Las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de muerte en España, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), y en el mundo, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Forman parte de las llamadas 'enfermedades no transmisibles', que tienen sus mayores factores de riesgo en hábitos de estilo de vida que dependen de nuestras decisiones diarias.

Pero ¿de qué hablamos al decir 'enfermedades cardiovasculares'? Pues nos estamos refiriendo a la hipertensión, las cardiopatías, las embolias, la arterosclerosis, los ictus, etc. Estas enfermedades suelen ir acompañadas o precedidas de otras que por desgracia son extremadamente habituales: la obesidad, la diabetes o la hiperlipidemia (colesterol y/o triglicéridos muy altos, o perfil lipídico descompensado).

"Como precaución, procura no fiarte de quien te prometa beneficios de salud si consumes un producto que él mismo vende"

Es normal que estemos preocupados por nuestra salud cardiovascular. Y es natural que todo aquel producto que se venda con promesas de ser 'bueno para el corazón' encuentre enseguida compradores. Y es lógico que nos molestemos en adoptar hábitos que disminuyan nuestro riesgo de pasar a engrosar esas estadísticas que abrían el artículo.

Aunque, un momento, ¿y si los productos que nos anuncian como 'buenos para el corazón' no lo fueran o lo fueran mucho menos que otros más baratos que nadie se está molestando en promocionar? ¿Y si la mayoría de los consejos típicos para prevenir el riesgo cardiovascular fuesen mentira, aunque vinieran de boca de un ser vestido con bata blanca?

Gran parte de las enfermedades cardiovasculares, como hemos dicho, tienen factores de riesgo que se pueden prevenir con cambios en el estilo de vida: mejorando la dieta, haciendo actividad física y evitando el consumo de alcohol y tabaco. Sin embargo, cuando se dan consejos para prevenir estas dolencias o para tratarlas en sus estadios iniciales (las también llamadas 'hojas para el colesterol', que incluso en algunos casos se dispensan en centros de salud de mano de facultativos) suelen hacerse con recomendaciones no solo obsoletas, sino incluso perjudiciales o contrarias a lo que realmente se debería indicar.

El deporte es parte fundamental en una dieta contra el colesterol. (iStock)
El deporte es parte fundamental en una dieta contra el colesterol. (iStock)

Sí, estoy pensando en 'la copita de vino al día' y el 'no más de 3 huevos a la semana'. Se aconseja tomar vino (cuando sabemos que el alcohol es un tóxico cardiovascular, digan lo que digan las industrias interesadas) y limitar los huevos sin motivo, ya que hace años que sabemos que aunque contienen una cantidad reseñable de colesterol, este ni se relaciona con el aumento del colesterol en sangre, ni con el aumento del riesgo cardiovascular (aunque hay razones que pueden ser poderosas para no consumir huevo, como es no querer colaborar con el trato que se les da a las gallinas en esa industria, dejar de hacerlo por cuidar la salud no está justificado).

También se recomiendan no con poca frecuencia productos funcionales enriquecidos con fitoesteroles y suplementos de omega 3, cuando ninguno de los dos ha demostrado ser eficaz previniendo la enfermedad cardiovascular. ¿Hay intereses económicos detrás de esas recomendaciones que pesan más que la realidad? ¿Ha hecho el marketing más mella que la evidencia científica? Suele pasar. Por si acaso, como precaución, procura no fiarte de quien te prometa beneficios de salud si consumes un producto que él mismo vende.

Y sin embargo, se pasa muy por encima de uno de los consejos que más prevendría estas patologías y muchas otras: la actividad física. A menudo ni se menta o se ventila este factor con un lacónico 'hay que andar más' o 'camine media hora al día'.

"Se aconseja tomar vino, cuando sabemos que el alcohol es un tóxico cardiovascular, digan lo que digan las industrias interesadas"

Y de otro: come más verduras, más frutas, más legumbres y más frutos secos. Olvida el Danacol. 400 g de frutas y verduras al día como mínimo. ¡Cómo mínimo! nos recomienda la OMS para prevenir las enfermedades no transmisibles entre las que se encuentran las cardiovasculares. ¿Qué hacemos recomendando pan en cada comida y Danacoles? ¿Por qué estamos limitando más los huevos que las galletas? No tengo la respuesta.

Pero recordemos que no tenemos en nuestros servicios de salud pública ni a dietistas-nutricionistas en atención primaria ni a graduados en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte, que son los profesionales de referencia para pautar ejercicio físico adaptado a las necesidades y circunstancias de cada uno. Y son, además, dos profesionales que no aumentan el gasto farmacéutico (porque no recetan fármacos), sino que lo disminuyen (porque hacen que sean menos necesarios en muchos casos o incluso que no se lleguen a necesitar).

¿Y si probáramos? Al fin y al cabo, no hay nada que perder.

Consejos dietéticos para la salud cardiovascular y las dislipemias

LO QUE SE SUELE RECOMENDARLO QUE SE DEBERÍA RECOMENDAR
Lácteos desnatadosLácteos sin azúcar
Fiambres bajos en grasa (york, pavo)Más legumbres y menos carnes procesadas
Productos enriquecidos en fitoesterolesAumentar el consumo de frutas y verduras
Eliminar o limitar el consumo de aguacate y frutos secosEliminar o limitar el consumo de dulces, bollería y refrescos
Suplementos de omega-3Pescado azul de pequeño tamaño, nueces, semillas de lino...
Una copita de vino al díaEvitar el alcohol y beber agua
Limitar los huevosCambiar los alimentos ricos en grasas de mala calidad por los ricos en grasas cardiosaludables: AOVE, aguacate...
Pan en las comidasSustituir los cereales refinados por integrales y muchas veces limitándolos
Quitar la salQuitar o reducir los alimentos ultraprocesados: salsas industriales, snacks...
Empezar por el tratamiento farmacológicoEmpezar por cambios de estilo de vida: practicar actividad física, mejorar la dieta y abandonar el tabaquismo si se es fumador
Andar 30 minutos al díaValorar la circunstancia personal y recomendar planes de ejercicio personalizados