Probablemente, Pau Gasol, Mireia Belmonte o Rafa Nadal, vivirán de media de 5 años más que usted o que yo, que no nos hemos dedicado al deporte de alta competición. Y es que, según los resultados de una reciente investigación liderada por el Instituto Nacional del Deporte, la Excelencia y el Rendimiento francés (INSEP), los deportistas de élite tienen una mayor esperanza de vida en comparación con la población general.

"No dejamos de hacer ejercicio porque envejecemos, envejecemos porque dejamos de hacerlo”

Como concluyen los autores, unos dos años del aumento de la longevidad, son gracias al menor riesgo de muerte por enfermedad cardiovascular, otros dos años gracias a la disminución de la probabilidad de morir por cáncer, y el resto, hasta completar los 5 años de más que viven estos deportistas, gracias al menor riesgo de mortalidad por otras causas.

En el corazón

A pesar de la creencia general de que el deporte de competición no es saludable, existe una gran evidencia científica que apoya que los deportistas de élite viven más que la población general. En concreto, un interesante meta-análisis publicado por el grupo del Dr. Alejandro Lucía, que incluyó más de 40. 000 deportistas, mostró que estos tienen un 27% y un 40% menos riesgo de mortalidad asociada a enfermedades cardiovasculares y cáncer, respectivamente, que la población general.

Unsplash@@sporlab
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Sin embargo, el debate en torno a los posibles efectos negativos inducidos por grandes dosis de ejercicio sigue estando presente entre la sociedad. En este contexto, el propio Alejandro Lucía encontró que un grupo de atletas de élite retirados (con una edad de 40 a 70 años) presentaba un mayor tamaño de los ventrículos y de la cavidad de la aurícula izquierda en comparación con la población general. Sin embargo, estas adaptaciones eran benignas, sin diferencias en distintos biomarcadores cardíacos. Otros estudios han encontrado resultados similares, confirmando que, aunque el ejercicio de alto nivel puede provocar cambios a nivel cardiovascular, estas adaptaciones tienden a ser no patológicas. Por lo tanto, grandes dosis de ejercicio como las que realizan los deportistas de élite no conllevan necesariamente un mayor riesgo cardiovascular, siendo el riesgo cardiovascular y de mortalidad en general de esta población igual o incluso menor que el de la población general.

Pérdida de masa muscular

Un interesante beneficio asociado a la práctica de deporte de competición es la reducción del riesgo de sarcopenia (pérdida de masa muscular) vinculada al envejecimiento. Un estudio publicado en 2011 evaluó si los altos niveles de ejercicio realizados por los deportistas a lo largo de su vida previenen la pérdida de fuerza y masa muscular experimentada por las personas mayores que han llevado una vida sedentaria.

Así, deportistas máster (hombres y mujeres), con edades comprendidas entre 40 y 81 años y que entrenaban 4 o 5 días por semana, no presentaron diferencias en la masa muscular total entre los sujetos de los distintos grupos de edad, ni siquiera en los mayores de 70 años. Además, tampoco existieron diferencias en la cantidad de grasa intramuscular o subcutánea, algo que sí se observa normalmente en sujetos mayores sedentarios.

No obstante, otros cambios no pudieron ser totalmente revertidos, ya que se apreció una disminución de la fuerza muscular asociada con la edad, aunque solo a partir de los 60 años, algo que ocurre mucho antes en sujetos sedentarios. Se confirma así, al contrario de lo que tradicionalmente se piensa, que la inactividad física es una de las principales causas de degeneración muscular y no el envejecimiento per se. Como dice el famoso Dr. Cooper; “no dejamos de hacer ejercicio porque envejecemos, envejecemos porque dejamos de hacer ejercicio”.

Los telómeros

Otro interesante hallazgo es el que asocia la práctica deportiva a una mayor longitud telomérica (cuanto más cortos sean los telómeros, mayor es el riesgo de morbi-mortalidad). En un estudio publicado en junio de este mismo año en la revista Progress in Cardiovascular Diseases, los autores comprobaron que los futbolistas de entre 65 y 80 años que habían jugado al fútbol durante toda su vida tuvieron una mayor longitud telomérica, lo que equivaldría a una edad biológica entre 5 y 11 años más joven, en comparación con personas inactivas de su misma edad.

Foto: iStock
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Por otra parte, hay que comentar que, aunque los beneficios del deporte de competición en general han sido ampliamente descritos en la literatura científica, existen dudas en torno a los beneficios a nivel neurológico en los deportes de contacto. En este sentido, un estudio publicado en la Revista Británica de Medicina del Deporte encontró que, si bien los deportistas Olímpicos de hasta 43 disciplinas diferentes tienen tasas de longevidad similares independientemente de la intensidad cardiovascular del deporte practicado – golf, carreras de corta, media o larga distancia, deportes de equipo y tenis, entre otros –, son los deportes de contacto como el boxeo, el hockey sobre hielo o el rugby donde existe un mayor riesgo de mortalidad (un 11%) en comparación con los demás deportes. Estos resultados están en consonancia con los presentados en este mismo espacio de opinión cuando comentábamos que los futbolistas ya retirados, aunque tienen un menor riesgo de mortalidad por enfermedades no neurológicas – cardiovasculares y cáncer, entre otras –, tienen 3 veces más riesgo de muerte por enfermedades neurodegenerativas que la población general.

Las exigencias del deporte de alto rendimiento favorecen el que los deportistas en general gocen de una mejor salud en forma de mayor masa muscular y menor grasa corporal, perfil lipídico saludable, baja frecuencia cardiaca de reposo y elevado consumo máximo de oxígeno, el cual es el principal marcador clínico de salud, por lo que no es de extrañar el que, de media, vivan más que la población general. Sin embargo, resaltar que no es condición 'sine qua non' haber sido deportista de élite, ni siquiera haber entrenado toda la vida para disfrutar de una buena salud cuando seamos mayores, sino que el ejercicio físico es beneficioso a cualquier edad y nunca es tarde para aprovecharse de sus beneficios.