Que la D es en la actualidad, con toda probabilidad, la vitamina más estudiada de todas es indudable. La búsqueda de ese término en la base de datos Pubmed muestra que en 2019 se publicaron más de 5.000 artículos al respecto, y más de 2.700 en lo que llevamos de 2020. ¿De dónde viene este interés? Tradicionalmente ha sido considerada la vitamina antirraquítica, por su función de regulación del metabolismo del calcio.

Sin embargo, esta visión cambió con el descubrimiento de que prácticamente la totalidad de las células del organismo tienen un receptor de esta vitamina, el VDR. ¿Por qué tiene esto importancia? Por el simple hecho de que, bien se trate de células de la piel, bien del corazón o de otros órganos, si tienen un receptor para esta sustancia, la deficiencia puede afectarles negativamente. Se estima que alrededor del 3% del genoma humano estaría regulado por los niveles de vitamina D.

Nuestro estilo de vida y las precauciones para evitar los riesgos de un exceso de sol han derivado en esta carencia

Y una de las cosas que sabemos en la actualidad es que la deficiencia de vitamina D está muy extendida, incluso en países mediterráneos con muchas horas de sol, como España. Podemos obtener esta sustancia en cantidades limitadas a partir de la dieta, siendo la principal fuente la síntesis en el organismo, proceso que se inicia con la exposición de la piel a la radiación solar. Pero nuestro estilo de vida y las precauciones para evitar los riesgos para la salud de un exceso de sol han derivado en esta carencia, definida por un nivel inferior a 30 ng por mililitro en sangre. De hecho, los estudios indican que entre un 40 y un 60% de la población española sería deficiente en vitamina D, cifra que aumenta hasta cerca de un 80% en los mayores e incluso el 100% de ancianos con fracturas osteoporóticas.

Salud ósea y muscular

Y la relación con el sistema musculoesquelético es una de las más conocidas de esta vitamina con el envejecimiento saludable. Necesaria durante la infancia y adolescencia para evitar el raquitismo y para el desarrollo esquelético normal, juega un papel fundamental para evitar la osteoporosis a edades avanzadas. En los mayores la prevalencia de deficiencia de vitamina D es muy elevada. Las posibles causas pueden ser la falta de exposición al sol, una dieta inadecuada y una menor capacidad genética de mantener unos niveles adecuados de la vitamina.

Foto: Unsplash/@mbennettphoto.
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De hecho, y a pesar de la importancia del colecalciferol o vitamina D3, no siempre en las terapias contra la osteoporosis se controla de forma adecuada sus niveles. Un aporte extra de calcio o el tratamiento con fármacos antiresortivos ven reducida su efectividad ante la deficiencia de esta vitamina. Ello sin olvidar que los nutrientes nunca actúan de forma aislada, y que incluso a pesar de suplementar con vitamina D, la deficiencia de magnesio puede dificultar su función. Y que, además, para la incorporación del calcio en el hueso se necesita la participación de la vitamina K.

Por poner un símil, el calcio son los ladrillos; la vitamina D, el transportista; el magnesio, el capataz, y la vitamina K es el albañil que construye el muro (el hueso). Sin la acción coordinada de todos ellos, el proceso no será eficaz.

Otro factor asociado al envejecimiento, que puede verse afectado por los niveles de vitamina D, es la pérdida de masa muscular o sarcopenia. Uno de los principales indicadores de calidad de vida en la edad avanzada es la masa muscular, y a menor masa muscular, mayor probabilidad de caídas, dependencia y también de osteoporosis (osteosarcopenia). E incluso mayor mortalidad, habiéndose encontrado que la fuerza de agarre, medida en una sencilla prueba con un dinamómetro (el handgrip strength test), es un muy buen indicador del riesgo.

El corazón también la quiere

Estudios observacionales encontraron una relación entre niveles de vitamina D bajos y mayor riesgo de infarto, ictus o mortalidad por enfermedad cardiovascular. Sin embargo, un metaanálisis de 21 estudios y que incluía a 83.000 pacientes encontró que la suplementación con vitamina D no era efectiva para reducir el riesgo cerebro y cardiovascular.

Aun así, no debemos cerrar totalmente esta puerta, y es que este metaanálisis incluía los resultados entre otros de dos famosos ensayos con vitamina D, el estudio VITAL y el estudio VIDA. Pero de los 21 estudios, solo 4 tenían la enfermedad cardiovascular como desenlace primario, y, además, no hay datos que permitan hacer un análisis por subgrupos. ¿Por qué esto es importante? Porque cuando hacemos un estudio con suplementación necesitamos discernir si el efecto es el mismo en las personas que tienen niveles de suficiencia frente a los que tienen deficiencia, ya que, por lo general, en los primeros no se va a observar un efecto apreciable, mientras que en los segundos sí. También es importante analizar las dosis de la vitamina administradas y su frecuencia. Otros aspectos importantes son las variantes genéticas, y finalmente, y a título personal, creo que también sería necesario controlar otros nutrientes que participan en el metabolismo de la vitamina D, como el magnesio o la vitamina K.

Foto: iStock.
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Vayamos para finalizar un poco más allá, y veamos los últimos descubrimientos sobre la vitamina D y los mecanismos moleculares relacionados con el envejecimiento. Y en esto, los pobres roedores nos pueden ayudar a arrojar cierta luz. Un estudio con ratones modificados genéticamente, sin receptor de vitamina D en sus células, demostró que varios mecanismos relacionados con el envejecimiento estaban acelerados, como menor supervivencia, alopecia temprana, engrosamiento de la piel o incluso aspectos funcionales como la pérdida de la capacidad de nadar a los 6 meses. Los autores concluyen, por tanto, que la vitamina D juega un papel en la regulación del envejecimiento.

Aprovechar la naturaleza

Curiosamente, se encontró también que la hipervitaminosis D (niveles excesivamente elevados de esta vitamina) también reproducían esos efectos de envejecimiento acelerado. Ello estaría relacionado con un el gen klotho, que se ha implicado en numerosos procesos relacionados con el envejecimiento. Al parecer, klotho participaría como un regulador del metabolismo de esta vitamina, y esa relación puede estar detrás de su papel en el control del envejecimiento. Y no solo ello, sino también otros procesos relacionados con el envejecimiento celular como el estrés oxidativo, la inflamación o la función del sistema inmune.

Foto: iStock.
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¿Qué podemos hacer por tanto? Lo primero sería, además de llevar una dieta saludable, intentar mantener una exposición regular y moderada al sol, de forma segura. ¿Qué quiere decir moderado y seguro? Investigadores de la Universidad Politécnica de Valencia nos lo resumen en este estudio. La suplementación sería recomendable establecerla según los resultados de una sencilla analítica de sangre que verifique nuestros niveles y permita al profesional de la salud recomendar una dosis adecuada.

Lo que está claro es que debemos prestar atención a esta 'vitamina maravilla' si queremos mantener una buena salud, más aún cuantos más años cumplimos.