¿Te acuerdas de lo que comentábamos en el paso IV sobre 'tus papilas gustativas y tu' y sobre como aprender a disfrutar de tu sentido del gusto?. En este nuevo paso, vamos a profundizar en el tema desde la perspectiva del mindfulness, para ayudarte a conseguir los objetivos de tu entrenamiento de mindfulness medioambiental y de mindful eating.

Piensa que los sentidos son el mecanismo fisiológico de la percepción y sirven para percibir todo lo que está a nuestro alrededor, así como conectar con determinados estados internos del organismo.

"Puedes aprender a aumentar tu concentración en tu vida cotidiana y aplicarlo al mindful eating, con el mindfulness de los sentidos"

La percepción es la manera en la que el cerebro interpreta los estímulos sensoriales que recibes a través de los sentidos para formar una impresión consciente de la realidad física de tu entorno. También consiste en el conjunto de procesos mentales mediante los cuales una persona selecciona, organiza e interpreta la información proveniente de estímulos, pensamientos y sentimientos a partir de su experiencia previa, de manera lógica o significativa.

El placer puede ser definido como una percepción, sensación o sentimiento positivo, agradable o eufórico, que en su forma natural se manifiesta cuando un individuo consciente satisface plenamente alguna necesidad: bebida en el caso de la sed, comida en el caso del hambre, descanso (sueño) para la fatiga, sexo para la libido, diversión (entretenimiento) para el aburrimiento, y conocimientos o cultura para la ignorancia, la curiosidad y la necesidad de desarrollar nuevas capacidades. La naturaleza suele asociar la sensación de placer con algún beneficio para la especie y la filosofía lo clasifica entre los diferentes tipos de felicidad.

Los kimwani, de forma natural, utilizan sus sentidos para autogenerarse placer, estimulando su percepción con un paseo de la vista sobre el mar, el contacto físico con otra persona, el silencio, el sabor de sus cangrejos o el olor del coco al abrirlo. A nosotros, los muzungus, nos cuesta mucho más.

Está más que demostrado que el homo sapiens del siglo XXI es el más distraído de todos los que han pisado la faz de la Tierra. Y razones no le faltan, ya que basta con que uno se ponga a leer las noticias mientras desayuna para verse inmediatamente interrumpido por un wasap, una llamada, un grito, el timbre del telefonillo o el ladrido del perro del vecino. Al parecer, teniendo en cuenta las estadísticas, a duras penas llegamos a alcanzar los 11 minutos de concentración absoluta en un determinado asunto. Y a partir de ahí, 20 minutos de despiste y vuelta a empezar.

Foto: iStock.
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Pero, con todo lo que ya sabes, puedes aprender a aumentar tu concentración en tu vida cotidiana y aplicarlo al mindful eating, mediante la práctica del mindfulness de los sentidos. Observa tus sentidos como ventanas de conexión con el presente. Y aprende cómo entrenar tu atención y las redes de memoria positiva. Ten en cuenta que puedes estimular tus sentidos vía mindfulness, ya sea en tus momentos de meditación (o práctica formal del mindfulness), a lo largo de tu día a día (mindfulness informal) o durante tus comidas (mindful eating).

La práctica informal del mindfulness vía los sentidos nos ayuda a mantener la atención plena en el momento presente, mediante la potenciación de los sentidos durante la práctica de las actividades cotidianas como comer, una ducha, caminar, observar la salida o puesta del sol, disfrutando de las pequeñas y sencillas cosas de la vida.

Ten en cuenta que tus neuroquímicos positivos no se liberan de forma automática cuando, por ejemplo, observas una puesta de sol. Cosa que sí que ocurre, por ejemplo, con las endorfinas, cuando haces deporte o el amor, comes guindillas o te ríes. Es necesario que seas consciente de la sensación de placer que esa puesta de sol en concreto te genera para poder liberar neuroquímicos positivos.

"Si reúnes los rayos dispersos en tu mente y los enfocas hacia un punto, tendrás una maravillosa concentración"

Para conseguir que los sentidos sean estimulantes de la liberación de neuroquímicos positivos, sería bueno recordar lo que te comentaba en el paso IV sobre el poder de la concentración de estos, centrando en uno para después dar paso a una sensación, para de ahí pasar a 'modo mindful'. ¿Recuerdas los consejos del Dr. Richard Hanson, autor del libro 'Buddah's Brain'?

  1. Sé consciente de que un evento positivo te está ocurriendo o te va a ocurrir durante 20 o 30 segundos.
  2. Para recordar ese evento, conviértelo en intenso y siéntelo en tu cerebro durante 10, 20 o 30 segundos.
  3. Detecta que esa experiencia positiva penetra y pasa a formar parte de tu cerebro durante 30 segundos al menos.

La concentración, en la práctica del mindfulness de los sentidos, consiste en centrarte en una única sensación. Durante esta fase se desvanece la agitación de la mente. Una sola idea la ocupa. Los sentidos se apaciguan y dejan de funcionar. En nuestro caso solo funcionará el sentido potenciado, objeto de la concentración. Y cuando ya sepas relacionarte con tu percepción sensorial como un observador desapegado, incluso ese sentido, objeto de la concentración, dejará de funcionar, al pasar tú al estado de conciencia plena y entres en conexión con tu propia conciencia corporal.

Dice Swami Sivananda, maestro espiritual, yogui y gurú hinduista, fundador de la Divine Life Society y gran difusor del yoga, que si concentras los rayos del sol por medio de una lente puedes quemar un pedazo de papel. Los mismos rayos dispersos no pueden hacerlo. Si deseas hablar a una persona que se encuentra a una cierta distancia de ti, te sirves de tus manos como altavoz para hablarle. De igual modo, si reúnes los rayos dispersos en tu mente y los enfocas hacia un punto, tendrás una maravillosa concentración.

Feliz día kimwani