Chocolate blanco, con leche, negro, con frutos secos, incluso chocolate rosa. Son múltiples las formas, variedades y presentaciones del chocolate. Se trata en cualquier caso de uno de los caprichos culinarios más demandados. Y es que se estima que los españoles consumimos más de 7 kg de cacao y derivados por persona y año. La mayoría del chocolate consumido en España lo es en forma de tableta (36%) seguido de cacaos en polvo (26%), bombones (15%), snacks de chocolate (13%) y cremas para untar (10%), según datos de Produlce.

A pesar de que habitualmente los preparados a base de cacao suelen contener cantidades variables de azúcares o de algunos tipos de grasa, mucho se ha hablado de las propiedades saludables del cacao. Especialmente, se han centrado estas alegaciones en su contenido en algunas sustancias con capacidad antioxidante.

No solo un estimulante

Dentro de la panoplia de alimentos que los europeos importaron de América, se encuentra el cacao. Tras el monopolio inicial en su comercio por parte de Portugal, posteriormente en España se desarrolló una nueva fórmula para el consumo del cacao como bebida, a la que se añadió canela y azúcar de caña. Desde España, pasó a Francia, Italia y el resto de Europa.

Foto: iStock.
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En 1841 se produjo el aislamiento de uno de los componentes más conocidos del cacao, con actividad biológica: la teobromina, la cual fue sintetizada posteriormente en 1882 a partir de la xantina por Emil Fisher. La teobromina está relacionada con la cafeína y es responsable de los efectos estimulantes del chocolate. Posteriormente, en 1993, el estudio de Zutphen encontró una relación entre el consumo de flavonoides y una menor mortalidad cardiovascular y tensión arterial, en una muestra de más de 500 ancianos. Esto despertó el interés por el cacao, dado su contenido de estas sustancias, con beneficios potenciales para la salud cardiovascular.

"El chocolate contribuye a aportar antioxidantes, que protegen nuestro sistema cardiovascular"

Diversos estudios tanto en animales como en humanos han demostrado que el cacao y otros alimentos ricos en flavanoles pueden tener un efecto protector, reduciendo la tensión arterial, mejorando la función endotelial y activando la producción de óxido nítrico, con un efecto vasodilatador. También parecen reducir la agregación plaquetaria. Uno de estos flavanoles es la epicatequina, similar a las contenidas en el té verde, y a las que se atribuye también sus propiedades beneficiosas. No obstante, la calidad de los estudios no permite afirmar que consumir chocolate de forma habitual vaya a reducir el riesgo de sufrir un infarto, como desmiente este análisis exhaustivo de la Universidad Pompeu Fabra. En la actualidad, está en marcha un gran ensayo clínico, el estudio COSMOS, que quiere determinar si consumir flavanoles del cacao frente a un multivitamínico reduce el riesgo de enfermedad cardiovascular, ictus o cáncer.

¿Son todos los chocolates iguales?

Ya hemos comentado que el cacao es rico en sustancias con una actividad beneficiosa para el sistema vascular. Sin embargo, las diferentes formas de consumo contienen cantidades variables de cacao. Es el famoso porcentaje del chocolate en la tableta. A mayor contenido de cacao de la preparación, lo lógico es pensar que la cantidad de flavanoles sea mayor. Y esta diferencia es aún mayor si comparamos chocolate negro con chocolate blanco (algo que de chocolate tiene poco, salvo la inclusión de manteca de cacao). Grasi estudió en Italia el efecto de consumir diariamente cantidades similares de chocolate negro o chocolate blanco, con un contenido de polifenoles de 500 mg o de cero en el caso del chocolate blanco, respectivamente. Solo los que consumieron chocolate negro tuvieron una reducción en la presión arterial, mientras que los que tomaron chocolate blanco no obtuvieron este beneficio. Este efecto se ha reproducido incluso en pacientes con hipertensión esencial.

Foto: iStock.
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Antes de correr al supermercado a aprovisionarse de chocolate del 90%, es conveniente recordar que un consumo excesivo de este alimento puede tener un efecto contrario. Si bien su contenido en antioxidantes hace al chocolate interesante dentro de una dieta variada y equilibrada, las grasas (en forma de manteca de cacao principalmente) y el azúcar suelen acompañar en cantidades importantes a según qué preparaciones. Basta dar la vuelta al producto y leer la etiqueta para comprobar que una tableta de 100 gramos de chocolate negro del 70% puede contener cerca de 40 g de grasas, de las cuales unos 25 serían saturadas, y unos cerca de 30 g de azúcar añadida. Esto está por encima de los aproximadamente 25 g al día recomendados por la OMS para una salud óptima. Si nos vamos a variedades de chocolate con leche o de chocolate blanco, estas cifras empeoran. Y en cacaos en polvo, podemos encontrarnos con que hasta un 70% es azúcar. Poco cacao y antioxidantes en estas preparaciones.

"Un consumo excesivo de azúcar se ha vinculado también con un aumento de la presión arterial"

Si los polifenoles pueden ayudar a reducir la hipertensión, el sobrepeso y la obesidad son factores de mucho más peso en su contra. Y un consumo excesivo de azúcar se ha vinculado también con un aumento de la presión arterial. Algunos estudios han encontrado que por encima de 100 g a la semana (aproximadamente una tableta), el efecto del aporte calórico parece contrarrestar el de los polifenoles. Podemos encontrar chocolates sin azúcar, que recurren a edulcorantes artificiales. Si bien esto reduciría parte del aporte calórico, no está del todo claro que los edulcorantes artificiales puedan ser beneficiosos para la salud.

Elección responsable

Sabemos que una dieta rica en antioxidantes es beneficiosa para la salud. El chocolate, como hemos visto, puede contribuir a aportar estas sustancias, con un efecto protector sobre el sistema cardiovascular además de ese moderado efecto estimulante, como es el caso del café o el té. Sin embargo un consumo excesivo de chocolate, especialmente de formas muy calóricas ricas en grasas y azúcares, puede anular completamente el beneficio de los polifenoles. Leer la letra pequeña y buscar productos con un alto contenido en cacao son la mejor garantía para hacer una elección responsable. Y también para no dejar de consumir un alimento tan apetecible, en el contexto de una dieta rica en frutas y verduras como fuente principal de fitoquímicos y fibra, con efectos beneficiosos para la salud.