Llega el buen tiempo, empiezan las cenas con los amigos al aire libre y los medios de comunicación nos inundan con anuncios de complementos alimenticios que prometen ayudarnos a perder peso. Por esta razón pasé por nuestro supermercado favorito a ver qué tipo de suplementos encontraba y hubo un grupo que me llamó poderosamente la atención. Se trata de aquellos productos que se publicitan como capaces de ayudar a perder peso empleando como mecanismo el “bloqueo de la absorción de hidratos de carbono para quemar grasa sin perder masa muscular”. Analicemos hoy su efectividad.

Cuando consumimos carbohidratos complejos (cereales y sus derivados, patatas y legumbres), el organismo libera al intestino delgado una enzima producida en el páncreas, la alfa-amilasa, que degrada las largas cadenas de almidón en sus unidades más simples (glucosas) para que estas puedan atravesar la barrera intestinal y ser transportadas por la sangre hasta las células para su aprovechamiento. Sin embargo, en el caso de no ser utilizadas, esas unidades de glucosa se acumulan pudiendo contribuir a ganar peso.

"Las pruebas aportadas son insuficientes para relacionar la ingesta dietética de cromo y el mantenimiento de un peso normal"

Una estrategia empleada desde hace tiempo para mantener o reducir el peso es adicionar a los productos ingredientes con supuesta capacidad para inhibir la alfa-amilasa, de forma que el organismo no pueda degradar el almidón y, por tanto, no se acumulen unidades de glucosa… Se trata de conseguir bloquear la absorción de hidratos de carbono.

Pues bien, en los últimos años se ha puesto muy de moda añadir a complementos alimenticios phaseolamina, una proteína supuestamente capaz de inhibir a la dichosa enzima y que se extrae de las vainas de la judía blanca, especie Phaseolus vulgaris de la familia Fabaceae, originaria de Centroamérica y Sudamérica.

¿Y qué tiene que ver la phaseolamina con el tipo de complementos alimenticios que hoy estoy analizando? Es su ingrediente estrella. Según se lee en la ficha técnica de estos productos, la phaseolamina presente en su composición reduce la absorción de los hidratos de carbono, evitando así que el exceso pueda depositarse en forma de grasa. Como consecuencia se reduce el impacto calórico, contribuyendo así a mantener nuestra línea.

Además, las empresas que comercializan estos productos afirman que la judía blanca ayuda a reducir el peso, la masa corporal, el tejido adiposo, el diámetro de la cadera, cintura y muslo, sin perder masa muscular. Por ello en su publicidad dicen que sus productos van destinados a aquellas personas preocupadas por su línea, a las que comen regularmente fuera de casa por trabajo y a los que después del gym quieran disfrutar de una pizza o un buen plato de pasta. Surrealista.

¿Y todo eso es cierto? Veamos. Para que la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) dé el visto bueno sobre las propiedades beneficiosas de un alimento o ingrediente alimenticio deben cumplirse tres premisas.

  1. Que el alimento (o el ingrediente alimenticio) esté bien caracterizado… En este caso, la phaseolamina lo está.
  2. Comprobar que la alegación que se le quiere atribuir está claramente definida y, además, ejerce un efecto beneficioso sobre la salud. La EFSA corrobora que la alegación 'pérdida de peso' está bien definida y, además, tiene un efecto beneficioso sobre la salud. Esta condición también la cumplen los complementos que hoy estoy analizando.
  3. Verificar que existe una correlación entre la ingesta del alimento (o ingrediente alimenticio) y tal alegación (health claim). Pues en este caso no se ha demostrado científicamente que la ingesta de phaseolamina dé lugar a una reducción de peso. Prueba no superada.

Según un contundente informe de la EFSA, hay muchos estudios in vitro que demuestran que la phaseolamina tiene capacidad para inhibir la alfa-amilasa, pero no hay suficientes estudios in vivo que demuestren su efecto en humanos. Para los científicos de la UE los pocos estudios que se han realizado en humanos tienen grandes errores metodológicos. Por esta razón un complemento alimenticio no puede poner en su publicidad ninguna alegación saludable asociada a la phaseolamina. Es decir, que de 'ayudar a adelgazar' nada de nada.

Foto: iStock.
Foto: iStock.

Como ustedes ya se podrán imaginar, las empresas que comercializan este tipo de complementos han encontrado la forma de 'salvar la legislación'. ¿Cómo? Introduciendo en la composición de su producto un micronutriente que le permita incluir alguna 'health claim' relacionada con la pérdida de peso. En este caso, el micronutriente elegido es el cromo, un elemento químico de número atómico 24 que se encuentra en el grupo 6 de la tabla periódica y cuyas principales fuentes dietéticas son la levadura de cerveza, el hígado, los mariscos, los granos enteros, los quesos, el pollo y el salvado. La cantidad de cromo que hay en los complementos alimenticios que estoy analizando supera el 15% de la Cantidad Diaria Recomendada que obliga la ley para poder poner la 'health claim' asociada al cromo.

¿Entonces todo correcto? No. Si nos vamos al Reglamento 432/2012 de la UE, podemos observar que el hecho de añadir más del 15% de cromo solamente permite añadir a la publicidad de complementos dos alegaciones saludables:

  • El cromo contribuye al metabolismo normal de los macronutrientes.
  • El cromo contribuye a mantener niveles normales de glucosa en sangre.

Pues bien, las empresas responsables de estos productos hacen una lectura algo 'especial' de la segunda de esas 'health claims' aceptadas para el cromo, suponiendo o dando a entender que “el cromo contribuye a mantener niveles normales de glucosa en sangre”, lo que implica que la presencia de este compuesto ayuda a mantener el peso. ¿Y es esto cierto? Tampoco. En el mismo dictamen de la EFSA en el que se aprueban esas dos 'health claims' se deniegan otras, entre las cuales curiosamente se encuentra una que dice lo siguiente:

"Tenemos que reclamar a las autoridades que hagan cumplir la ley vigente retirando la publicidad que anuncian estos productos"

"Sobre la base de los datos presentados, el Grupo Especial concluye que las pruebas aportadas son insuficientes para establecer una relación de causa y efecto entre la ingesta dietética de cromo y la contribución al mantenimiento o logro de un peso corporal normal".

Foto: iStock.
Foto: iStock.

Las evidencias científicas no dejan lugar a dudas. No está demostrado que la phaseolamina sirva ni para perder peso ni, incluso, para mantenerlo. Por otra parte el cromo tampoco tiene ningún dictamen positivo por parte de la EFSA para nada por el estilo.

¿Y ahora qué hacemos? Reclamar a las autoridades pertinentes que hagan cumplir la ley vigente retirando la publicidad que anuncian estos productos. En el caso contrario tendremos que dar la razón a todos aquellos que afirman que uno de los principales problemas que tiene este país es la impunidad… porque, pase lo que pase, aquí nunca pasa nada.