente se ha alcanzado.

La alegría

Ambas se entrecruzan. Alegrarse es amar. La alegría es contagiosa cuando es verdadera. Y moverse en ese estado anímico produce en el entorno una atmósfera positiva, atrayente, de serenidad optimista. Solo es posible la fiesta en una vida donde la alegría está en primer plano: se disfruta merecidamente de algo agradable que nos saca de lo ordinario. En la alegría hay un balance positivo de uno mismo y ahí se barajan partidas muy distintas, pero salta, emerge, asoma con nitidez el buen humor, la dicha, la broma, el festejo… Hay 3 estados de cierto parentesco: placer, alegría y felicidad; pues bien, la alegría está por encima del placer, pero por debajo de la felicidad. La alegría debe ser una de las puertas de entrada a nuestra intimidad.

La amistad

La amistad es uno de los platos fuertes del banquete de la vida. Es un sentimiento positivo que tiene tres ingredientes: afinidad, donación y confidencia. Y todo ello descansa sobre una estimación recíproca.

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La amistad es una forma de amor sin sexualidad, a diferencia de lo que ocurre en el amor. En la amistad hay una mezcla de admiración y seducción, pero debemos ser muy realistas y hablar de los grados de amistad: esta secuencia va desde el conocido que saludamos por la calle o aquel otro con el que nos detenemos unos minutos, pasando por el que vemos de forma frecuente, al amigo que tratamos con bastante familiaridad, hasta llegar al amigo íntimo: con el que nos abrimos de par en par y le dejamos entrar hasta nuestra ciudadela interior y que vea la verdad de lo que somos y que llega a conocer nuestra vida y milagros. Vamos de la superficie a la profundidad, de unos mínimos a lo máximo.

"La persona íntegra es auténtica. Entre su vida pública y su vida privada hay una buena ecuación, cuadran bien"

Toda amistad íntima es en sus comienzos arriesgada. Pero a la larga produce unos frutos psicológicos excelentes. Hay cercanía, conversación, desahogo en los momentos difíciles… En una palabra: trato. Tratarse es buscarse, preocuparse por sus cosas. Uno asiste a la existencia del otro y viceversa. Y en ese contexto es esencial la discreción: da un sello verdadero a esos sentimientos compartidos. Por eso, la amistad se hace de confidencias y se deshace de indiscreciones. El amor es más verdadero a medida que se apoya en una amistad sólida.

La integridad

En tercer lugar, hablo de la integridad. Íntegra es una persona recta, verdadera, auténtica, que es capaz de introducir en el cóctel de su personalidad una serie de ingredientes diversos que la hacen completa, total y a la vez honrada, sin doblez. Se trata de alguien que ha sido capaz de construir una vida manejando bien todos los ingredientes más importantes de la existencia, con equilibrio y proporción. La persona íntegra es auténtica. Entre su vida pública y su vida privada hay una buena ecuación, cuadran bien. Una persona así es de fiar y uno se abre a ella con una paz absoluta, porque sabe que de ese encuentro solo pueden venirle cosas positivas y enriquecedoras. La integridad es la sencillez de los sabios y la sabiduría de los santos. Es el secreto de llegar a ser uno mismo, con el corazón ligero y paz, sin impaciencia, mirando a los demás con amor. Si la sencillez es la virtud de la infancia, la integridad es la virtud de la madurez.

Estos tres valores en alza significan haber adquirido una cierta disposición para el bien. Y eso es una cumbre psicológica que merece la pena escalar. La felicidad no se da en el superhombre, sino en el hombre verdadero.

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