En el paso VI, comenté los beneficios de vivir con la luz como una pieza fundamental del entrenamiento de 'mindful eating' y 'mindfulness' medioambiental. Está demostrado científicamente que el 'mindfulness' ayuda a prevenir y curar la depresión, debido a la liberación de serotonina que se produce cuando se practica, pero la interacción entre la síntesis de serotonina y el estado de ánimo es una carretera de doble sentido: ambas se influyen mutuamente.

El 'mindfulness', como la meditación, el yoga y la luz del sol, ayudan a la liberación de serotonina. ¿Por qué no sacar una hora por la mañana antes de ir a la universidad o a trabajar para hacer una sesión al sol? ¿Por qué no aprovechar que vivimos en un país con los mayores ratios de insolación anual de Europa?

Una buena forma de practicar el 'mindful eating' es desayunar mirando hacia el este, es decir hacia el sol

La cantidad de brillo del sol, en la que el sol se presenta limpio, sin perturbaciones, es lo que se conoce como heliofanía. De ahí recibe su nombre el heliógrafo, el instrumento para medirla, que registra la duración de la radiación solar directa sobre la superficie terrestre. Las zonas con mayor índice de insolación anual son las ubicadas en el cinturón que abarca el norte de Chad y las montañas de Tibesti del norte de Sudán -las más altas del Sáhara-, así como el sur de Libia y el Alto Egipto, donde la duración anual del sol se estima en más de 4.000 horas.

En España disponemos de entre 2.500 y 3.000 horas de luz plena al año. Cifras que de media implican más de 8,2 horas al día. Disfruta de este regalo y practica 'mindfulness' al aire libre, con la naturaleza. Si es en un parque, una playa o un bosque, con mucha luz solar, mejor que mejor. Pero si no quieres practicar 'mindfulness', ¿por qué no practicar 'mindful eating' con tu desayuno? Desde casa y a ser posible mirando hacia el este, es decir hacia el sol.

En el paso XI expliqué las siete actitudes fundamentales del 'mindfulness'. Pongamos en práctica estas pautas en un supuesto e imaginario escenario natural, en el que lo estuvieras realizando. Se trata de una serie de sugerencias para facilitarte la comprensión y la ejecución de estas actitudes, aprovechando la luz del sol. Pero recuerda que son solo puertas, no son tu destino, ni pensamientos a los que aferrarte. Son solo ideas para allanarte el camino hacia el estado de conciencia plena.

  1. No juzgar. Cuando en tu meditación emergen diferentes tipos de juicio hacia ti mismo o hacia otros, mira hacia las nubes y recuerda que, como estas, tus pensamientos son humo y se van. Lentamente, tal y como es el movimiento de las nubes. Siempre acaban desapareciendo.
  2. Tener paciencia. Cuando quieras salirte del tiempo y permanecer en el ahora, piensa en lo que ha tardado ese árbol en crecer o esa ola en llegar a la orilla como el mejor camino para llegar a ese estado atemporal que implica este ahora.
  3. Imbuirte de mente de principiante. Recuerda lo que decía Jon Kabat-Zinn: “No significa que no sepas nada. Significa que, en ese momento, estás tan abierto que, ante la inmensidad de lo que ignoras, no te quedas atrapado en lo que sabes o en lo que has experimentado. Mira al cielo o al horizonte y piensa en los miles de millones de años que tiene el universo y todo lo que ignoras sobre él".
  4. Tener confianza. Se trata de confiar en la práctica del 'mindfulness', tanto en lo que sabes como en lo que no. Es fácil confiar en lo que sabemos, pero probablemente muchas de las cosas que damos por ciertas o válidas no lo son. Por tanto, cuando lo practiques, ten confianza en todo lo que no sabes. Piensa en las raíces de ese árbol que tienes junto a ti o en el fondo del mar, o en las capas y capas de subsuelo sobre las que estás sentado. Piensa en todo lo que no sabes sobre ellas.
  5. Ceder. Es recomendable dejar que tu experiencia avance en cada momento, no apegándote a determinadas cosas, ideas, sensaciones y, especialmente, a los resultados. Piensa en este caso en el último insecto que hayas visto volar y en cómo cede a los impulsos del aire y de sus instintos para desplazarse.
  6. No te esfuerces. No tienes que ir a ningún lado, ni hacer nada, ni conseguir nada. Esta actitud de no esforzarte implica reconocer que ya estás 'aquí', mira a tu alrededor y contempla esa hierba que mece el viento o ese alga que flota en el mar y déjate llevar al igual que la hierba o el alga.
  7. Acepta. Cuando permites que las cosas sean como son, dejas de lado tus anhelos y tus miedos; al menos en ese momento has vaciado tus pensamientos y emociones. Para iniciar ese camino, piensa en el cordón umbilical que te une a la madre naturaleza y en su sabiduría, de forma que te facilites el momento de entrar en armonía con tu conciencia y en estado de conciencia plena.​

(iStock)
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Recuerda que tu mejor ancla para entrar en modo 'mindful' es tu propia respiración, la cual puedes utilizar para concentrarte en el presente y también como indicador de tu estado emocional. Por ejemplo, cuando tenemos ansiedad es rápida y superficial, mientras que cuando estamos relajados es lenta y profunda.

  • Gestionar bien la respiración. Consiste simplemente en centrarte en ella tal y como es, prestando atención al movimiento que acompaña a la inspiración y la espiración en el lugar donde sea más natural, bien sea en las fosas nasales, en el pecho o en el abdomen.
  • No fuerces la respiración. Si tu inspiración es corta, deja que sea corta. Si no es muy tranquila, déjala que sea así. Nos limitamos a percatarnos de ello y, tras un tiempo, la calidad de nuestra respiración mejorará de forma natural. La conciencia plena de la respiración identifica y abraza nuestra inspiración y expiración como una madre que llega a casa y coge a su niño para abrazarle tiernamente en sus brazos. Te sorprenderá que, tras uno o dos minutos, la calidad de tu respiración mejorará. Tu inspiración se hará más profunda. Tú expiración más lenta. Poco a poco es más tranquila y armoniosa.

Dice el Dr. Jon Kabat Zinn que “la respiración entra y sale de continuo de nuestro cuerpo. El hecho es que estamos siendo respirados. Absorbemos aire en cada inspiración y lo devolvemos al mundo en cada exhalación. De ello depende nuestra vida. Y como no podemos salir de casa sin esa misteriosa puerta batiente, la respiración puede convertirse en el más adecuado objeto de atención para volver al momento presente".

Solo en el presente respiramos porque el último aliento ya se fue y el próximo todavía no ha llegado. La respiración es el mejor ancla para que nuestra caprichosa atención no se aleje del presente.

Feliz insolación kimwani.