¿Recuerdas lo que comentábamos sobre la gratitud como esencia del mindfulness medioambiental en el paso II, titulado 'Cómo se relacionan: tu alimentación, los gases de efecto invernadero y tu econciencia'? En este artículo vamos a profundizar sobre la técnicas inherentes al mindfulness de la gratitud para facilitarte su puesta en práctica.

Una buena noticia: el aumento de la gratitud, no solo sobre las bondades de la naturaleza, sino sobre todo lo que nos pasa y rodea, es el resultado común de la práctica del mindfulness. A medida que comienzas a prestar más atención a tus pensamientos y emociones, te das cuenta sobre cuándo y cuánto nos bloquean para poder apreciar las cosas buenas de la vida.

"No podemos estar agradecidos por las cosas que no notamos y, por tanto, atención y gratitud van de la mano"

Por ejemplo, antes de practicar mindfulness, probablemente siempre te enfadabas cuando estabas atrapado en el tráfico. Pero, una vez iniciado en esta técnica, comprobarás cómo llevas tu atención plena al aquí y al ahora, en lugar de al momento futuro de llegada de tu viaje. Observarás cosas que pasan a tu alrededor, como la canción que suena en la radio o una bella escena más allá de la ventana del coche. No podemos estar agradecidos por las cosas que no notamos y, por tanto, atención y gratitud van de la mano.

Piensa que un corazón agradecido es un corazón contento. Un corazón contento es un corazón sencillo. Y un corazón sencillo conduce a una vida simplificada. ¿Te acuerdas del paso III sobre la simplificación de la vida?

Pero vivimos inmersos en una cultura del consumismo, que predica el descontento. Una cultura de consumo siempre va en contra de la gratitud de los seres humanos, de forma que sí o sí estaremos generalmente descontentos. La sociedad de consumo en la que estamos inmersos nos 'vende' siempre algo que no tenemos. ¿Cómo podemos encontrar la gratitud en un mundo que busca destruirla?

Foto: iStock.
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Piensa que, para sentir gratitud por la madre naturaleza, otra fórmula de racionalizarlo es ser consciente de que el ser humano forma parte de una totalidad denominada universo; sin embargo, por una ilusión óptica de la conciencia nos experimentamos como separados del resto de la humanidad en el espacio y en el tiempo.

Hoy día, la ciencia nos ha permitido entender y asumir que el hombre es parte integrante del cosmos. Las partículas que constituyen sus átomos se formaron en los primeros segundos del universo. Sus átomos se forjaron en las entrañas de soles anteriores al nuestro. Sus moléculas se reunieron en las convulsiones de la gestación de nuestro planeta y sus macromoléculas se asociaron para formar el primer ser celular. El hombre, como el resto de seres vivientes, es descendiente de ese primer ser. Ese primer ser multiplicado y transformado sigue viviendo en el hombre, como en todo el resto de los seres vivos y esa es la esencia del concepto 'unicidad'.

Desde Darwin sabemos que somos la evolución de los vertebrados, mamíferos y primates, no solo en términos anatómicos o fisiológicos, sino genética, cerebral, psicológica e incluso socialmente. Con una diferencia con el resto de vertebrados, mamíferos y primates, el homo sapiens ha ensanchado la esfera de la vida a la cultura, el lenguaje, el pensamiento y la conciencia.

"La historia de la humanidad no es solo el resultado de las conquistas de la razón, sino también consecuencia de su ceguera"

Para comprender la unicidad de todos los seres vivientes, tenemos que concebir y comprender la 'unidualidad' del ser humano: ser natural-cultural, cerebro-espíritu, realidad natural-sobrenatural y, por encima de todo, asumir nuestra relación con la naturaleza, que es la que ha regulado y gestionado todo nuestro proceso de creación en el planeta Tierra y su biosfera. Planeta y biosfera que de alguna forma actúan como placenta protectora frente al resto del universo.

Biosfera a la que estamos vinculados por un cordón umbilical, del que cada vez tomamos más conciencia como colectivo y nos sentimos más obligados a cuidar su biodiversidad, ya que genéticamente estamos pilotados inconscientemente por ella.

La razón y nuestra cultura cartesiana y determinista nos alejan de la naturaleza como gestora de nuestro proceso de evolución, pero nuestra dualidad de ser natural-cultural nos impele a acercarnos a ella. Para entender esta dualidad e incluso nuestra unicidad, la de cada uno de nosotros con el resto del cosmos y de seres vivos, tenemos que dejar de lado la razón, que nos pone barreras y filtros. Imagina por un momento que la razón ha podido volverse loca al dar primacía a lo racional sobre lo real. Piensa que la historia de la humanidad no es solo el resultado de las conquistas de la razón, sino también es consecuencia de su ceguera.

