Al hilo de los anteriores artículos, y como eje de tu entrenamiento en 'mindfulness' medioambiental, es fundamental que seas consciente de la trascendencia de tu propio cuerpo y, como los protagonistas de nuestra metáfora sobre los habitantes del Archipiélago de las Quirimbas, cuides tu cuerpo a través de la alimentación y del ejercicio. Para los kimwani, comer es sin duda el momento más importante de la jornada. No todos los días pueden comer varias veces, pero cuando consiguen tener un plato delante, compartido a mano con otros familiares, son muy conscientes de su enorme suerte.

Nosotros, los occidentales 'muzungus' podemos llegar a comer hasta cuatro o cinco veces al día, utilizando miles de ingredientes, tanto naturales como artificiales, para elaborar nuestras comidas. En las Quirimbas, los más afortunados hacen dos comidas y, muy raramente, tres. Además, sus ingredientes son muy sencillos, principalmente de origen natural. Cuando no hay dinero en casa, salen a pescar cangrejos, pulpos, langostas o pescado. Todo ello mezclado con arroz y coco local, que es la base de su alimentación. ¡Y no hay nadie con sobrepeso!

"Recuerda que disminuir la velocidad al comer es una de las herramientas más poderosas en alimentación consciente"

Sería bueno que, en cada comida, te dieras cuenta de la enorme suerte que tienes de tener un plato para ti solo. Si, además de disfrutar de los sabores de la comida, lo haces lentamente y con atención plena, a la vez que le das las gracias a la vida, a Dios o al Universo, seguro que disfrutas doblemente del acto de comer. Y si esto lo repites 4 veces al día, imagínate lo bien que te sentirás contigo mism@.

Piensa en lo importante que es armonizarte con la comida y añadirle unas dosis de ejercicio que, a diferencia de los kimwani, no tienes que hacer por necesidad, sino como elemento regulador de tu vida sedentaria y cómoda, como preámbulo para profundizar en dos técnicas intrínsecas al 'mindful eating' o 'alimentación consciente': el 'slow eating' o comer despacio y el 'slow cooking' o cocinar lentamente.

Sobre 'slow eating'

Disminuir la velocidad al comer es una de las herramientas más poderosas en alimentación consciente. Puede parecer demasiado complicado en medio de la vorágine del día a día. Sin embargo, cuando somos capaces de disminuir la velocidad, somos capaces de saborear cada bocado, de expandir la experiencia y, por ende, conectar con la satisfacción de comer. Si puedes dedicarte tiempo durante la comida, practica la degustación lenta de las viandas, mientras que pones tu atención en comer con intención y con atención. Al inicio, durante tu aprendizaje, intenta disponer de un reloj de arena de un minuto cerca de ti, de forma que seas consciente de que dedicas un minuto largo y completo a la degustación de cada bocado.

El placer de tomar un desayuno con calma. (iStock)
El placer de tomar un desayuno con calma. (iStock)

Tu cerebro mamífero está preparado para comer lentamente y, cuando tu estómago esté lleno, sus nervios mandarán la señal de que estás saciando a tu cerebro, cosa que habitualmente suele tardar unos 20 minutos desde el inicio del proceso de comer. Si comes en menos tiempo, es muy probable que, al no enviar tu estómago la señal de satisfacción plena al cerebro, te quedes insatisfecho y con hambre.

Y acuérdate, cada vez que dediques tiempo a comer, de hacerte una pregunta clave: "¿Estoy hambriento?". Aunque es una pregunta muy simple, abre la puerta a la comprensión de por qué, cuándo, qué, cómo y cuánto, cómo y dónde poner tu atención.

¿Por qué? ¿Por qué como? O, en otras palabras, ¿qué está impulsando mi ciclo de alimentación en un momento dado? ¿Como porque tengo hambre o porque es la hora?

¿Cuándo? ¿Cuándo tengo ganas de comer? ¿Cuándo pienso en comer? ¿Cuándo me decido a comer? ¿Cuándo tengo hambre?

¿Qué? ¿Qué es lo que como? ¿A qué huele? ¿Qué ingredientes contiene? ¿Sé identificarlos? ¿A qué saben? ¿Puedo identificar los sabores? ¿Están crudos, fritos, asados? ¿Lo elijo entre todas las opciones disponibles?

"Estarás en el aquí y el ahora con todas tus ideas, pensamientos y emociones desvaneciéndose como el humo"

¿Cómo? ¿Cómo como? ¿Deprisa o lento? ¿Solo como o estoy mirando el móvil, el periódico o la televisión? ¿Estoy solo y relajado o resolviendo problemas conmigo mismo?

¿Cuánto? ¿Cuánto como? ¿Cuánta cantidad hay en el plato? ¿Cuánto debo comer? ¿Consumo la cantidad de calorías que debería?

