Y no me hizo falta buscar mucho. En un lineal muy visible pude observar una decena de productos destinados a mejorar nuestros huesos, cartílagos, piel, etc. Incluso famosos deportistas los recomendaban. Pero visto lo sucedido con los estudios que en Alimente hemos hecho de otros suplementos decidí, antes de comprar alguno de estos productos, analizarlos científicamente.

La mayoría de los suplementos destinados a mejorar nuestra salud articular tienen en su composición tres ingredientes estrella: el colágeno, el ácido hialurónico y el sulfato de condroitina. Veamos lo que cada uno de ellos nos aporta.

En el funcionamiento de nuestro cuerpo intervienen muchísimas proteínas. Una de las más destacables es el colágeno ya que supone más del 25 por ciento del total de las que componen el organismo. ¿Y cuál es su función? Formar parte de las fibras colágenas presentes en numerosos tejidos como articulaciones, huesos, piel, músculos y tendones. A estas fibras el colágeno les aporta resistencia y flexibilidad. Estas dos propiedades están directamente relacionadas con el desgaste del tejido cartilaginoso que llevo sufriendo en los últimos años y su importancia en patologías como tendinitis, artrosis, condromalacias está demostrada científicamente.

"No existe relación causa/efecto entre el consumo de colágeno y el mantenimiento de las articulaciones"

¿Y de dónde procede el colágeno? De dos sitios. Lo podemos sintetizar endógenamente y también lo podemos obtener de la dieta. Si optamos por esta segunda opción tenemos dos alternativas: la dieta tradicional (pollo, pescado, carnes rojas, etc.) o los innumerables complementos alimenticios que hay en parafarmacias, herboristerías y establecimientos similares.

Evidentemente yo prefiero la primera de las dos opciones, pero mucha gente elige la segunda sin hacerse la pregunta clave: ¿Mejora nuestra salud articular si ingerimos alguno de los famosos suplementos de colágeno que tan de moda están? Pues va a ser que no. El máximo organismo en materia de alimentación, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria, ha sido contundente. Según su Panel de Expertos en Nutrición, Alergias y Dietéticos no existe relación causa/efecto entre el consumo de colágeno y el mantenimiento de las articulaciones.

Colágeno en polvo. (iStock)
Colágeno en polvo. (iStock)

Mirando detenidamente el listado de ingredientes de los 'suplementos articulares' encontramos que otro de sus 'ingredientes estrella' es el famoso ácido hialurónico, un polisacárido que presenta función estructural y que está formado por cadenas de carbohidratos complejos. El ácido hialurónico se encuentra en altas concentraciones en las articulaciones, los cartílagos y la piel, presentando una textura muy viscosa. Sus aplicaciones más comunes las encontramos en el campo de la medicina, donde se suele emplear con éxito como material de relleno en cirugía y odontología estética. Pero los lectores de “Un espía en el supermercado” no deben confundir la efectividad del ácido hialurónico administrado en tratamientos quirúrgicos con los efectos sobre la salud del que se consume oralmente.

"No se debe confundir el ácido hialurónico administrado en cirugía con los efectos sobre la salud del que se consume oralmente"

¿Tiene alguna utilidad la ingesta de suplementos de ácido hialurónico? Al igual que ocurre con el colágeno, no. Según el máximo organismo europeo de alimentación, el consumo de estos productos compuesto no ha demostrado tener efecto sobre el mantenimiento de las articulaciones ni tampoco evita la deshidratación de la piel. Es lo que hay.

Pasemos al último ingrediente milagro de los complementos articulares: el sulfato de condroitina. Este compuesto se trata de un glucosaminoglucano sulfatado compuesto por una cadena de disacáridos de N-acetilgalactosamina y N-ácido glucurónico alternados que forma parte de la mayoría de los tejidos de vertebrados e invertebrados. Lo encontramos en piel, vasos sanguíneos, ligamentos y los tendones donde su principal función es aportar al cartílago propiedades mecánicas y elásticas, además de mucha de su resistencia a la compresión.

Tampoco la condroitina

Dicen que a la tercera va la vencida… pero esto no siempre se cumple. Al igual que ocurre con el colágeno y el ácido hialurónico tampoco la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria ha emitido informes positivos sobre la ingesta oral de alimentos o suplementos ricos en sulfato de condroitina. De hecho hay informes negativos que muestran como no hay evidencias que relacionen el consumo de productos ricos en este compuesto y la mejora de las articulaciones.

Sí, ya sé lo que se están preguntando en estos momentos. Si no hay pruebas científicas sobre la eficacia de los principales ingredientes de estos caros productos destinados a mejorar nuestras articulaciones…¿por qué se permite que publiciten ciertas alegaciones saludables? Porque los responsables de marketing son muy “inteligentes” y emplean dos estrategias, a cuál más astuta.

3D Renderer
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La primera opción es añadirle al producto el 15% de la Cantidad Diaria Recomendada (CDR) de algún micronutriente (vitamina o mineral). Esto, según los reglamentos europeos vigentes, permite a los suplementos alimenticios publicitar determinadas alegaciones saludables relacionadas con los huesos, la piel, los músculos, etc. Lo que no dice en ningún sitio de la publicidad de estos complementos es que esos micronutrientes los podemos encontrar en la dieta tradicional en alimentos mucho más nutritivos y baratos. Les pondré un ejemplo.

Ilustraciones engañosos

Muchos de estos complementos poseen en la lista de ingredientes, junto a los tres ingredientes estrella anteriormente analizados (colágeno, ácido hialurónico y sulfato de condroitina), el 15 % de la CDR de vitamina C. ¿La razón? Que este micronutriente sí tiene aprobadas ni más ni menos que 14 alegaciones saludables por parte de la EFSA, muchas de ellas relacionadas con la salud articular. Lo que ocurre es que consumir complementos por la presencia de vitamina C es absurdo ya que los españoles ingerimos entre un 200% y un 300% más de la vitamina C necesaria. Pero les daré otro dato. La CDR de la vitamina C es de 80 mg. El 15% con el que ya pueden publicitar una de las dichosas alegaciones saludables son 12 mg. Pues bien, en una sola naranja hay 70 mg de vitamina C, 8 veces más de la cantidad mínima exigida de este micronutriente para poder publicitar que un producto ayuda a la salud articular. Alucinante.

La segunda estrategia que emplean algunas empresas para comercializar de forma legal los complementos que hoy estoy analizando es aun más fea que la primera ya que ni siquiera introducen en la lista de ingredientes vitaminas o minerales aprobados por la EFSA. Solamente los denostados colágeno, ácido hialurónico y/o sulfato de condroitina. Entonces…¿por qué pueden comercializarse? Porque en ningún sitio de los envases se leen alegaciones relacionadas con las articulaciones. ¿Y entonces cómo llaman la atención del consumidor? Dibujando en el envase una persona haciendo deporte, una equipación deportiva, un hueso… la estrategia es retorcida: no poner ninguna alegación saludable ya que está prohibido al no contener ningún ingrediente autorizado para ello, pero dar a entender al consumidor mediante dibujos que es un producto que ayuda a las articulaciones. De locos.

Estimados lectores, no tengo nada más que decir. Bueno sí… ¿hasta cuándo van a permitir las autoridades pertinentes este escándalo?

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