En este nuevo paso de tu adiestramiento en 'mindfulness' medioambiental, vamos a profundizar en las bondades de compartir y su relación con la gestión de las emociones en el acto de comer. ¿Sabías que si ves a una persona sufrir, las neuronas espejo de tu cerebro interpretan esa señal como si fuera propia? Sucede lo mismo si vemos que alguien ríe o bosteza. La comprensión y la compasión desencadenan, por mecanismos de imitación, que el observador viva emociones parecidas a las del sujeto observado. Se trata de un tipo de inteligencia interpersonal que conecta a todos los seres humanos y forma una especie de universo enlazado empáticamente.

Esta es la causalidad neurobiológica de la bondad hacia los demás, intrínseca a la acción de compartir. Aplicado al 'mindfulness', se trata de extender nuestro 'yo' sufriente para fomentar la empatía y la bondad con uno mismo y con el resto. La bondad es la mejor medicina contra el egocentrismo, los celos o el odio, y abre nuestra mente y nuestro corazón hacia el mundo.

Más allá de los tuyos

Los kimwani, los referentes de este entrenamiento, son un pueblo con múltiples recursos naturales, pero con muy pocas posesiones y necesidades materiales. Esa escasez ha sido la que les ha impelido a compartir lo poco que tienen con el de al lado. Sobre todo, su bien más preciado: la comida. También es muy importante para ellos compartir su tiempo con sus familiares y amigos, tumbados en las esteras de sus jardines, con horas y horas de tertulia.

Piensa en regalar la razón. ¿Conoces el dicho? “La razón no se tiene, se comparte"

En Occidente, fuera de nuestro círculo familiar y de nuestros amigos, compartimos generalmente poco o nada. Empezar a invertir más tiempo en ello es un buen entrenamiento para el 'mindfulness' medioambiental. Puedes compartir saludos con extraños en el ascensor, en tu espacio de trabajo y, por qué no, en la calle. Una vez superada esa fase, puedes empezar a compartir información personal con las personas que te cruces en espacios comunes, mejor que hablar del tiempo, o puedes, incluso, intentar sonsacarle una sonrisa a un desconocido con el que te cruzas. Una sonrisa es algo relativamente fácil de compartir y además es contagiosa. Es muy probable que esa sonrisa te sea devuelta por aquella persona de la que no esperarías ese gesto de proximidad.

Más difícil que saludar o sonreír a extraños es compartir tu tiempo de calidad con los tuyos. Si eres padre, no distraigas a tus hijos con rayos catódicos, hazlo con tu compañía. Si eres hijo, piensa cómo dedicarle más tiempo de calidad a tus padres. Puedes practicarlo con tu pareja o con tus compañeros de trabajo, como si de tus mejores amigos se tratara. Y si ya lo haces con personas que no pertenecen a tu entorno más cercano, te sentirás mucho mejor. Piensa que, por ejemplo, muchas ONG necesitan que se les dedique tiempo, además de dinero.

Foto: iStock.
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Y subiendo un peldaño más en el camino de la colaboración, piensa en compartir la razón. Piensa en regalar la razón a la próxima persona con la que estés en desacuerdo. ¿Conoces el dicho? “La razón no se tiene, se comparte”. Piensa en la cantidad de ocasiones en las que ha estallado tu ira o tu frustración y, por tanto, has liberado cantidades ingentes de cortisol porque te sabías dueño. ¿Y si resulta que no lo eras?

Y, por último, el nivel superior. El que más nos cuesta. La compartición de bienes materiales. Si ya has decidido a estas alturas de tu entrenamiento en 'mindfulness' medioambiental que es más importante vivir para el ser que para el tener, te será más fácil empezar por desprenderte de cosas, obsequiando a los tuyos o a terceros. Así comenzarás a simplificar tu vida en un primer momento para, en segunda instancia, compartir bienes más relevantes con los tuyos... o, mejor incluso, con terceros.

La comida y las emociones

¿Pero qué tiene que ver el hecho de compartir con la alimentación consciente? Si sigues este camino, será mucho más fácil que puedas practicar 'mindfulness' de la autocompasión en el marco de tu relación emocional con la comida. Tener compasión por uno mismo no es muy distinto, al final, al hecho de tener compasión por los demás. En primer lugar, al practicar 'mindfulness' de la autocompasión serás consciente de que hay sufrimiento con la alimentación, reconociéndolo y aceptándolo.

La compasión 'tradicional' provoca que los individuos se envuelvan en su propio drama y no gestionen bien sus emociones

Una vez detectado este dolor, tienes que ser amable contigo mismo, comprendiendo el sufrimiento que implica, por ejemplo, la ansiedad por comer un determinado alimento a deshora en vez de criticarte con dureza. Tienes que ser consciente de que ese sufrimiento es común al resto de la humanidad y que los seres humanos utilizamos la comida para enfrentarnos a nuestras emociones o a situaciones difíciles.

Cuando no se practica 'mindfulness' de la autocompasión, es muy fácil caer en lamentos, victimismo, resignación o que nos dejemos llevar por las emociones en nuestra relación con la comida. Puedes identificar qué es lo que lo provoca para, poco a poco, ir erradicando las causas y dejar de sufrir en tu relación con la alimentación si es el caso. ¿Recuerdas lo que comentábamos en el paso VIII sobre el hambre de amor?

Foto: iStock.
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Pero no hay que confundir el 'mindfulness' de la autocompasión que aquí te sugerimos como un proceso de sanación y la 'tradicional' autocompasión con la alimentación, en la que el individuo se sumerge en sus propios problemas y olvida que otros también tienen dificultades parecidas, sin percatarse de su interconexión con otros humanos. Además, estos individuos se envuelven en su propio drama y no gestionan bien sus emociones, generando un estado de ansiedad permanente respecto a la comida. Por otro lado, ten en cuenta que la autocompasión 'tradicional' es un acto involuntario de la mente, mientras que el 'mindfulness' de la autocompasión es plenamente consciente.

Con el 'mindfulness' de la autocompasión se consigue poner las cosas en perspectiva para reconocer que todos lo seres humanos sufrimos en relación con la comida. En definitiva, el análisis objetivo de la situación vía 'mindfulness' es lo que te acabará sanando. ¡Feliz día kimwani!