¿Dónde? ¿En casa? ¿Con distracciones a mi alcance? ¿El sitio escogido es tranquilo? ¿Tengo una vista relajante a mi alrededor? ¿Dónde invierto la energía que consumo? ¿Dónde van las calorías que voy a consumir?

Eat time.
Eat time.

Te recomiendo hacerte estas preguntas al inicio del proceso de ingestión de alimentos, mientras degustas cada bocado lentamente, para poco a poco ir entrando en modo 'mindful', estado en el que no cabe hacerte ni esas, ni otras preguntas, porque estarás en el aquí y el ahora con todas tus ideas, pensamientos y emociones desvaneciéndose como el humo. Para conseguir ese estado es más probable que necesites ayuda profesional. Normalmente en 8 semanas podrás aprender cómo alcanzar ese estado de armonía contigo mismo, mientras comes lentamente.

Sobre 'slow cooking'

Al hilo del 'mindful eating' y el cuidado del cuerpo, conviene tengamos en cuenta que no solo es bueno comer lentamente, sino también comer alimentos elaborados lentamente, de forma que obtengas una comprensión plena sobre de dónde vienen y por qué los comes. Y si estos alimentos pertenecen al mundo vegetal, mejor que mejor. Y si, además, son vegetales crudos, de forma que mantengan todos sus nutrientes debido a su elaboración sin fuego, su preparación te proporcionará una enorme paz interior. De forma que, como un buen kimwani, estarás adentrándote en el territorio de la 'ecocina', para cuidar mejor de tu salud y la del planeta.

Esto no quiere decir que para practicar 'mindful eating' tengas que cocinar, pero sí que es recomendable que tengas conciencia plena de cómo ha llegado ese alimento a tu plato. Ese proceso mental es una pieza fundamental de la alimentación consciente.

Y si te paras a pensarlo despacio, verás que el tipo de comida que se ha denominado 'raw food' o 'comida crudivegana' o también 'comida viva' es el tipo de cocina que mejor casa con el 'slow cooking' por el origen de sus alimentos, que no corresponden al reino animal y, sobre todo, por los tiempos que requieren sus métodos de elaboración, que implican procesos de hidratación y deshidratación, además de no utilizar nunca fuego a más de 42º.

Semillas, frutos secos, comida crudivegana. (iStock)
Semillas, frutos secos, comida crudivegana. (iStock)

Alimentos vivos son: las frutas, las hortalizas, las legumbres, los frutos secos crudos, las semillas, las raíces, las setas, las algas, las especias y algunos otros productos procesados como el aceite de oliva, los fermentos o los endulzantes naturales, como el sirope de agave.

Esto no significa que te debas convertir en 'crudivegano' o vegetariano para practicar 'mindful eating', pero sí que te sentirás mejor degustando alimentos 'vivos', en cuyo proceso de creación se han invertido meses e incluso años. Alimentos en los que, en su posterior elaboración en la cocina, se han invertido horas y horas, para mantener todos sus nutrientes, sales minerales, proteínas o aceites esenciales, al tratarse de platos elaborados con técnicas de deshidratación, fermentación, germinación, maceración o simple activación de los alimentos, manteniéndolos durante horas en remojo.

Cuando degustes alimentos vivos del mundo vegetal, piensa en el proceso por el que han pasado esos alimentos hasta llegar a tu plato. Normalmente alguien aró una tierra, en la que luego puso unas semillas; cuando la planta apareció, la regó y poco a poco salieron las ramas, después las flores y finalmente el fruto, que al principio era pequeño, hasta que maduró.

Un picnic, un parque, un momento. (iStock)
Un picnic, un parque, un momento. (iStock)

Este proceso puede durar meses o años, en el caso de muchos árboles frutales. Durante todo ese tiempo la planta que dio el fruto convivió con insectos, pájaros, estrellas y vio pasar muchas nubes. Piensa por todo lo que ha pasado ese alimento hasta llegar a tu mesa; te ayudará a llegar más fácilmente a estados de conciencia plena cuando practiques 'mindful eating' y, en consecuencia, a poner en solfa todo lo que vas aprendiendo sobre 'mindfulness medioambiental', del que te hablaba largo y tendido en el primer paso de este entrenamiento.

Como ves, 'slow eating' y 'slow cooking', son 2 herramientas claves para poder practicar 'mindful eating', a la vez que cuidas de tu cuerpo. Puedes iniciarte desde hoy, tú mismo, en ambas prácticas. Siéntete kimwani, degustando lentamente viandas, preparadas a ser posible por ti, al ritmo de un reloj de arena, disfrutando del 'ser' tú aquí y de 'estar' comiendo ahora.