Al hilo de tu entrenamiento en 'mindfulness' medioambiental, y antes de profundizar mas en él, voy a plantearte hacer un ejercicio de introspección personal. Párate un momento, hazte unas preguntas y respóndete con sinceridad.

Plantéate: ¿realmente el nivel de felicidad -con tu vida en primer lugar y con tu alimentación después- que te has propuesto como objetivo es el que realmente necesitas? ¿O has caído presa de los estándares que nos propone la sociedad vía publicidad, medios de comunicación y redes sociales, tanto respecto a nivel de vida como a tamaño de cintura?

"Perder peso no es una meta y, aunque es un resultado muy posible, no es una garantía"

Vivimos intentando cumplir unas expectativas de 'vidas perfectas', tan altas que muchas veces nos acaban ahogando. Probablemente tienes ahora mismo un estado magnífico de bienestar y alegría y, aun así, ¿puedes estar sintiéndote miserable por no estar cumpliendo con esos objetivos inalcanzables respecto a la comida?

Piensa en hoy como un buen momento para empezar a romper ese círculo vicioso y párate a pensar si realmente necesitas alcanzar todo aquello que la sociedad de consumo muchas veces te impone y que no necesitas, como puede ser una silueta de veinteañer@. Piensa en la posibilidad de autogenerarte, gestionando adecuadamente tu mente y emociones, tu propio marco de felicidad.

Con un ejemplo, seguro que me entiendes mejor. En su relación con la alimentación, no es lo mismo el marco de felicidad de un estudiante veinteañero de Periodismo, practicante de 'fast food' (Pepe), que el de una persona de 50 años (Mariano), con muchas cervezas encima y una cintura acorde con sus horas de bar. Ni Mariano ni Pepe están en armonía con su peso. Pero ambos quieren tener un estómago con chocolatina. A priori parece que sea más fácil que Pepe, por edad, alcance el objetivo. Con ejercicio y alimentación sana es muy probable que lo consiga. Pero Mariano debería crearse un marco de felicidad respecto a la comida más realista, ya que conseguir un cuerpo de veinteañero solo le puede generar frustración. Pepe lo que debería hacer para armonizar su marco de felicidad respecto a la alimentación es preguntarse si va a ser o no capaz de renunciar a la comida basura. Y actuar en consecuencia.

Foto: iStock.
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Como intuyes, los humanos sí que somos capaces de generar nuestros propios marcos de felicidad. Marcos en los que, al adecuar expectativas y realidad, es mucho más fácil liberar dosis de dopamina, neurotransmisor que incide directamente en el aumento del ratio felicidad. Si consigues aprender a mutar tu marco de felicidad con flexibilidad, en función de factores exógenos y en tiempo real, es probable que toda tu vida cambie radicalmente y tu actitud hacia la comida también. Este cambio de marco ya lo practicamos de forma inconsciente o automática en función de si es fin de semana o vacaciones o si no tenemos obligaciones o tenemos que cumplir con un trabajo o estudios entre semana. Entonces, ¿por qué no hacerlo en todo el resto del contexto de nuestra existencia?

Si nuestro marco de felicidad para el fin de semana es el de descanso total y absoluta desconexión del trabajo, muchas dosis de deporte, familia u ocio, o simplemente fiesta continua, es muy fácil que expectativas y realidad se alineen, ya que es cuestión solo de la cantidad de tiempo-esfuerzo dedicado. Es, en el resto de la semana, mes, estación o año, donde tienes que poner el acento para que la armonía entre ambos parámetros (expectativas-realidad) sea efectiva.

"Adecuando expectativas y realidad es mucho más fácil liberar dosis de dopamina"

Para reestructurar tu marco de felicidad respecto a la alimentación, lo primero que tienes que hacer es definirlo como uno que consideres adecuado y alcanzable para tu realidad. Es simple, uno que no te genere ningún tipo de frustración. Haz un test sincero sobre tu 'situación' en los planos alimentación, personal, profesional y familiar. Áreas de tu vida que afectan todas ellas a lo que comes. Un test sincero significa preguntarte a ti mismo: ¿cuál es tu marco de felicidad y cuál tu realidad en cada uno de esos ámbitos? Con un papel y un lápiz delante.

Califícate entre 1 y 10 en cada área. Si suspendes en un área, es bueno que redefinas tu marco de felicidad. Te sorprenderá la foto que vas a obtener de ti mismo y esas calificaciones te indicarán por dónde empezar tu camino hacia la armonización con tu alimentación. Y para finalizar describe, después del test, lo que esperas de la vida para ti en ese momento, en los terrenos personal, familiar y profesional. Piensa que todos esos factores afectan directamente a tu actitud con la alimentación. Y si puedes pintarlo además de escribirlo, mejor.