Foto: iStock.
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Y es en este punto donde tienes que evitar la racionalidad para asumir lo que te comentaba un par de párrafos más arriba, que debido a una ilusión óptica de la conciencia nos experimentamos como separados del resto de la humanidad, en el espacio y en el tiempo. Esta ilusión nos hace prisioneros de nuestros deseos y, peor aún, nos hace sentir afecto solo por unas cuantas personas. Tomar conciencia de esta prisión nos ayuda a expandir la compasión por todos los seres vivos y la naturaleza.

El evitar la racionalidad te ayudará a entender mejor tu conciencia corporal y su órgano gestor, la ínsula, por su función en la experiencia subjetiva emocional y su rol en el cuerpo. El Dr. Antonio Damasio, profesor de neurociencia en la Universidad de Southern California, afirma que la ínsula empareja estados viscerales emocionales que están asociados con experiencias, dando cabida a los sentimientos de conciencia.

El mindfulness de la gratitud nos ayuda a abrir nuestra conciencia corporal a sentimientos como el amor y la compasión comenzando con uno mismo para, a continuación, proyectar esta conciencia corporal al exterior, hacia la naturaleza y el resto de seres vivos.

La gratitud, implícita en el mindfulness y en la meditación tradicional, supone la nueva alianza entre el hombre y la naturaleza, que refuerza el gran paso que está empezando a dar, de forma silente y sigilosa, nuestra civilización en crisis. Millones de personas en todo el planeta, a través de la meditación y el mindfulness, a título individual, han asumido o están asumiendo la realidad implícita en la gratitud hacia el resto de seres vivos, sin atenerse a la razón, ni al sentido común, sino a ese efecto 'irracional' cuya causalidad está implícita en la práctica de la meditación. ¿No te sugiere tu irracionalidad que este concepto de la unicidad está muy próximo a lo que predican las religiones monoteístas sobre Dios y el origen del universo?

"La humildad es un ingrediente esencial del agradecimiento. Un corazón humilde encuentra satisfacción en lo que ya posee"

Si desde un entorno próximo a la biosfera, meditando, reflexionando o repitiendo mantras que expresen agradecimiento, buenos deseos, amor y compasión, durante la práctica formal del mindfulness o recogiendo en un papel o diario las cosas por las que estás agradecido, te centras en el aquí y en el ahora, te será más fácil entrar en modo 'mindful'.

Si quieres pasar a formar parte del colectivo de agradecidos y practicar mindfulness de la gratitud, aquí tienes unas pautas y consejos para que te inicies:

  1. Agradece a la naturaleza todos sus dones. Puedes estar contento o no con tu vida, pero es muy fácil agradecer a la madre naturaleza todo lo que hace por nosotros cada día. Y a la vez que le agradeces, la cuidas y tomas de ella solo lo que necesites.
  2. Elige practicar la gratitud de forma intencionada. Gratitud nunca será el resultado de tu próxima compra, éxito o logro. Está disponible en tu corazón ahora mismo. Y nunca encontrarás la gratitud en tu vida hasta que decidas su práctica intencionadamente.
  3. Relátate las cosas buenas de tu vida. Un nuevo día, unos familiares que te quieren, un buen trabajo, un talento especial, una puesta de sol, una buena cena, un cielo estrellado, una cama caliente ... Tienes ya muchas cosas maravillosas en tu vida.
  4. Deja de centrarte en lo que no tienes. Mucha gente se pierde las bondades de ejercitar la gratitud, porque centran toda su energía mental en lo que NO tienen.
  5. Abraza la humildad. La humildad es un ingrediente esencial del agradecimiento. Un corazón humilde encuentra satisfacción en los dones que ya posee y exige menos de los demás y la vida. Recuerda que no importa cuáles sean tus logros materiales. Tu vida tiene el mismo valor que el de la persona sentada a tu lado.
  6. Piensa en los que tienen menos. Casi la mitad del mundo, más de tres mil millones de personas, viven con menos de $2.50 al día. 1,1 mil millones de personas tienen acceso inadecuado al agua potable y 2,6 mil millones carecen de saneamiento básico. ¿Y tú?
  7. Encuentra la gratitud en la dificultad. Es fácil ser agradecido y sentir gratitud cuando las cosas van bien. Puede ser más difícil durante las pruebas de la vida: la muerte, la enfermedad, el rechazo o el fracaso. La verdad es que nadie está exento de las pruebas de la vida, pero siempre se puede encontrar gratitud incluso en el peor de los tiempos. Y piensa que, abrazando la gratitud en esos momentos, puede ser la única cosa positiva que consigas.

En la vida cotidiana hay que ser consciente de que no es la felicidad lo que nos hace ser agradecidos, sino que es el agradecimiento el que nos hace ser felices. Párate y agradece.

Feliz día kimwani