Recientemente se ha publicado en el 'JAMA', la revista de la Sociedad Americana de Medicina, un interesante trabajo firmado por David Cutler y Lawrence Summer, dos prestigiosos economistas de la Universidad de Harvard, en donde se hace una estimación de lo que pueden representar los costes de la pandemia COVID-19 para la economía norteamericana. El resultado se sintetiza en el título del artículo: 'The COVID-19 Pandemic and the $16 Trillion Virus'. Más concretamente y traducido a nuestro sistema de contaje en el que el 'trillion' americano es el billón europeo: 16,121 billones de dólares, lo que, para que nos hagamos una idea, corresponde al 90% del PIB anual de los Estados Unidos, y eso con una estimación que ellos mismos consideran optimista de que se podría controlar la pandemia para el otoño del 2021.

Más que en una guerra

Para dimensionar aún más estas cifras, son cuatro veces superiores al coste de la gran recesión americana o bien el doble de lo que se gastó en todas las guerras participadas por los Estados Unidos en este siglo en Afganistán, Irak y Siria. Estos cálculos son el resultado de sumar no solo los costes del desempleo y pérdida de producción, sino también, y esto es muy importante porque no suele ser algo que se incluya cuando se habla en España de costes económicos, el coste estimado de los fallecimientos atribuibles tanto directamente al covid como indirectamente como daños colaterales por colapso del sistema e igualmente la pérdida de calidad de vida por secuelas tanto físicas como psicológicas atribuibles a la pandemia.

"Potenciar el triángulo test-rastreo-aislamiento lo más precozmente posible va a reducir los contagios y va a ser rentable económicamente"

Como muestra de daños colaterales, se estima que el número de norteamericanos con síntomas de depresión ha pasado del 11 al 40% tras la irrupción de la pandemia. Para una familia de 4 miembros, las pérdidas medias ocasionadas por esta catástrofe serían de hasta 200.000 dólares, la mitad por pérdida de ingresos y el resto por la repercusión del deterioro de la esperanza y la calidad de vida.

Coste-beneficio

Dentro de este enfoque económico de la pandemia, no podía faltar un análisis de la relación coste-beneficio de invertir masivamente en el proceso que realmente ha mostrado su utilidad en la contención de la pandemia: test generalizados, rastreo de los contactos y medidas de aislamiento. Concluyen que de ello no solo se derivan beneficios sanitarios, que por descontado, sino, además y como consecuencia, un considerable ahorro económico por una reducción de contagios y de daños asociados.

Foto: iStock.
Foto: iStock.

Evidentemente, este estudio no es trasladable sin más al contexto español, ni siquiera al europeo, por la distinta estructura de la sociedad y del sistema sanitario y de protección social, pero de las grandes líneas se pueden inferir enseñanzas muy interesantes. Cuando se piensa en cómo han gestionado la pandemia las autoridades españolas, pocas cosas hay que consuelen más que referirse a los continuos dislates de Trump en Estados Unidos. Pero lo cierto es que cuando comparamos los resultados de ambos países, ajustados lógicamente a una población norteamericana siete veces superior a la española, son bastante similares en su negatividad. Tenemos un poco menos de casos diagnosticados, pero en cambio nuestra mortalidad con relación a la población es superior, incluso si solo contabilizáramos las cifras oficiales, sensiblemente inferiores a las reales.

Tomando las cifras norteamericanas brutas, los 16,121 billones de dólares (13,700 billones de euros) equivaldrían a unas 11 veces nuestro PIB actual, es decir, todo lo que se supone que vamos a producir en los próximos 11 años. Ajustándolo a la población serían cerca de los 2 billones de euros, más o menos 1,6 veces nuestro PIB, lo que da una idea aproximada de la magnitud de la catástrofe económica en la que estamos inmersos. En el menos malo de los escenarios descritos en el artículo, el 90% del PIB anual, estaríamos hablando de 1 billón. Ante estas cifras, los aún no confirmados 140.000 millones de euros de la Unión Europea en los que están basadas todas nuestras esperanzas se quedan enormemente cortos en un país que espera acabar el funesto 2020 con una bajada del PIB de dos dígitos.

Dicotomía salud y economía

Otra de las cosas que quedan claras en este estudio es que la presunta dicotomía entre economía y salud realmente es un falso debate. Solo si la pandemia se controla podrá emerger la economía, algo de lo que hay ya múltiples ejemplos por todo el mundo, empezando por la propia China o los vecinos Vietnam y Taiwán. Todo lo que sea potenciar el triángulo test-rastreo-aislamiento lo más precozmente posible va a reducir los contagios y por tanto va a ser rentable desde el punto de vista económico: es coste efectivo. Y de igual manera, el refuerzo de la red de salud pública y de la atención primaria es lo único que nos va a permitir afrontar con éxito futuras oleadas u otras pandemias que se nos puedan venir encima.

Si algo estamos aprendiendo a marchas forzadas en esta pandemia, es que, a medio y largo plazo, la economía va a ser tan importante como la epidemiología porque la amenaza de ruina para mucha gente es evidente. Y por desgracia, junto a esta realidad, también hemos aprendido que nuestro clima político es tan tóxico como el virus y un buen aliado de este.