Distinguir entre el valor del tiempo físico y el del emocional
  1. Tener perspectiva
Dr. Enrique Rojas

Tener perspectiva

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Distinguir entre el valor del tiempo físico y el del emocional

El primero es saber que los fenómenos físicos tienen un comienzo, una duración y un final. Pero, en el caso del segundo, los sentimientos manejan las 'agujas del reloj'

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Foto: Unsplash.

El tiempo físico es saber que los fenómenos físicos tienen un comienzo, una duración y un final. La duración es la cantidad de horas que un acontecimiento ha estado ocurriendo, una conferencia, una visita médica, la lectura de un texto, etc…

"El arte de aprovechar el tiempo es algo que tarda en conseguirse"

Hay un tiempo objetivo y un tiempo subjetivo. El primero es el que mide el reloj; podríamos decir que todos tenemos 24 horas y que este tiempo notarial es universal y es el bien más democrático que existe. Es el 'kronos' de los griegos y lo tratamos como cantidad física y lo medimos con el reloj. El arte de aprovechar el tiempo es algo que tarda en conseguirse.

Los maestros del tiempo

Conozco mucha gente que tiene una especial maestría en aprovechar el tiempo y otra, que lo pierde de forma extraordinaria. Yo hablo en mi consulta de esta segunda modalidad y digo: esa persona es millonaria de tiempo libre, mientras que yo soy bastante pobre.

Ser ordenado con nuestro tiempo es importante para sacar adelante el proyecto personal de vida que cada uno tenemos. Cuando tienes orden, el tiempo se multiplica y llegas a más cosas.

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Foto: Unsplash/@nooryouris.

Por el contrario, la gente poco ordenada no tiene tiempo para casi nada, por falta de disciplina. Dentro del tiempo físico hay una modalidad que se desgaja de él que es el tiempo biológico, que son las leyes rítmicas que controlan y organizan nuestro ser biológico: los ritmos naturales de la mujer, menarquia, menstruación, ovulación, embarazo, parto, menopausia.

El sueño

El ritmo sueño-vigilia: la necesidad de descansar por la noche para estar activos durante el día. También son de destacar los ritmos circadianos, que son aquellos que se mueven en torno a las 24 horas y van a la secreción de cortisol o a la oxitocina u otras sustancias que circulan en nuestro interior.

Foto: Los doctores Eduard y Clara Estivill.

También están los ritmos circaseptianos, que son -como su nombre indica- cada 7 días, semanales, que se dan en algunas enfermedades como la malaria, la colagenosis o la poliartritis evolutiva.

El tiempo emocional

El tiempo subjetivo es el tiempo emocional, el 'kairós' de los griegos, que es como vivimos nosotros los acontecimientos en nuestro interior. Cómo es la vivencia del tiempo según los distintos estados de ánimo. En la alegría, en la festividad, en los momentos positivos, el tiempo vuela, va muy deprisa. En el aburrimiento parece que el tiempo se ha parado, se ha detenido. En las enfermedades depresivas, muchos pacientes miran el reloj con frecuencia, porque parece que el tiempo ha dejado de circular y todo se hace lento, pesado, cansino. En las personas que se están enamorando, el tiempo se vive con gran rapidez, todo fluye, circula, transita a una gran velocidad…

Con esto quiero decir que los relojes miden el tiempo físico y los sentimientos valoran el tiempo emocional.

Enamorarse es el deseo de hacer eterno lo pasajero; aquí hay una inversión extraordinaria del tiempo subjetivo. Cuando estamos en una conferencia interesante o disfrutando de una película apasionante nos da pena que se termine, nos sabe a poco, quisiéramos más.

Foto: Unsplash Opinión

Quiero finalmente terminar este artículo haciendo unos comentarios sobre el tiempo histórico, que también podemos llamarle 'tiempo realidad' y que se refiera a los tres éxtasis del tiempo: pasado, presente y futuro.

  • El pasado consiste en un archivo de vivencias que traduce el recorrido biográfico de cada uno, lo que cada uno ha ido haciendo con su vida de acuerdo con lo que proyecta. El pasado es sabiduría, conocimiento, pero también dolor, malestar por las cosas que no han salido como uno esperaba. Titula Pablo Neruda en sus memorias de este modo, 'Confieso que he vivido', y hace una travesía de lo que ha sido su existencia en la poesía y en otros muchos territorios de ella.
  • El presente tiene una fugacidad extraordinaria. Se parece a las estatuas de Dédalo, que está siempre en actitud de huida. Es el cauce por el que se desarrolla nuestra vida.
  • Y luego tenemos el futuro, la dimensión más rica de nuestra existencia. Lo he dicho muchas veces en mis libros, la felicidad consiste en ilusión.

Lo que significa que la felicidad está en el porvenir en las cosas posibles que esperamos que nos ocurran, y dirigen y pasean nuestra mirada hacia los próximos tiempos inmediato, mediato y lejano.

Las personas neuróticas, que son aquellas que tienen una conducta tóxica, conflictiva y difícil, suelen estar atrapadas en el pasado pues han tenido traumas o vivencias de gran dureza que no han sabido o no han podido superar. Esto se da también en los enfermos depresivos en donde el pasado se presenta insolente, repleto de cargas negativas y amarga la existencia.

Una persona madura, psicológicamente hablando, es aquella que ha sido capaz de ir cerrando heridas del pasado y reconciliándose con él. Es una tarea de orfebrería psicológica.

La huella de la enfermedad

En las depresiones bipolares, cuando el sujeto está en fase eufórica: expansivo, abierto, hipercomunicativo, con verborrea, con cierta euforia anímica..., parece que el presente se alarga, se hace elástico, ya que todo es vitalidad, desinhibido y tono vital elevado.

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Foto: Unsplash/@noahsilliman.

En las personas con ansiedad se vive el presente empapado de un futuro incierto, temeroso con anticipaciones negativas y todo poblado de malos presagios. Los psiquiatras sabemos que las personas con ansiedad están inquietas, con desasosiego y a menudo pensando en lo peor… El futuro se presenta insolente en el presente con malos augurios.

Termino esta reflexión sobre el tiempo histórico o la temporalidad haciendo esta observación: una persona madura con un buen equilibrio psicológico es aquella que vive instalada en el presente, intentando sacarle el máximo partido, con serenidad y buen ánimo; ha ido siendo capaz de cerrar y cicatrizar las heridas del pasado, con todo lo que eso significa y trae consigo, y al mismo tiempo vive abierta hacia el futuro.

La vida es la gran maestra, enseña más que muchos libros.

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