La pionera Isabel Zendal vuelve en plena pandemia de coronavirus
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Dr. Ricardo Ruiz Rodríguez

Nada más profundo que tu piel

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La pionera Isabel Zendal vuelve en plena pandemia de coronavirus

Hace 200 años, el médico militar Javier Balmis y la enfermera gallega lideraron la expedición que llevaría la vacuna de la viruela a América. Fue el principio del fin de siglos de pandemia

placeholder Foto: Inauguracion Hospital Isabel Zendal. (EFE)
Inauguracion Hospital Isabel Zendal. (EFE)

En ocasiones algunos pacientes nos dicen a los dermatólogos: “Quiero quitarme estas marcas de viruela de la cara”. Es cierto que la viruela era una enfermedad que dejaba cicatrices que desfiguraban mucho, especialmente en el rostro, pero afortunadamente esta enfermedad desapareció, gracias a una vacuna, en 1977 y desde entonces no se ha reportado ningún caso más. Y gran parte del mérito se lo debemos a una iniciativa española, y a una mujer gallega: Isabel Zendal.

La viruela, conocida como el ángel de la muerte, azotó al planeta durante milenios y mató a una de cada 12 personas antes de tener la vacuna

En 1803, Isabel Zendal, la primera mujer enfermera en misión humanitaria, se embarcaría en la gran aventura de su vida: la primera expedición sanitaria internacional de la historia. Su misión: cuidar de los 22 niños huérfanos que sirvieron de 'vacunas humanas' para mantener vivo al virus durante la travesía. Uno de esos niños era su hijo. Capitaneada por el médico militar Francisco Javier Balmis, la misión pretendía llevar en barco desde el puerto de A Coruña hasta América la vacuna de la viruela. Isabel Zendal se unió a la Real Expedición Filantrópica de la Vacuna. La misión fue financiada por el rey Carlos IV, el cual había perdido a su hija por culpa de la enfermedad. Esta hazaña se conoce como operación Balmis.

La viruela: la pandemia más mortífera de la historia

La viruela es, hasta hoy, la pandemia más mortífera de la historia. Su mortalidad era del 30% y se calcula que han fallecido más de 300 millones de personas por la infección, unas 400.000 al año durante algunas épocas. La viruela, también conocida como 'el ángel de la muerte', azotó al planeta durante milenios y se estima que mató a 1 de cada 12 personas antes del descubrimiento de la vacuna. Los primeros brotes registrados datan del siglo V a.C. y se han registrado casos en todos los continentes.

placeholder La ministra de Defensa, Margarita Robles, en la entrega de medallas Balmis a militares de tierra y marina. (EFE)
La ministra de Defensa, Margarita Robles, en la entrega de medallas Balmis a militares de tierra y marina. (EFE)

Una historia considerada precursora de la guerra biológica tuvo lugar en el fuerte Pitt (actual Pittsburgh, en Pensilvania) en 1763, cuando las tropas británicas, dirigidas por el mariscal Jeffrey Amherst, distribuyeron a los indios mantas impregnadas con el virus.

La viruela dejaba profundas secuelas en los supervivientes. Muchos de los que sobrevivían padecían cicatrices en la piel y ceguera. Pero es una historia con final feliz. El último caso de viruela se registró en 1977. La solución fue la vacuna, especialmente cuando pudo inocularse globalmente. Y ahí entra en juego la figura de Isabel Zendal y la Real Expedición Filantrópica de la Vacuna.

Isabel: madre soltera, humilde, magnífica y olvidada

Isabel Zendal fue una coruñesa nacida en 1773. Nació en una familia humilde y pronto comenzó a trabajar como parte del servicio doméstico de Jerónimo Hijosa, un importante hombre de negocios de la ciudad. Isabel perdió a su madre a los 13 años, que falleció de viruela. Con 20 años empezó a trabajar como ayudante en el Hospital de la Caridad de A Coruña. Dos años después daba luz a su hijo Benito Vález, que crio como madre soltera, y tras varios años trabajando en el hospital, en 1800 pasó a regentar un orfanato, en el que se acogía y criaba a niños abandonados o repudiados por sus padres.

En esa época, alrededor de 1796, tuvo lugar la mayor expansión del virus de la viruela en Europa. Un médico rural inglés, Edward Jenner, considerado ahora el 'padre de la inmunología', observó que las ordeñadoras de vacas lecheras adquirían ocasionalmente una especie de viruela de la vaca por el contacto continuado con estos animales, y que era una variante menos agresiva que la viruela humana.

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Foto: iStock.

Esta viruela bovina no era grave: nadie moría de esta enfermedad. Además, Jenner observó que las ordeñadoras al pasar la viruela vacuna ya no cogían la viruela humana, es decir que quedaban inmunizadas. Adaptó la técnica consistente en extraer el líquido de las pústulas de la ubre de una vaca enferma para inoculárselo al hijo de su jardinero, un niño de 8 años. El pequeño mostró síntomas de la infección de viruela vacuna, pero muy leves, y quedó inmunizado. En 1798 publicó su investigación, en la que describió el término vacuna, del latin vacca (vaca).

