El cambio climático también deja huellas en la piel
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Dr. Ricardo Ruiz Rodríguez

Nada más profundo que tu piel

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El cambio climático también deja huellas en la piel

Que el planeta se calienta es un hecho, y favorece las infecciones tropicales, las pieles sensibles y secas y el cáncer cutáneo. ¿Qué podemos hacer los dermatólogos?

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"El mundo no será destruido por los que hacen el mal, sino por los que los miran sin hacer nada". Esta frase de Albert Einstein se puede aplicar al cambio climático. Y los médicos debemos considerar sus efectos como un problema urgente de salud.

La realidad es que todos queremos un mundo más sostenible, pero pocos están dispuestos a cambiar sus hábitos de vida para conseguirlo. Por eso, en el artículo de hoy os voy a contar lo que el calentamiento global podría estar provocando en nuestra piel y qué podemos hacer los dermatólogos para luchar contra esta tendencia.

Se dan más infecciones

El incremento de las temperaturas está favoreciendo aquellas infecciones producidas por ciertos microorganismos que viven en nuestra piel, como las foliculitis y piodermitis. Y haciendo probable que algunas de las llamadas 'enfermedades tropicales', que se transmiten por insectos u hongos, tengan una presencia más global: que aumente su incidencia fuera de la zona de influencia habitual.

Foto: Foto: iStock. Opinión

Por ejemplo, el cambio al alza en los termómetros podría estar animando al mosquito que trasmite la malaria (Anopheles), cuya reproducción ocurre en ambientes entre 20 y 27 °C, a expandirse a lugares donde antes no existía. Y que, en países como Suecia, se esté detectando una mayor frecuencia de casos de enfermedad de Lyme, derivada de la picadura de garrapata, de climas más cálidos.

Tenemos la piel más seca y sensible

El descenso de la humedad relativa, uno de los agentes que más influyen en el bienestar de la piel y que idealmente debe ser de alrededor del 50%, hace que nuestra piel se muestre más seca y reactiva, y que empeoren enfermedades como la dermatitis, especialmente la dermatitis atópica.

Reacciones indeseadas a las cremas, perfumes y champús

Los factores ambientales como la polución, el viento, el sol, los cambios bruscos de temperatura y el uso de calefacción o aire acondicionado pueden hacer que nuestra piel se muestre más intolerante a los cosméticos.

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Las alergias duran más

El aumento de los termómetros hace que la alta concentración de pólenes en el ambiente dure más tiempo, con las consecuencias alérgicas que supone en determinadas personas.

El envejecimiento se acelera y aumenta el cáncer de piel

La disminución de la capa de ozono unida a los grados de más –que animan a disfrutar del exterior y con menos ropa– son dos de las causas que explican por qué la incidencia de cáncer de piel sigue creciendo en el mundo. Además, esta mayor exposición a la radiación ultravioleta provoca un envejecimiento precoz de nuestra piel.

Foto: Dr. Ruiz y Dr. Pizarro. Opinión

¿Qué podemos hacer los dermatólogos, además de curar?

Estas son las aportaciones que desde la dermatología podemos hacer.

1.- Formarnos para diagnosticar y tratar mejor todas estas nuevas patologías que vamos a ver en nuestras consultas como consecuencia del cambio climático. Por ejemplo, el hecho de que vayamos a ver enfermedades tropicales que, hace años, se limitaban a determinadas áreas del planeta nos obliga a ampliar nuestra formación en el diagnóstico y manejo de estos cuadros infecciosos.

2.- Proponer productos que sean buenos para el cuidado de la piel y tengan en cuenta la salud del planeta. Considerar que los productos cosméticos que recomendamos sean sostenibles tanto en su elaboración como en el empaquetado (envases ecológicos) y no dañen los océanos ni lleven microplásticos.

En determinados países, como Australia, están de moda los fotoprotectores 'reef safe', es decir, que no dañan los arrecifes de coral ni contaminan el mar. Lo hacen prescindiendo de filtros químicos: las cremas de protección solar físicas, es decir, que solo tienen efecto pantalla y no reaccionan con la piel son más amables con los océanos.

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Por otra parte, muchos cosméticos todavía contienen microplásticos, especialmente las cremas exfoliantes, los jabones de manos y la pasta de dientes. Parece que una legislación los va a prohibir definitivamente y ojalá sea así, ya que contaminan los mares y llegan a nuestro organismo a través de la ingestión de productos del mar.

3. Reducir el rastro de gases de efecto invernadero que dejan nuestras actividades humanas: lo que se conoce como huella de carbono. Tanto a nivel personal como profesional. Valorar la forma como nos desplazamos, limitar lo que consumimos, controlar los residuos que generamos, comprar alimentos locales, disminuir el plástico y el papel en nuestras casas y nuestras clínicas, promover la implantación de eventos y congresos virtuales, potenciar la teledermatología para evitar desplazamientos innecesarios… Son acciones sencillas que hacen que nuestra huella de carbono disminuya.

Debemos confiar en que la innovación tecnológica consiga en los próximos años desarrollar fuentes de energía limpias y eficaces. Pero hasta que lleguen estos avances, ha llegado el momento de actuar y cambiar determinados hábitos de nuestra vida personal, laboral, académica y social para poder ofrecer un mundo mejor a nuestros pacientes y a nuestros hijos.

Haz que la calidad de tu piel sea una prioridad. Somos nuestra piel. Por eso es muy importante que estés al día de toda la información actualizada. Aquí la encuentras, en Hospital Ruber Internacional o en mi Instagram.

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