Morder bien para vivir mejor: un exquisito equilibrio dental
  1. En boca de todos
Débora R. Vilaboa

En boca de todos

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Morder bien para vivir mejor: un exquisito equilibrio dental

Un diente ausente o fuera de su sitio puede alterar el fino sistema masticatorio, y provocar una cascada de manifestaciones que sobrepasan los límites de la cavidad oral y llegar, incluso, al sistema respiratorio

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Más de una vez, me han preguntado en la consulta sobre la mejor forma de morder.

Si estamos atentos a cómo masticamos, llegaremos a la conclusión de que solo, o al menos mayoritariamente, lo hacemos por un lado de la boca, el derecho o el izquierdo. Esto no es que el lado opuesto no ejerza su función, sino que se debe a la forma en la que está diseñado nuestro sistema masticatorio y a cómo se relacionan los dientes del maxilar superior e inferior. Empecemos por esto último.

Nuestros dientes inferiores, al cerrar, idealmente encajarán en el marco que forman los superiores, contactando suavemente por dentro de los superiores, que solapan levemente a los dientes inferiores. Esta oclusión o relación interdentaria es la ideal y se acompaña de una alineación que no es recta, sino curva, tanto en el plano horizontal (los dientes forman un arco o arcada) como en el vertical (los dientes anteriores son mas largos que los posteriores).

La boca funciona como la planta del pie al caminar: cuando apoyamos en la parte posterior o talón descansa la punta, y a la inversa

Luego podemos decir que la boca funciona como la planta del pie cuando caminamos: cuando apoyamos en la parte posterior o talón descansa la punta del pie y a la inversa cuando apoyamos la punta se levanta el talón. Esto que en el esqueleto del pie lo facilita el arco plantar (y está disminuido o ausente en los pies planos), en la boca reside en la curva del plano oclusal, llamada curva de Spee, que hace que podamos protruir o adelantar los dientes inferiores para cortar o rasgar, mientras que los dientes posteriores, que son para masticar o triturar, quedan separados y sin contacto.

Igual que una bailarina lo hace con delicadeza cuando anda de puntillas, toda la fuerza masticatoria reside en la zona posterior con molares, mejor preparados para ello que los elegantes y finos dientes anteriores, cuyo borde incisal cortante carece de las cúspides características de los dientes posteriores.

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Cuando masticamos, la forma curva de nuestras arcadas hace que lo hagamos por uno de los dos lados (lado de trabajo) mientras que el contralateral tiene la importante función de no permitir que el alimento se escape de la zona de masticación, y aunque aparentemente no trabaje (lado de no trabajo) lo hace facilitando y optimizando la formación del bolo alimentario.

No hay un lado de trabajo y otro de no trabajo específico para el ser humano, sino que en algunos casos el deterioro o lesión de algún diente, o incluso su ausencia, puede hacer que desplacemos el lado de trabajo a una hemi-arcada para evitar sensibilidades o molestias por ejemplo.

¿Qué pasa si muerdo mal?

Morder mal, tener una maloclusión o una masticación comprometida por el deterioro de nuestros dientes, está relacionado con muchas patologías tanto del sistema digestivo que tendrá que suplir una masticación insuficiente o inadecuada (reflujo gastroesofágico e incluso obesidad por masticar ineficientemente) como del sistema respiratorio. La deglución inadecuada predispone a la aspiración de alimentos por el árbol respiratorio con más infecciones respiratorias, al igual que las maloclusiones están asociadas a una respiración oral o incluso a trastornos del sueño como el ronquido o la apnea del sueño.

¿Se puede mejorar la forma de morder?

Sí, masticar lentamente, con los cinco sentidos, dando tiempo a que se forme el bolo correctamente y alimentarse bien son dos requisitos de la salud oral junto con hábitos de higiene y estilos de vida saludables.

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Nuestra rutina de higiene oral, como nuestra dieta, debe consistir en dentífrico y colutorio sin abrasivos fuertes que no arañen nuestro esmalte, sin alcohol ni quimioterápicos agresivos para nuestra mucosa. Un pH neutro y flúor idealmente, con minerales como calcio y fosfatos, son compatibles con un blanqueamiento suave con el diente y los tejidos blandos y una remineralización del esmalte.

Si creemos que algo no funciona correctamente, debemos consultar a nuestro dentista para que pueda hacer una evaluación y, si es necesario, realizar un tratamiento de ortodoncia o de restauración.

¿Qué podemos comer en Navidad?

En estas fiestas nos excederemos en grasas y carbohidratos y estaremos expuestos a múltiples tentaciones. Con sentido común y aplicando una dieta variada y rica también en fibra, frutas, grasas provenientes sobre todo de aceite de oliva y antioxidantes naturales, nuestra salud no se resentirá, ya que estaremos saciados y bien alimentados y nuestros dientes y encías obtendrán de la dieta lo que necesitan: calcio, fosfato, vitaminas, carbohidratos de absorción lenta y proteínas.

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Pero sobre todo no rompamos crustáceos o cáscaras de moluscos o incluso frutos secos con los dientes. Tampoco debemos morder dulces de textura dura, sino que los partiremos fuera de la boca y los saborearemos lentamente cuando ya no sean peligrosos.

No olvidarnos de la fruta, cítricos de temporada o algo más exótico como el melón o el kiwi o el mango puede ser una alternativa o al menos combinarlos con postres preparados.

Y no olvidemos que somos lo que comemos y que la mayor parte de las caries y fracturas dentales pueden evitarse con una buena higiene oral y buenos hábitos dietéticos.

¡Feliz Navidad!

Salud
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