Foto: iStock.
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Para facilitarte la comprensión de tu marco de felicidad, piensa en los kimwani y su sencillo modo de vida. Y para facilitarte el camino del cambio, acuérdate de que tienes una herramienta tan potente como el 'mindful eating' a tu disposición.

La terapia nutricional basada en 'mindful eating', no es una terapia nutricional convencional. No es una dieta y no se trata de contar o controlar las calorías. El 'mindful eating' o 'comer consciente' aborda la conducta alimentaria del individuo, en lugar de la comida en sí. Es por ello que es muy útil para aquellos que luchan con la comida, con una alimentación desequilibrada o experimentan pérdida o aumento de peso.

Pero ¿cuál es el objetivo del 'mindful eating'? No persigue un objetivo específico, aunque sus beneficiosos resultados son múltiples. Pero pueden ser muy diferentes de una persona a otra, debido a que la experiencia del 'comer consciente' es única y diferente para cada individuo. Perder peso no es una meta y, aunque es un resultado muy posible, no es una garantía.

"Ayuda a crear conciencia de nuestras verdaderas necesidades y nos ayuda a cuidar mejor de nosotros mismos y del planeta"

El objetivo del 'comer consciente' es ayudar a las personas a volver a experimentar la alegría, el placer y la satisfacción de la comida, para encontrar de nuevo una relación equilibrada y armónica con los alimentos y el acto de comer. El 'mindful eating' es simple y llanamente formación sobre sensibilización. No es ni más ni menos que un reto mental, como los que nos planteamos con el deporte. Eso significa que se necesita un poco de disciplina práctica y esfuerzo en el inicio. Pero la buena noticia es que los primeros resultados gratificantes son fáciles de alcanzar. Y más fáciles si desde el inicio te planteas objetivos simples y sencillos. Obtendrás una mayor liberación de dopamina.

Tal vez, ya has probado muchas dietas diferentes, pero probablemente no hayas trabajado realmente tu actitud mental hacia la comida, al menos, no durante un largo periodo de tiempo. O es posible que te estés preguntando: "¿por qué nunca me siento satisfecho", "por qué no puedo relacionarme con la comida como todo el mundo?","¿por qué me vienen estos antojos de determinados alimentos y por qué no soy capaz de gestionarlos?". Como sabes, la lucha con la alimentación es muy común y puede conducir a una falta de confianza en ti mismo y un profundo sentimiento de infelicidad.

¿Cuáles son los pasos para diseñar tu marco de felicidad respecto a la comida?

El primer paso consiste en ser plenamente consciente durante el acto de comer. Se trata de una facultad que todo el mundo posee por naturaleza, pero puede ser entrenada para ayudarte a cuidar mejor de ti mismo. Ser consciente significa percatarte de lo que estás experimentando: pensamientos, sensaciones corporales y emociones que se producen en ese mismo momento. Ser consciente, mediante la atención plena aplicada a la alimentación, ayuda a tomar conciencia de los verdaderos orígenes de nuestra conducta alimentaria.

Foto: iStock.
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Una vez que hayas tomado conciencia, el segundo paso debería ser fijarte objetivos a tu medida, para lo cual lo más apropiado es que comiences por hacerte preguntas sencillas como ¿cuándo estoy comiendo?, ¿por qué estoy comiendo?, ¿estoy hambriento?, ¿qué es lo que realmente necesita mi cuerpo?, ¿cómo es la comida?, ¿a qué huele?, ¿a qué sabe?, ¿cómo me siento?, ¿plenitud?, ¿satisfacción?, ¿saciedad?, ¿cómo me siento cuando como? o ¿qué pensamientos, sentimientos o emociones surgen cuando como?".

"El primer paso es ser plenamente consciente durante el acto de comer, una facultad que poseemos por naturaleza"

El tercer paso, una vez fijados objetivos a tu medida, consiste en la simplificación de tu actitud hacia la alimentación. Implica ir implementando a diario las técnicas que has ido aprendiendo en capítulos anteriores, como el 'slow eating', 'slow cooking', tatuaje y almacenamiento en el cerebro de tus experiencias positivas, potenciación de tu sentido del gusto, o que implica tu econcienciación respecto al planeta.

Como has visto, el 'mindful eating' o 'comer consciente' aborda la conducta alimentaria en lugar del contenido nutricional de los alimentos. No es un concepto o una teoría, está basado en la práctica. Tienes que experimentar de qué se trata, para comprenderlo. Mucha gente sabe cómo comer más sano y qué es lo que debería comer. Pero poner en práctica ese conocimiento es la parte difícil. El 'comer consciente' motiva el cambio mediante la activación del autocuidado. Ayuda a crear conciencia de nuestras verdaderas necesidades y nos ayuda a cuidar mejor de nosotros mismos y del planeta.