Acción de salud pública histórica

Nadie se interesó ni por su vacuna ni por él hasta que el médico militar español Francisco Javier Balmis planteó esta inoculación masiva en todo el Imperio español. En 1803, Carlos IV, aconsejado por el doctor Balmis, mandó organizar una expedición para extender la vacuna a todos los dominios de Ultramar (América y Filipinas). La intención no era solamente vacunar a la población local, sino establecer juntas de vacunación en las ciudades visitadas que garantizasen la conservación del fluido y la vacunación a las generaciones futuras.

Foto: La viruela exterminó a más de la quinta parte de la población azteca.

El 30 de noviembre de 1803 zarpó en navío María de Pita desde el puerto de La Coruña. La Real Expedición Filantrópica de la Vacuna contra la Viruela estaba formada por el doctor Balmis, dos médicos asistentes, tres enfermeras y la rectora del orfanato Casa de Expósitos de La Coruña, que era Isabel Zendal Gómez. El Dr. Balmis era alicantino; su ayudante era el doctor José Salvany, catalán; la enfermera, Zendal, gallega, y el capitán del barco era vasco. A esta tripulación habría que añadir 22 niños huérfanos que trasportaron la vacuna en su piel. Fue la Corona de España la que promovió esta misión sanitaria que dio la vuelta al todo el mundo para luchar contra la viruela. Se considera la mayor acción de salud pública de la historia.

22 niños vacuna

El principal problema que se le planteaba al doctor Balmis era cómo conseguir que la vacuna resistiese todo el trayecto. En aquella época no había medios para transportar la vacuna en frío. Entonces, ¿cómo trasportar la vacuna durante el largo viaje a América? Balmis decidió que la vacuna viajaría en la piel de un grupo de personas no vacunadas, que fueron los 22 niños huérfanos. A dos niños se les inocularía el virus de la viruela vacuna y se los separaría del resto. Cuando empezaban a recuperarse de la enfermedad se les extraería líquido de sus pústulas, y se les inyectaría a los siguientes dos niños, y así sucesivamente hasta llegar a América. Se decidió llevar 22 niños huérfanos de entre tres y nueve años, y los cuidaría Isabel Zendal. Uno de los niños era su hijo Benito, de 9 años. ​Fueron estos 22 niños gallegos los artífices de una verdadera epopeya sanitaria.

placeholder La expedición en un grabado de Francisco Pérez.
La expedición en un grabado de Francisco Pérez.

Esta solución fue objeto de burlas y críticas de todo tipo. Muchos denunciaron que era inapropiado inocular a alguien con material de un animal enfermo. Solo uno de los veintidós niños originales falleció durante la travesía, mientras que el resto ingresó en el hospicio y luego fueron adoptados en México.

La travesía no fue el único mérito

Además de cuidar a los 22 niños durante la travesía, Isabel Zendal fue la encargada de poner en marcha el sistema de Juntas de Vacunación una vez pisaron tierra firme. Por lo tanto, su trabajo no terminó en aquella corbeta María Pita. Tiempo después de llegar a América hizo una segunda travesía por el Pacífico para llevar la vacuna a Filipinas. Fue, además, eje de la ramificación de esas llamadas Juntas de Vacunación, de su logística y ejecución de todo proceso de vacunación en América. Se salvaron miles de vidas, ya que la vacuna fue administrada a 250.000 personas en Puerto Rico, Filipinas, Cuba, México, etc. Hoy todavía existen en estos países las Juntas de Vacunación.

Originalmente, en el barco no solo llevaban la vacuna en la piel de los niños, también llevaban miles de libros para repartir que acababa de traducir al español el doctor Balmis y que estaban destinados a ser distribuidos gratuitamente con objeto de difundir los conocimientos para la práctica de la vacunación.

El propio Edward Jenner, al conocer la hazaña, escribió: "No puedo imaginar que en los anales de la historia se encuentre un ejemplo de filantropía más noble y más amplio que este".

Isabel Zendal: conocida pero de perfil

Desafortunadamente en España esta emocionante historia se conoce solo de perfil. Es cierto que se ha contado en varios libros como 'A flor de piel', de Javier Moro, y en 2016 TVE emitió la película de Miguel Bardem '22 ángeles', en la que la actriz gallega María Castro representó a Isabel Zendal. En México, Isabel Zendal es recordada con cariño e incluso una escuela de enfermeras lleva su nombre. Ahora es en España donde Isabel Zendal vuelve a luchar contra otra pandemia en el hospital madrileño que lleva su nombre.

Personalmente encuentro la historia de Isabel Zendal realmente emocionante. Que hace más de 200 años una mujer de origen humilde, madre soltera, consiguiera ser la primera enfermera en misión humanitaria internacional de la historia es algo de lo cual deberíamos enorgullecernos todos los españoles. De hecho, el continente americano fue el primero que erradicó la viruela en el mundo, y se consiguió gracias a esta gesta.

Somos lo que hemos sido, y si nos olvidamos de lo que hemos sido no somos nada.

Por cierto, el popular dicho 'a la vejez viruelas' viene de que la viruela afectaba especialmente a personas jóvenes. También es interesante destacar que el término 'vacuna' fue descrito por el doctor Jenner al aislar la primera vacuna de la 'viruela de las vacas'.

Agradezco a la doctora Pilar Farjas, presidenta de la Asociación Isabel Zendal, la apasionada y valiosa información que me dio sobre la gran Isabel Zendal.

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