Hace unos meses, concedieron el Premio Nobel de Fisiología y Medicina a J. C. Hall, M. Rosbash y M. W. Young por sus avances en cronobiología. Sus investigaciones sobre los mecanismos moleculares que controlan el ritmo circadiano establecieron principios mecánicos clave sobre el reloj biológico. Estos descubrimientos tienen grandes implicaciones para nuestra salud y bienestar, ya que explican cómo las plantas, los animales y los humanos adaptamos nuestros ritmos biológicos para que se sincronicen con las rotaciones de la Tierra. El correcto ajuste de este reloj permite mantener un buen estado de salud, pero su desajuste puede influir significativamente en la aparición de graves patologías, como el síndrome metabólico, problemas de sueño, influencia sobre el envejecimiento o algunos tipos de cáncer.

¿Y está relacionada la cronobiología con la alimentación? Mucho. Una de las patologías sobre las que se ha demostrado que tiene una especial influencia es la obesidad. Gracias a ella, se pueden establecer no solamente 'cuáles' son algunos factores implicados en la obesidad, sino también 'cuándo' se producen estos factores. En un estudio publicado en la revista 'International Journal of Obesity', titulado "Timing of food intake predicts weight loss effectiveness", se demuestra que lo más determinante para adelgazar no es simplemente lo que se come, sino cuándo se come. Las personas que comen después de las 15:00 muestran una pérdida de peso significativamente menor que quienes comen más temprano.

No hay ninguna prueba de que el CLA sirva como molécula adelgazante, producto dietético o como suplemento deportivo

Sin embargo, no es oro todo lo que reluce alrededor de la cronobiología. Aprovechándose de la buena imagen de esta disciplina, algunas casas comerciales han comercializado complementos alimenticios que prometen ayudar a adelgazar gracias a ella. Ayer, en una farmacia (sí, desgraciadamente, estos productos se venden en farmacias), encontré algunos de estos complementos. Analicémoslos.

Foto: iStock.
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La mayoría de estos productos están compuestos por dos tipos de comprimidos, unos se deben ingerir por el día y otros por la noche. Sus dos principales ingredientes son el ácido linoleico conjugado (CLA) y la coenzima Q10, dos moléculas muy de moda que también aparecen en muchos otros complementos destinados a perder peso. La gran pregunta que debemos hacernos es… ¿tienen estas moléculas algo que ver con la cronobiología o con el adelgazamiento?

El término CLA se aplica a una familia de al menos 28 isómeros del ácido linoleico (LA), un ácido graso poliinsaturado de 18 átomos de carbono. Estos isómeros se encuentran en diferentes fuentes alimentarias como la carne y los productos lácteos. La principal diferencia entre el CLA y el LA tradicional es que mientras el primero presenta dos dobles enlaces conjugados (alternados por un único enlace simple), en el LA los dobles enlaces no están conjugados.

En los últimos tiempos son innumerables los productos lácteos y suplementos que, debido a las supuestas propiedades beneficiosas del CLA, lo han incorporado a sus productos estrella. Sin embargo, en la revisión titulada "Conjugated linoleic acid intake in humans: a systematic review focusing on its effect on body composition, glucose, and lipid metabolism", publicada en la prestigiosa revista 'Critical Reviews on Food Science and Nutrition', se deja claro que no hay evidencias suficientes para decir que el CLA tiene el más mínimo efecto sobre la obesidad. ¿Y qué dice la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria al respecto? No tiene dudas. A día de hoy, no hay ninguna prueba de que el CLA sirva ni como molécula adelgazante, ni como producto dietético para mantener la línea ni como suplemento deportivo… Por ello, su uso como principio activo en complementos alimenticios es absurdo.

Foto: iStock.
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Pasemos a analizar el segundo ingrediente de estos complementos alimenticios basados supuestamente en la cronobiología: la famosa coenzima Q10. ¿Sirve para algo? Al igual que su pareja de baile en los 'complementos cronobiológicos' (el ácido linoleico conjugado), la coenzima Q no es un compuesto individual, sino que se trata de toda una familia de moléculas. Todas ellas difieren en el número de isoprenos que poseen su cadena lateral. En humanos, la forma de CoQ más habitual es la CoQ10 y desempeña diversas funciones muy importantes dentro del organismo. Entre ellas, destaca su papel en la betaoxidación de ácidos grasos, su rol como transportador de electores, su alta capacidad antioxidante, su implicación en los sistemas de obtención de energía, etc.

A las empresas que emplean terminología científica: por favor, respeten a la ciencia, a los científicos y, sobre todo, a la sociedad

Pero el hecho de que una molécula que tenemos en nuestro organismo realice múltiples funciones no significa que si la ingerimos a través de complementos alimenticios vaya a incorporarse a nuestro sistema fisiológico y fortalecer esas funciones. En el caso de la CoQ10, aunque muchos sectores la han incluido en la formulación de sus productos por estar implicada en todos los procesos fisiológicos anteriormente citados, las evidencias científicas son claras. A día de hoy, no hay pruebas de que la CoQ10 incluida en complementos sirva para algo, y mucho menos que esté relacionada con la cronobiología. Los informes de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria son contundentes al respecto. Tampoco afecta positivamente al rendimiento físico, ni a reducir los niveles del 'colesterol malo' ni a mejorar la función muscular. El máximo organismo oficial europeo en materia de alimentación también ha informado negativamente acerca de la capacidad de la CoQ10 para regular la presión arterial o para proteger la oxidación del ADN, lípidos o proteínas.

Foto: iStock.
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Estimados lectores, la cronobiología es una de las disciplinas científicas más prometedoras. Su campo de actuación es muy amplio y los resultados que brillantísimos investigadores están obteniendo son espectaculares. Sin embargo, la ciencia avanza poco a poco, por lo que no existe ningún producto milagro que permita adelgazar gracias a la cronobiología. Por ello, antes de acabar, me gustaría mandar un mensaje a las empresas que, aprovechándose de la buena percepción social de la ciencia, emplean terminología científica en su publicidad para confundir al consumidor y sacar suculentos dividendos comercializando productos sin ningún rigor científico: “Por favor, respeten a la ciencia, a los científicos y, sobre todo, a la sociedad”.